Amistad en Cristo - Carlos Aracil Orts

Preguntas y Respuestas

Comentarios al libro El verdadero Ser de Dios

Capítulo 3

Jesucristo es la misma Persona del Verbo de Dios

 
Versión: 16-08- 2022

 

Carlos Aracil Orts

3. Jesucristo es la misma Persona del Verbo de Dios

En el presente estudio bíblico, titulado Comentarios al libro El verdadero SER de DIOS, seguiré el siguiente orden: primeramente transcribiré, para cada cita extraída del libro del autor, los textos bíblicos y los argumentos aportados por él mismo, que según su criterio avalan sus conclusiones; y en segundo lugar, haré mis comentarios, presentando igualmente los textos y argumentos bíblicos que respaldan mi interpretación.

A lo largo de este capítulo, intentaré entender la frase del autor: “El Verbo de Dios no es Jesucristo pero Jesucristo sí es el Verbo” (p. 112) (Cita nº 2. Introducción)

Confieso que he tenido curiosidad por saber cómo pudo explicar el autor una afirmación con un cariz tan enigmático y paradójico a la vez. Para ello, he seleccionado varios párrafos del libro que nos ocupa, que presentan los argumentos y textos bíblicos aportados por el autor, y que contienen, en su criterio, las bases para desentrañar y explicar este misterio.

A continuación procederé como en lo que antecede; es decir, transcribiré las citas que considero necesarias, e iré aportando mis comentarios a cada una de ellas.

Cita nº 15 (capítulo 6) (pp. 55-65).

6. El extraño discurso de Jesucristo
(pp. 54-66)

 […] «Entonces Jesús les dijo: En verdad, en verdad os digo: no es Moisés el que os ha dado el pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo, y da vida al mundo. Entonces le dijeron: Señor, danos siempre este pan. Jesús les dijo: Yo soy el pan de la vida; el que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed. Pero ya os dije que aunque me habéis visto, no creéis… Por eso los judíos murmuraban de Él, porque había dicho: Yo soy el pan que descendió del cielo. Y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo es que ahora dice: “Yo he descendido del cielo”? Respondió Jesús y les dijo: No murmuréis entre vosotros. Nadie puede venir a mí si no lo trae el Padre que me envió, y yo lo resucitaré en el día final. Escrito está en los profetas: “y todos serán enseñados por Dios” [ref.: Is. 54:13] Todo el que ha oído y aprendido del Padre, viene a mí.» (Juan 6:32-36, 41-45)

Si usted, apreciado lector, es cristiano, sea trinitario o no, seguramente creerá en la preexistencia de Cristo Jesús, esto es en su existencia en el cielo como una persona separada y distinta del Padre antes de haber nacido como hombre en Belén. […] Pero cuando Jesús se presentó ante el pueblo de Israel, este no disponía del conocimiento que nosotros tenemos hoy, y para ellos JESÚS LES ESTABA ENSEÑANDO ALGO NOVEDOSO y difícilmente digerible, incluso para sus discípulos. (pp. 55-56)

«Por eso muchos de sus discípulos, cuando oyeron esto, dijeron: Dura es esta declaración; ¿quién puede escucharla? Pero Jesús, sabiendo en su interior que sus discípulos murmuraban por esto, les dijo: ¿Esto os escandaliza? ¿Pues qué si vierais al Hijo del Hombre ascender adonde antes estaba?»  (Juan 6:60-62)

¿Quién era este Jesús, nacido de mujer, que decía haber descendido del cielo y que había que comer su carne? (p. 56)

«Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron. Este es el pan que desciende del cielo, para que el que coma de él, no muera. Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo también daré por la vida del mundo es mi carne.» (Juan 6:48-51)

«¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo es que ahora dice: “Yo he descendido del cielo”?» (Juan 6:42)

La pregunta de los judíos era lícita: Jesús presentaba enseñanzas nuevas, un discurso para ellos extraño. (pp.56-57)

