Amistad en Cristo - Carlos Aracil Orts

Estudio 1.  Sobre el estado de los muertos

 
Revisión 15-12-06

 

Carlos Aracil Orts

Introducción 

Antes de pasar a tratar el tema de la condenación eterna, del infierno o del estado de los muertos, me gustaría dejar sentado que no me mueve ningún afán de entrar en polémica.

 Al estudiar este tema he intentado estar abierto a toda verdad que se desprenda de la Biblia, única norma de la fe, sin dejarme influir por prejuicios o por la doctrina tan arraigada en la Cristiandad de que el alma es inmortal. Creo que hay mucho que investigar y descubrir en las Sagradas Escrituras todavía. La verdad no es exclusiva de ninguna religión o iglesia. Ninguna iglesia tiene toda la verdad. Todas las religiones tienen parte de la verdad, mezclada, frecuentemente, con algunos errores. Por tanto,  antes de incluir una nueva o diferente doctrina en nuestra lista de creencias fundamentales debemos asegurarnos que la Biblia respalda suficientemente la misma.

 No me dejaré influir negativamente por el solo hecho de que esta doctrina esté respaldada por iglesias como la Adventista del Séptimo Día o la de los Testigos de Jehová, que poseen, probablemente, otras creencias o doctrinas erróneas. Ni permitiré que me provoque un prejuicio que me haga descalificar y rechazar algunas de las creencias y ésta en particular de las iglesias citadas, por el mero hecho de que pertenezcan al credo de las mismas, sin que previamente se haya hecho la correspondiente investigación con profundidad para averiguar si tal doctrina tiene o no el aval de las Sagradas Escrituras.

 Voy a abordar el tema citado con toda humildad y amor, con el único deseo de que se descubra la verdad acerca de esta importante doctrina en la que está involucrada la característica fundamental de Dios que es el amor. Empiezo rogando al Señor que nos inspire con su Santo Espíritu, librándonos de todo prejuicio, idea preconcebida, y de toda motivación, que no sea la de darle a Él toda la honra y gloria.

 De aquí en adelante, apoyaré la idea del estado inconsciente de los muertos, basándome en la Biblia, por supuesto. Es decir, creo firmemente que el espíritu del hombre cuando muere va a Dios que lo dio, pero no es una entidad consciente que represente vida después de la muerte. La vida después de la muerte no existe hasta que sea impartida por Dios mediante el acontecimiento milagroso llamado resurrección, siendo ésta, una recreación por parte de Dios de la persona muerta.

 Resurrección de los justos y la de los injustos

Distinguiremos entre la resurrección de los justos y la de los injustos. Los primeros resucitarán con un cuerpo glorificado a la semejanza de Cristo. Pablo habla de “cuerpo espiritual” (1 Cor. 15:44). En cuanto al cuerpo que nos será dado en la resurrección, como nos dice Pablo en 1ª Cor. 15:35, no especularemos, nos bastará saber lo revelado. Como indica Pablo en los siguientes textos (véase todo el capítulo 15 de 1ª de Corintios), Dios nos recreará, dándonos la inmortalidad, que ahora no poseemos, en un cuerpo glorioso, celestial, e incorruptible, a semejanza del cuerpo con el que resucitó nuestro Señor Jesucristo.

1ª Corintios 15: 53-55

“53 Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. 54 Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria.”

Es obvio, que los injustos no resucitarán con un cuerpo de iguales características que el de los justos, sino con otro semejante al mortal y corruptible que tenían antes de morir, pues su destino es el fuego eterno. Aquí entendemos, eterno en sus consecuencias, pues la materia no puede arder perpetuamente, ni lo inmaterial o espiritual arde. El sentido es que se trata de una destrucción de la vida mortal de los malvados para siempre. Nunca más volverán a vivir y por tanto a ser conscientes. No sería razonable pensar que Dios resucitase a los justos con un cuerpo inmortal para someterlos a un castigo y tormento por la eternidad. No sería proporcional un castigo que, por una vida limitada a unos pocos años aunque se hubieran “aprovechado” mal cometiendo muchas maldades y crímenes, tuviera una duración eterna.

