Amistad en Cristo - Carlos Aracil Orts

 

2. Objeciones sobre el estado inconsciente de los muertos

 
Revisión 31-12-06
 
EL RICO Y LAZARO

 

Carlos Aracil Orts

Lucas 16:19-31

"19 Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez. 20 Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas, 21 y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas. 22 Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. 23 Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. 24 Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. 25 Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado. 26 Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá. 27 Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre, 28 porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento. 29 Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos. 30 El entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán. 31 Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos."


Introducción

Este texto, que se encuentra en el evangelio de San Lucas 16: 19-31, es usado, por el cristianismo en general, para fundamentar la existencia del infierno o tormento eterno y de la vida consciente del alma o espíritu fuera del cuerpo, o sea después de la muerte. Incomprensiblemente se cree que nuestro Señor Jesucristo, con este relato, confirma la vida consciente del espíritu o el alma después de la muerte, y de la existencia real de dos lugares donde van los muertos. El uno llamado el Hades donde sufren tormento los malvados, y el otro, denominado el seno de Abraham donde residen los salvos.

En primer lugar, la narración de la parábola, o del hecho real o histórico, se sitúa, evidentemente, en el pasado, en la época de Jesús o anterior, antes del juicio final por tanto. Esta ubicación en el tiempo sería compatible con el ruego del rico a Abraham, para que enviase a Lázaro a testificar a los cinco hermanos del rico (lo que no sería posible después del juicio), a fin de que ellos, pudiesen ser salvos, y no fuesen también a ese lugar de tormento donde estaba él. Sin embargo, el relato no nos habla, en ningún momento, de las almas o espíritus del rico y de Lázaro sino de sus personas enteras con cuerpo incluido. Se nos describe al rico sufriendo, en su cuerpo físico, el tormento de una llama, lo que contradice claramente la enseñanza de la Escritura, de que los cuerpos son resucitados en la segunda venida del Señor Jesús, que es cuando se realiza el juicio.

En segundo lugar, la figura literaria, que emplea Jesús en este relato, llamada prosopopeya, al igual que sus parábolas, tiene indudablemente un objetivo pedagógico, que en este caso no consiste en enseñar la existencia de vida consciente del espíritu o alma, sin el cuerpo, después de la muerte, pues ya hemos comprobado que en toda la narración no aparecen tales conceptos. Asimismo, Jesús no está confirmando la existencia real de dos lugares adonde van los muertos para desarrollar otro tipo de vida.

Según su descripción, el lugar donde es llevado Lázaro por los ángeles es denominado, ”el seno de Abraham”, y allí reside Abraham (obsérvese que no está en el cielo). Y separado, por “una gran sima”, se encuentra el otro sitio llamado el Hades. Es curioso notar que los habitantes de uno y otro lado podían observarse y hasta comunicarse verbalmente.

¿Acaso nos dice la Biblia que el espíritu de Abraham vive en algún lugar?
 
Genesis 25:7-9

Muerte y sepultura de Abraham

7 Y estos fueron los días que vivió Abraham: ciento setenta y cinco años. 8 Y exhaló el espíritu, y murió Abraham en buena vejez, anciano y lleno de años, y fue unido a su pueblo. 9 Y lo sepultaron Isaac e Ismael sus hijos en la cueva de Macpela, en la heredad de Efrón hijo de Zohar heteo, que está enfrente de Mamre, 10 heredad que compró Abraham de los hijos de Het; allí fue sepultado Abraham, y Sara su mujer.”

Abraham, como le ocurre a toda persona al morir, exhaló su espíritu, y su cuerpo fue sepultado. La Biblia no dice que fue al cielo. En cambio, si tomamos las palabras literales de Jesús como si se tratase de la descripción de hechos, lugares y personajes reales, deberíamos admitir que Abraham, toda su persona -la Biblia no habla en ningún momento del alma o del espíritu de Abraham- está viviendo en un lugar llamado “el seno de Abraham”, donde también ha ido a parar el mendigo Lázaro, y nadie más que se sepa. En ninguna parte de la Biblia, que yo conozca, se nombra o se describe este lugar. No obstante, si realmente existiese, no estaría muy lejos del lugar llamado el Hades, puesto que están separados por “una sima”, desde donde el rico y Abraham, al parecer, se pueden observar y comunicar verbalmente.

Nótese que el rico sólo habla con Abraham, puesto que Lázaro sólo es mencionado por el rico en su solicitud a Abraham para que Lázaro sea resucitado y enviado a prevenir a sus cinco hermanos de los tormentos, que al igual que él, pueden verse sometidos cuando mueran. Es evidente que todo es figurativo. Se está poniendo en boca del rico muerto una petición a un personaje histórico muerto, y que en el supuesto que el alma o espíritu de Abraham viviera de forma consciente como una persona, le resultaría imposible a él, hacer que Lázaro resucite y vuelva a la tierra sólo para informar a los hermanos del rico del castigo a que pueden estar expuestos.