[…]

«Los judíos le dijeron: Ahora sí sabemos que tienes un demonio. Abraham murió, y también los profetas, y tú dices: “Si alguno guarda mi palabra no probará jamás la muerte.” ¿Eres tú acaso mayor que nuestro padre Abraham que murió? Los profetas también murieron; ¿quién crees que eres? Jesús respondió: Si yo mismo me glorifico, mi gloria no es nada; es mi Padre el que me glorifica, de quien vosotros decís: “Él es nuestro Dios”. Y vosotros no le habéis conocido, pero yo le conozco; y si digo que no le conozco seré un mentiroso como vosotros; pero sí le conozco y guardo su palabra. Vuestro padre Abraham se regocijó esperando ver mi día; y lo vio y se alegró. Por esto los judíos le dijeron: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham? Jesús les dijo: En verdad, en verdad os digo: antes que Abraham naciera, “YO SOY”. Entonces tomaron piedras para tirárselas, pero Jesús se ocultó y salió del templo.» (Juan 8:52-59)

“¿Quién crees que eres?… En verdad, en verdad os digo: antes que Abraham naciera, YO SOY” (Juan 8:53 pú.,58)

Todos comprendemos que Jesús no dijo ninguna nimiedad. Muy por el contrario, INSINUÓ DE FORMA TÁCITA QUE ÉL ERA DIOS, EL “YO SOY” (YHWH) de ÉXODO 3:13-15, el que se había presentado a Moisés en el Sinaí. Tal era así que ellos, en cumplimiento con la ley, [ref.: Lv. 24:13-16] tomaron piedras para apedrearle hasta la muerte: ¡Jesús había blasfemado claramente si no decía la verdad!, y evidentemente ellos pensaban que había mentido. Entonces fíjense en la situación: las Escrituras dicen que Dios es uno [ref.:Dt. 6:4] y, al mismo tiempo, Jesús, de muchas maneras más o menos directas, más o menos sutiles, dijo ser el Dios único de Israel, el YO SOY del Tanaj judío. Ni siquiera un Dios menor como enseñan los Testigos de Jehová, sino el Dios único de Israel. Esta situación nos colocó a todos ante un dilema difícil de resolver, ante una ecuación cuya incógnita, a mi modo de ver, no se despejó con la preexistencia católica ni tampoco con la arriana. (pp. 57-58)

[…]

«Se volvió a suscitar una división entre los judíos por estas palabras. Y muchos de ellos decían: Tiene un demonio y está loco. ¿Por qué le hacéis caso? Otros decían: Estas no son palabras de un endemoniado. ¿Puede acaso un demonio abrir los ojos de los ciegos? En esos días se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno, y Jesús andaba por el templo, en el pórtico de Salomón. Entonces los judíos le rodearon, y le decían: ¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Cristo, dínoslo claramente. Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en el nombre de mi Padre, éstas dan testimonio de mí. Pero vosotros no creéis porque no sois de mis ovejas. Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco y me siguen; y yo les doy vida eterna y jamás perecerán, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno. Los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle. Jesús les dijo: Os he mostrado muchas obras buenas que son del Padre. ¿Por cuál de ellas me apedreáis? Los judíos le contestaron: No te apedreamos por ninguna obra buena, sino por blasfemia; y porque tú, siendo hombre, te haces Dios. Jesús les respondió: ¿No está escrito en vuestra ley: “YO DIJE: SOIS DIOSES”? [ref.; Sal. 82:6)] Si a aquellos, a quienes vino la palabra de Dios, los llamó dioses (y la Escritura no se puede violar), ¿a quien el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: Blasfemas, porque dije: Yo soy el Hijo de Dios? Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis; pero si las hago, aunque a mí no me creáis, creed las obras; para que sepáis y entendáis que el Padre está en mí y yo en el Padre. Por eso procuraban otra vez prenderle, pero se les escapó de entre las manos.» (Juan 10:19-39)

Jesús dice de sí mismo:

1)​ Que es «hijo de Dios», y que todos los hijos de Dios son como dioses. […]

2)​ Que es el Ungido, el Cristo, el Mesías esperado por Israel.