La creencia de que el espíritu o alma tiene vida consciente después de la muerte, no está respaldada por la Biblia, y es incongruente con la doctrina, claramente expuesta en ella, de la resurrección.

Reconocemos que la doctrina, que consiste en creer que las personas cuando mueren, aunque su cuerpo, evidentemente, quede en la tumba, su espíritu, que no muere y que se pretende que posee vida consciente propia y autónoma, viaja hasta el cielo donde está Dios, o al infierno donde se supone, irá Satanás, es muy popular y está muy extendida por todo el mundo. Quizá, porque parece muy alentador, liberarse de este cuerpo “de muerte”, como diría San Pablo, y ascender inmediatamente al cielo para vivir una vida gloriosa con Dios. Parece muy consolador, pensar que nuestros seres más queridos están con Dios, y que pueden aun comunicarse con nosotros, o interceder como en el catolicismo. Millones de católicos, evangélicos, y hasta musulmanes creen en esta doctrina. La iglesia Católica, además enseña que existe un lugar intermedio, que no es el infierno, ni tampoco el cielo, donde las almas van para purificarse un cierto tiempo, y a ser preparadas para la posterior entrada definitiva en el cielo.

Esta doctrina del alma o del espíritu inmortal con vida consciente, separado del cuerpo, se infiltró en la iglesia cristiana, posiblemente por la influencia de la cultura griega antigua. Filósofos como Platón, enseñaron y defendieron la idea de que el alma humana es inmortal. Platón entendía que el ser humano estaba compuesto de dos partes: una parte física y material que es el cuerpo, y una parte espiritual, invisible, que da vida al cuerpo y que es el alma o el espíritu.

Debemos, pues, desprendernos de la gran influencia ideológica, tradición histórica de la iglesia cristiana, y de todo prejuicio que nos impida analizar fríamente lo que la Palabra de Dios enseña. Empezaremos por estudiar si la Biblia apoya la idea de que el ser humano está compuesto de cuerpo y alma o cuerpo más espíritu, si la Biblia enseña que espíritu es igual a alma, y si, además, el espíritu o el alma, tienen vida consciente después de la muerte, y si esta vida necesariamente ha de ser inmortal como creen la mayoría de las iglesias.

EL SER HUMANO ES UN ALMA VIVIENTE.

¿Cómo nos dice Génesis que Dios formó al hombre?

Para tratar de comprender lo que es la muerte, debemos analizar primero como formó Dios al ser humano, es decir, en que consiste la vida.

Génesis 2:7

 "Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente."

Es igualmente correcto traducir, como lo hacen otras versiones, la última parte de este texto como sigue: 

“...y fue el hombre un alma viviente.”

 Como así lo confirma San Pablo en 1ª Corintios 15: 45:

“45 Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante.”

En la creación por Dios del primer ser humano, observamos que el cuerpo del ser humano, la parte física o material, fue formado por Dios del “polvo de la tierra”. Este cuerpo, todavía inanimado, a semejanza, del cuerpo de una persona que acaba de expirar su último aliento, disponía de todos los órganos y sistemas necesarios para iniciar la vida. Sin embargo, no hubo vida en él hasta que Dios insufló o sopló en su nariz “aliento de vida”, la parte inmaterial, es decir, el principio vital, que sólo Dios es capaz de dar.

 Pues bien, en mi opinión, esto es el espíritu (griego Pneuma = aliento, espíritu). El espíritu es, pues, ese hálito de Dios, ese poder que sólo el Creador posee, que consiste en dar vida a algo que no la tiene o que está muerto, y que hace que todo el cuerpo se ponga en funcionamiento apareciendo lo que denominamos vida, capaz de sentir y pensar. Por poner un ejemplo muy conocido, el cuerpo humano sin vida se equipararía a una lámpara que dispone de todos los elementos para dar luz (que no esté fundida por supuesto), y que emana luz sólo cuando la corriente eléctrica pasa por ella. La corriente eléctrica o la chispa que enciende la lámpara equivaldría al espíritu, o aliento que da vida al cuerpo inanimado que es la bombilla, y la luz, es el ser viviente, capaz de pensar y sentir, el alma viviente.