Ahora vamos a tratar de identificar el lugar donde fue a parar el rico llamado el Hades. La última parte de Lucas 16: 22 dice: “...Y murió también el rico, y fue sepultado.”, y a continuación en el versículo 23: “Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno”. Notemos que la Escritura dice claramente que el rico fue sepultado. Sin embargo, no dice que su espíritu o alma fuese al Hades, sino que más bien, identifica el Hades con la sepultura (al igual que el Seol en el A.T.), pues desde allí el rico “alza sus ojos”. Es decir, ¿Dónde están sus ojos? En su cuerpo. ¿Dónde fue puesto su cuerpo? En la sepultura.

El relato es claramente una prosopopeya, que según alguna de las definiciones de los diccionarios, es una figura retórica consistente en presentar seres irracionales que hablan y se comportan como personas, o bien en poner el escritor o el orador palabras o discursos en boca de personas verdaderas o ficticias, vivas o muertas. Generalmente su objeto es dar una enseñanza moralizante, por medio de personajes y lugares reales o de ficción. Más adelante, pues, trataremos de identificar cual es la lección, enseñanza o doctrina que quiere mostrarnos nuestro Señor Jesús.

Lucas 16:23, 24:

(23) y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. (24)Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua”, porque estoy atormentado en esta llama.”

Nos parece una parábola, o prosopopeya, además de por las razones ya citadas, por las siguientes:


  1. Es evidente que cuando alguien muere, el cuerpo queda en la sepultura, se convierte en polvo y no será recreado hasta la resurrección. En el supuesto que el alma o espíritu tuviese existencia o vida independiente del cuerpo, ¿podría tener ojos (vers. 23), lengua (vers. 24), dedos (vers.24), como se menciona en la parábola?


  1. ¿Podría ser refrescado o aliviado el atormentado rico con que sólo la punta del dedo de Lázaro, mojada con agua tocase su lengua, cuando estaba siendo atormentado en una llama?.


  1. La parábola no nos describe el espíritu desencarnado del rico consumiéndose o ardiendo en un supuesto infierno al que se le llamaría Hades, sino a la persona entera, con su cuerpo, como si estuviera viva, cuando sabemos que su cuerpo está en la sepultura y allí no existe un fuego eterno.


  1. ¿Nos está enseñando la Palabra de Dios que las almas que están en el infierno pueden hablar o comunicarse con las que se hallan en el cielo, o, como se presenta en la parábola, las que están en el “Hades”, en este caso el rico, con las que están en el “seno de Abraham” donde reside, por lo menos Abraham y el mendigo Lázaro?. No tiene ningún sentido, y además se contradice, como hemos visto, con otras partes de la Biblia. En mi opinión, esta narración no tiene por objeto, describirnos, el cielo, ni el infierno, ni que existe consciencia después de la muerte, sino lo que veremos más adelante.


  1. Aunque, pudiesen haber existido, los personajes citados (el rico y Lázaro), con las citadas características extremas, de riqueza, por un lado, y de pobreza e indigencia por el otro, lo que no es de extrañar, pues siempre ha habido pobres y ricos, el relato, no trata de dar una descripción histórica de los personajes y de los lugares de destino, como sitios de recompensa, castigo o premio, pues el mero hecho de ser rico o pobre en esta vida no conduce necesariamente a uno de los dos lugares descritos anteriormente. Se trata, pues, de una parábola la cual debemos interpretar, según las reglas de interpretación de las mismas, qué enseñanza o enseñanzas pretende trasmitirnos.


  1. Puedo encontrar, fundamentalmente, la enseñanza de que la salvación viene por el oír la Palabra de Dios: “A Moisés y a sus profetas oigan”, y que las personas no son convertidas por ciertos acontecimientos por muy milagrosos que sean. Por otro lado, se refiere al hecho de que si las personas no llegan a creer mediante la predicación de la Palabra, tampoco creerán si vieren un milagro, como el que cita aquí, “aunque alguno se levante de los muertos”. También, podemos ver un sentido moralizante o de advertencia sobre los destinos a los que nos puede llevar nuestra conducta en esta vida: A los «fariseos, que eran avaros», como se lee poco antes (Vers. 14), Jesús enseña que en la vida futura habrá un destino diferente de acuerdo con la actitud que cada uno haya tomado en la tierra frente a Dios y a los bienes de este mundo.


  1. Que Jesús no supone la posibilidad de vida consciente sin cuerpo después de la muerte se concluye de su referencia a la resurrección como única posibilidad de comunicarse con los vivos: “Si no oyen a Moisés y a los profetas tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare (resucite) de los muertos Vers. 31. Luego para Jesús, la única posibilidad de que alguien del más allá se comunique con los vivos de este mundo es mediante la resurrección.

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