3)​ Que Él viene de parte del Padre, y esto lo atestiguan sus obras. Y, por último...

4) ​Que Él y el Padre son uno, y esta era supuestamente la blasfemia por la que los judíos quisieron apedrearle hasta la muerte.

«Los judíos le contestaron: No te apedreamos por ninguna obra buena, sino por blasfemia; y porque tú, siendo hombre, te haces Dios (Juan 10:33)

Fíjense bien en la respuesta de ellos. No dijeron ninguna bobada. Jesús, siendo hombre, se estaba haciendo el DIOS UNO (ÚNICO) DE ISRAEL, el «ton Theon». Si esto no era cierto, Él claramente blasfemaba por lo que, según la ley de Moisés, debía morir apedreado. Dense cuenta de que no se hacía un “otro Dios” que habría acompañado al Padre desde la eternidad o desde algún momento muy remoto en el que fue creado: ¡no! Estaba diciendo que Él y el Padre eran, de algún modo que había de comprenderse, uno.

«El Padre está en mí y yo en el Padre» (Juan 10:38 úp.)* (p.61)

«Felipe le dijo: Señor, muéstranos al Padre, y nos basta. Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo he estado con vosotros, y todavía no me conoces, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí?» (Juan 14:8-10 pp.)

*Definitivamente, el discurso de Jesucristo sobre su propia identidad fue extraño, nuevo, único y singular; difícil de comprender para los judíos y, a tenor de lo que sucedió después, también para nosotros los cristianos.

Os digo de verdad que tal vez los versículos 35-36 de Juan 10 fueron los que mejor revelaron lo que Jesús tenía en su cabeza acerca del SER de DIOS: «Si a aquellos, a quienes vino la palabra de Dios, los llamó dioses (y la Escritura no se puede violar), ¿a quien el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: Blasfemas, porque dije: Yo soy el Hijo de Dios [Lit., Yo soy hijo de Dios]?»

En la ley de Moisés la blasfemia acarreaba la muerte por apedreamiento.[…] (pp. 61-62).

[…]

Durante su ministerio público Jesús nunca se declaró explícitamente DIOS, sino “Hijo de Dios” (y también, “un hijo de Dios”), aunque sí dijo ser anterior a Abraham, haber venido del cielo, etcétera, y YO SOY. Mucho después dijo a Juan en Patmos que Él era «el primero y el último.» [ref.: Ap. 1:17]. Juan 10:35-36 esconde la solución a este lío que nos ha traído de cabeza por siglos, y dicha solución no pasa por el dogma de la Santísima Trinidad pues Jesús nunca existió como Hijo antes de haber nacido en Belén, ni siquiera en un tiempo remoto o “inicio del tiempo” como pensó Arrio. Ni como individuo estuvo nunca cual ángel eternamente pegadito a la derecha de Dios Padre como enseñó Tertuliano. Ambos se equivocaron. Jesús sí tuvo un principio, como todos nosotros (y tenía que ser así), y en esto acertó, en parte, Arrio. Su principio fue su nacimiento en Belén tal y como declaran las Escrituras (o si se prefiere cuando fue engendrado por YHWH), lo que seguro resultó ser el momento más importante de la historia universal. Y a pesar de haber tenido un principio es también preexistente y Dios, y la solución a esta paradoja siempre ha estado ahí, en el testimonio profético, pero no había sido encontrada [...]. (pp. 64-65). (15)

(Lo destacado en negrilla no está en el libro del autor)

Comentario a la cita nº 15

No se ajusta a la Biblia esta declaración del autor: “Jesús nunca existió como Hijo antes de haber nacido en Belén […] Jesús sí tuvo un principio, como todos nosotros” (Cita nº 15 úp).