 El aliento de Dios que produce la vida es una energía que sólo tiene Dios, pero no forma la vida consciente hasta que se une con la parte física, el cuerpo humano. Por tanto, cuando uno muere, lo que ocurre, es que los órganos del cuerpo, ya no son capaces de canalizar la vida que Dios insufló mediante su aliento. Y este aliento o espíritu vuelve a Dios que lo dio como lo que es, sólo una energía, que partió del Creador, y que regresa a Él como el Dador de la vida (Eclesiastés 12:7).

Eclesiastés 12:7

 “7 y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio.”

 Cuando el espíritu o el hálito vuelve a Dios que lo dio, la persona, sencillamente, deja de existir, por tanto, no tiene ninguna consciencia de nada, el alma ha muerto, porque ya no dispone del espíritu, y éste pertenece a Dios, y no es una entidad pensante, sino sólo el principio de vida o hálito de Dios. En ningún lugar de la Biblia se prueba que el espíritu del ser humano sea una entidad consciente separada del cuerpo físico.

 Salmo 104:29:

 “Escondes tu rostro, se turban; les quitas el hálito, dejan de ser, y vuelven al polvo,” 

Resumiendo: 
 
Génesis 2:7

 Cuerpo (polvo de la tierra) + espíritu (Aliento de vida) = Ser viviente (alma viviente)

 Lo anterior lo habíamos ilustrado con este ejemplo:

Lámpara (parte física) + Energía eléctrica (principio vital) = Luz (Ser viviente)

LAS PALABRAS ALMA Y ESPÍRITU EN LOS IDIOMAS DE LA BIBLIA

Antiguo Testamento

Nuevo Testamento

 

Idioma Hebreo

Idioma Griego

Idioma Español

Nephesh

Psijé

Alma

Ruach

Pneuma

Espíritu, aliento de vida

 

Estas palabras originales de las que proceden alma y espíritu, en la Biblia nunca tienen la connotación de eternidad, como veremos más adelante (Ezequiel 18:4, etc.). Por otro lado, dichas palabras, alma y espíritu, frecuentemente, se refieren a la persona entera, o a la naturaleza emocional o afectiva, intelectual y espiritual del ser humano, donde, a veces, se toma la parte por el todo.

El hombre (Cuerpo + espíritu o aliento de vida) como ser viviente es un alma porque tiene vida. Alma significa vida. Nada por separado es vida. La vida humana no existe sin el cuerpo. Aunque, en cuestiones religiosas, no siempre es posible coincidir con la ciencia, en este caso, parece ser que este concepto coincide con el científico de que el ser humano es una unidad psicosomática (psique =alma, soma = cuerpo). La psique (que viene, claramente, de Psijé) no puede existir sin el cuerpo. No puede formarse y desarrollarse en un cerebro humano sin vida. El aliento de vida, proporciona la vida al cuerpo, pero no es vida consciente en sí mismo. No se trata, pues, del espíritu, como algo que tiene vida en sí mismo, y por tanto, consciencia. Otra cosa son los seres celestiales, como los ángeles, que son espíritus puros, es otra forma de vida que no tiene un cuerpo material como el que conocemos, hasta donde se nos ha revelado, aunque sabemos que son capaces de hacerse ver a los humanos, materializándose en diversas formas.  

 
LOS MUERTOS NADA SABEN NI PUEDEN COMUNICARSE CON LOS VIVOS
 
¿Hay algún tipo de consciencia después de la muerte en el espíritu o en el alma? o ¿Piensan o sienten, sueñan, tienen algún tipo de vida los que han muerto?
 

A lo largo de toda la Biblia se desprende el concepto de que no hay vida humana fuera del cuerpo. Hay multitud de textos que equiparan la muerte como un sueño en el sentido de un estado de inconsciencia total, de los cuales, por no extenderme demasiado, citaremos sólo los siguientes:

Eclesiastés 9:5-6

“5 Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido. 6 También su amor y su odio y su envidia fenecieron ya; y nunca más tendrán parte en todo lo que se hace debajo del sol.

Salmo 146: 4

 “4 Pues sale su aliento, y vuelve a la tierra; En ese mismo día perecen sus pensamientos.”

 Los muertos no piensan, no sienten amor, no sienten nada, están totalmente inconscientes, no pueden, tampoco, intervenir en los asuntos humanos, porque no tienen vida. Su hálito o espíritu fue a Dios, está en la memoria de Dios, pero ese espíritu no es más que energía que pertenece a Dios, y no puede tener conciencia de nada. Nuestra vida está escondida con Cristo en Dios (Col. 3:3,4, 2ª Timoteo 1:12: “...Y  estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día.).

LA BIBLIA IDENTIFICA A LA MUERTE  COMO UN SUEÑO

En Juan 11:11-14, Jesús se refiere  a Lázaro como que duerme cuando en realidad estaba muerto. A propósito, me pregunto, ¿Estaba el espíritu o alma de Lázaro conscientemente gustando anticipadamente los goces y bienaventuranzas celestiales en compañía de Dios y los santos ángeles? Si así hubiese sido, al ser traído por Cristo de nuevo a la existencia carnal, habría sido un duro golpe para él. Y podría contar grandes cosas, quizá diría que había visto a Dios mismo, o a Moisés o Elías o quizá Enoc. Sin embargo, él, simplemente, despertó a la vida (estaba muerto y Cristo le devolvió la vida), siendo su experiencia o teniendo los mismos conocimientos cuando resucitó que tenía en el último instante cuando expiró, o exhaló su espíritu a Dios.

 Una prueba más de que sin el cuerpo no existe la vida para el ser humano, es el hecho de que los citados personajes bíblicos –Moisés, Elías y Enoc- están viviendo en el cielo, con cuerpos semejantes a los que los salvos recibirán en la venida del Señor, Moisés fue resucitado por Dios (Judas 9), Elías y Enoc fueron arrebatados a la manera que lo serán los creyentes vivos cuando Cristo regrese, pero todos viven en el cielo con un cuerpo transformado, no son espíritus puros.

 La Biblia no cesa de identificar la muerte con un sueño, como para convencernos de que se trata de un periodo determinado provisional, hasta la venida de Jesús, en el que los que mueren duermen el sueño de la muerte, es decir, dejan de vivir hasta la resurrección, y así lo confirma Pablo en el siguiente texto:

 1 Tesalonicences 4:13-17:

 “13 Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. 14 Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. 15 Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. 16 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. 17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.”

 LA ÚNICA ESPERANZA DE VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE:

LA RESURRECCIÓN.

 Si no hubiese esperanza en la resurrección porque Cristo no hubiese resucitado ¿Qué esperanza tendrían de volver a vivir los que durmieron en Cristo?

 Pablo contesta en 1 Cor. 15: 18: “Entonces también los que durmieron en Cristo perecieron.” El apóstol expresa con claridad que la única esperanza del ser humano de volver a vivir está en la resurrección.

¿En qué momento volvemos a vivir?

1 Cor. 15:23:”Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de cristo, en su venida.

1 Tesa. 4:15: “Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.

¿Cuándo esperaba recibir Pablo la corona de justicia, en el momento de morir o en la venida del Señor en gloria?

2ª  Timoteo 4:6-8

“6 Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. 7 He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. 8 Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida. “

Fil. 3:11:

”Si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos”

RESPUESTA: EN AQUEL DÍA CUANDO CRISTO VENGA  (2ª  Timoteo 4:6-8)

La única esperanza de vida después de la muerte para el cristiano es participar en la primera resurrección cuando aparezca Cristo en gloria.

¿Dónde están los seres humanos de todas las edades cuando son llamados por Cristo en su venida? ¿Están en el cielo, en el infierno o en los sepulcros?

¿Cómo es llamada la primera resurrección?

Juan 5: 28-29

“28 No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; 29 y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación. “

Daniel 12:2

“2 Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua.”

Apocalipsis 20:6:

“6 Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.”

Obsérvese, que la Palabra de Dios indica claramente que los seres humanos muertos “están en los sepulcros”(Juan 5:28), o “en el polvo de la tierra” (Daniel 12:2). Cristo cuando viene, no los llama del cielo, ni del infierno sino que ellos oyen su voz cuando están en el único sitio que podían estar, es decir, el sepulcro, donde Cristo previamente los “despierta” a vida mediante la resurrección.

Por otro lado, nótese que la primera resurrección es llamada “de vida”, contrastando con la segunda que es para condenación y muerte. Los de la segunda resurrección o sea, los no salvos, están destinados, no a una existencia de suplicio eterno sino claramente, a “la segunda muerte”.

Sólo los que duermen en Cristo son despertados a la vida eterna. Pero el destino de los malvados es la muerte segunda: “8 Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda. (Apoc. 21:8).

LA MUERTE SEGUNDA.

¿Qué es la muerte segunda, y el lago de fuego y azufre (Apoc. 20:6, 20:10, 21:8)?

A la luz de todos los textos bíblicos, no puede ser otra cosa que la destrucción definitiva de la vida.

Apoc. 21:8:

 “8 Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda..

Lo contrario de la vida no puede ser otra vida de tormento eterno, sino la muerte, el cese de la existencia para siempre.

El lago de fuego es un lugar en el que son destruidos no solamente Satanás y todos los impíos sino que simbólicamente, también la misma muerte y el Hades (la sepultura o morada de los muertos) dejan de ser una realidad para siempre.

Apoc. 20:14,15:

“13 Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. 14 Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. 15 Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego. “

¿Hay alguien, que no haya sido previamente resucitado por Dios, que esté su espíritu solo, sin el cuerpo, viviendo en el cielo?

La Biblia nos habla que David no subió a los cielos, y no conozco que la Biblia relate algún caso de alguien que haya subido al cielo con su espíritu desencarnado, pues ya hemos visto que el espíritu, por si mismo, no tiene consciencia. El evangelio de Mateo 27:52-53,  nos habla de una resurrección parcial como primicias de la victoria de Cristo en la cruz. Lo que confirma, una vez más, que siempre el volver a vivir está unido necesariamente con la resurrección del cuerpo, sin él, no hay vuelta a la vida.

Hechos 2:34: “Porque David no subió a los cielos;....”

Se entiende que su alma o espíritu no ha ido al cielo, porque su cuerpo está en la tumba si no ha sido resucitado por Dios. ¿Dónde está David, pues?

Si David no ha ido al cielo según la Biblia, ¿acaso está en el infierno[i], en el supuesto, que éste sea un lugar de tormento eterno donde viven conscientemente los espíritus de los muertos?

¿DÓNDE ESTÁN, PUES, LOS MUERTOS SEGÚN LA BIBLIA?

El lugar donde se encuentran los muertos se denomina Seol según el Antiguo Testamento, y no es otra cosa que el sepulcro o sepultura:

Salmo 16:10

 “Porque no dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu santo vea corrupción.”

Salmo 30:9

“¿Qué provecho hay en mi muerte cuando descienda a la sepultura? ¿Te alabará el polvo? ¿Anunciará tu verdad?.”

Y en el Nuevo Testamento el sepulcro o sepultura se denomina Hades:

Hechos 2:27:

 “Porque no dejarás mi alma en el Hades, ni permitirás que tu Santo vea corrupción.”

 ¿Han recibido lo prometido o viven y gozan de felicidad con Dios en el cielo ciertos personajes bíblicos citados en Hebreos 11.

Hebreos 11:39: “Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido”

La Biblia, una y otra vez dice que los muertos van a la sepultura o sepulcro, llamado Seol (que también equivale a infierno) en el A.T. y Hades en el N.T.

¿DICE LA BIBLIA QUE LOS ESPÍRITUS DESENCARNADOS DE LOS MUERTOS HAN IDO A VIVIR AL CIELO O AL INFIERNO?

Esta creencia tan extendida en todo el mundo de que el espíritu del ser humano, tiene vida propia e inmortalidad, y que por tanto puede comunicarse con los que permanecen vivos, es decir, los que viven en el cuerpo, ha provocado el éxito y la extensión del espiritismo, engañando a muchísimas personas que ansiaban comunicarse con un ser querido fallecido. Estas personas han sido engañadas por espíritus de demonios que decían ser los espíritus de sus seres queridos muertos. Por eso la Biblia desenmascara y condena expresamente que se trate de iniciar esos contactos con seres espirituales o sesiones de espiritismo (Isaías 8:19-21, Deut. 18:10-11, Lev. 19:31, 20:27).

A propósito, ya el diablo, en la primera manifestación espiritista que se registra en Génesis 3:4, dijo: “...No moriréis”. El diablo ha sabido, a través de toda la historia del mundo, hacer creer a la mayoría de la humanidad, de que no existe la muerte, que lo que ocurre es que se pasa a una vida superior y mucho mejor en todos los aspectos. Claro, si en esta tierra estoy esclavizado por el cuerpo que constantemente me hace sufrir, y que me limita, en el tiempo y en el espacio, pues mejor será desprenderse del cuerpo cuanto antes e ir al cielo y gozar de plena felicidad con Dios. También, podemos  preguntarnos, ¿Cómo se pueden quemar los espíritus de los impíos en el infierno, si el espíritu que es algo inmaterial, por definición, no es susceptible de arder?.

Existen otros textos que hablan de la inconsciencia de los muertos, pero para no extenderme más en este punto sólo los citaré de pasada: Salmo 88:10-12, Salmo 6:5, Salmo 115:17. Isaías 38:18,19, etc.

LA BIBLIA DICE QUE SÓLO HAY UNO INMORTAL: DIOS.
 
¿Es el alma o espíritu inmortal? ¿Puede morir el alma?

Ezeq. 18:4: “....El alma que pecare, esa morirá”

Los seres humanos obtenemos la vida eterna como un regalo de Dios cuando creemos, pero hasta la resurrección no se materializa o se concede la vida eterna. 2. Tim. 1:10, Rom. 6:23, Juan 6:54, Juan 6:40. “...Yo le resucitaré en el día postrero. Por tanto, muerte que es lo contrario de la vida, no significa muerte del cuerpo, y vida para el espíritu, sino muerte del ser entero, pues ya hemos visto que no hay vida fuera del cuerpo, ni se vuelve a vivir hasta la resurrección.

1ª Timoteo 6:16:

El único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén.”

La vida y la inmortalidad se obtienen por el evangelio, aceptando a Cristo, como nuestro Salvador personal (2. Tim. 1:10, Juan 6:54, Juan 6:40.).

O bien recibimos el don de la vida eterna o la paga del pecado que es la muerte, la Escritura no da otras opciones (Rom. 6:23).

¿Es el espíritu o alma eterno y consciente, después de la muerte, por creación?

Si el alma es eterna por creación ¿por qué, en 1 Juan 5:12: “El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al hijo de Dios no tiene la vida”, se da como condición para obtener esta vida eterna la de ser creyente en Jesús? Por esta declaración se afirma claramente que mientras los creyentes alcanzan la vida eterna, los incrédulos, sin embargo, no obtienen ningún tipo de vida.

Si el alma no puede morir, y existe el infierno de tormento eterno sin que nunca se acabe o se destruya la vida ¿Cómo es que Jesús habla de aquel que puede destruir  el alma y el cuerpo en el infierno?

Mateo 10:28:

“Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.”

Sin duda, Dios puede destruir a los malvados para siempre, zanjar el asunto de la entrada del pecado en el  mundo y en el cielo, de una vez por todas, y no recordarlo nunca más, ni nosotros pensar que algún ser querido puede estar consumiéndose por la eternidad en el infierno. La cuestión es, ¿prefiere o quiere Dios que vivan, y sean atormentados por los siglos de los siglos para mayor honra y gloria suya? No es lógico, ni razonable. Me atrevo a decir, ni compatible con el Dios de amor de la Biblia. Por otro lado, la Palabra de Dios da suficientes textos que apoyan la idea que defiendo, de la inconsciencia de los muertos y del concepto del infierno como una destrucción total de la vida, cuerpo, alma y espíritu.

¿ES EL FUEGO DEL CASTIGO DE DIOS,  ETERNO EN SU DURACIÓN O EN SUS CONSECUENCIAS?
 

San Judas 7 afirma que las ciudades de Sodoma y Gomorra sufrieron el castigo del fuego eterno. Aquí sea hace evidente, que el fuego con el que fueron castigadas tales ciudades del A.T, fue eterno en sus consecuencias, pues es obvio que en la actualidad no siguen quemándose. El sentido de este verso como de otros similares es que su destino fue total destrucción, de perpetuas o eternas consecuencias.

San Judas 7

“7 como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno.”

Compárese con 2ª Pedro 2:6: “6 y si condenó por destrucción a las ciudades de Sodoma y de Gomorra, reduciéndolas a ceniza y poniéndolas de ejemplo a los que habían de vivir impíamente”

CONCLUSIÓN

La Biblia no apoya la vida del espíritu fuera del cuerpo, porque la vida o alma comprende el cuerpo más el espíritu o aliento de Dios. No hay vida después de la muerte hasta la resurrección. La segunda muerte es el final definitivo de la existencia. El infierno es el lugar de destrucción o aniquilación de la vida (Mateo 10:28). La tumba o sepulcro es lo mismo que Seol o Hades, y en cierto sentido también equivale a infierno, pues es el lugar de corrupción, donde el cuerpo se convierte en polvo o cenizas.

El castigo de los malvados será proporcional al mal que hayan cometido y a su grado de responsabilidad. Por supuesto, no tendrá la misma duración o no será el mismo castigo para Satanás y sus ángeles, que para los seres humanos impíos, “y todos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre que es la muerte segunda” (Apocalipsis 21:8, 20:14).

El texto de Apocalipsis 20:10: “Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos”, es necesario interpretarlo a la luz de los anteriores pasajes en que se dice que el lago de fuego y azufre representa la muerte segunda, y el periodo indefinido de tormento expresado en “día y noche por los siglos de los siglos”, significa la eternidad de las consecuencias, al tiempo que puede representar, la graduación del tormento que Dios infinitamente juez justo, aplicará de forma proporcional al grado de implicación y responsabilidad en las acciones malvadas de cada cual, de modo que “...Todos los que hacen maldad serán estopa,... y no les dejará ni raíz ni rama. (Malquías 4:1).

En esta sección de antropología bíblica puede encontrar varios artículos más que se relacionan con este tema, entre los que destacamos, un ciclo de tres estudios sobre distintas objeciones al estado de inconsciencia total de los muertos, y el titulado: Existe vida humana consciente después de la muerte”.

 

Si deseas hacer algún comentario a este estudio, puedes dirigirlo a la siguiente dirección de correo electrónico: carlosortsgmail.com


[i] La palabra latina infernus: “infer” = plano inferior al que nosotros vivimos, “nus” = nosotros. Infer-nus = lugar inferior al que nos movemos. Una caverna que se adentre en la tierra, es un infernus.   Una tumba excavada en tierra para sepultura, es un infernus.

 

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