Esta cita nº 15 comprende la selección de varios párrafos que abarcan todo el capítulo 6 (El extraño discurso de Jesucristo), excepto una nota destacada por el autor, y que comentaré en la cita siguiente. Muchos de los citados párrafos seleccionados no precisan mis comentarios, porque la mayoría de ellos corresponden a pasajes de la Biblia aportados por el autor para fundamentar su tesis; y por ese motivo he considerado imprescindible transcribirlos.

Sin embargo, el último párrafo de la presente cita contiene una declaración del  autor que no se puede, de ninguna manera, pasar por alto sin comentar:

 “Jesús nunca existió como Hijo antes de haber nacido en Belén” [sino que] “…tuvo un principio, como todos nosotros” (Cita nº 15, parte intermedia del último párrafo).

En primer lugar, esta afirmación no es cierta porque el autor ha soslayado el hecho revelado en la Biblia de que Jesús existió como Hijo desde la eternidad en su forma de Verbo de Dios. Son muchos los textos del Nuevo Testamento que revelan que el Verbo –Logos/Palabra de Dios– es Hijo de Dios el Padre (Sal. 2:7-12; Mi. 5:2; Mt. 3:17; 14:33; 27:43; Mt. 28:19; Lc. 10:22; Jn.1:1-3,14,18,34; 3:13,16, 18-19, 35; 5:19-24; 6:40; 9:35-38; 10:36; 11:4; 14:10; 19:7; Ro. 8:3; Gá 4:4; Fil. 2:5-11; 1 Jn. 5:5,12,20; ;Ap. 22:13; etc.). Dada la gran cantidad de pasajes, no debo transcribirlos todos, sino solo algunos que voy a seleccionar por considerarlos más fáciles de entender o más definitorios. Pero recomiendo buscarlos en la Biblia y leerlos todos y reflexionar en ellos. Comentaré solo los tres textos siguientes:

Estos textos nos revelan que:

La palabra “unigénito” es la traducción del término griego monogenés; compuesto de mono, que significa “único”, “sin par”, “solo, “singular”, etc., y genés: género, clase, descendencia, casta, tribu, etc. Por tanto, unigénito significa “único en su género”, o simplemente “único”; y aplicándolo en este contexto: Jesús –el Verbo encarnado– es el único Hijo de Dios, o también, “Hijo propio” (Ro. 8:32; Gá. 4:4); “Único engendrado (gr. monogenés) del Padre” (Jn. 1:14, 18; 3:16, 18; 1 Jn. 4:9)” (Lacueva, p.264) (16).

Veamos también la siguiente opinión de otro importante teólogo, como es Luis Berkhof:

“El uso de los apelativos "unigénito" y "primogénito" implica que la relación entre el Padre y el Hijo aunque única, puede, sin embargo expresarse como una de generación y nacimiento. El nombre "primogénito" se encuentra en Col. 1: 15; Heb. 1:6; Y recalca el hecho de la eterna generación del Hijo. Significa sencillamente que Él ya era antes de toda creación.”

[…]

LA GENERACIÓN ETERNA DEL HIJO.

La propiedad del Hijo es ser eternamente engendrado del Padre (lo que brevemente se llama "filiación"), y participa con el Padre en la espiración del Espíritu. La doctrina de la generación del Hijo está sugerida por la presentación bíblica de la primera y segunda personas de la Trinidad que permanecen en la relación del Padre e Hijo, recíprocamente. No solamente sugieren los nombres "Padre" e "Hijo" la generación del segundo por el primero, sino que el Hijo también repetidamente recibe el nombre de "unigénito", Juan 1: 14 y 18; 3: 16 y 18; Heb. 11: 17; 1 Juan 4: 9.” (Berkhof, Teología sistemática, p. 99) (17)

Es un acto eterno del Padre. Esto naturalmente se sigue de lo precedente. Si la generación del Hijo es un acto necesario del Padre de tal manera que resulta imposible concebirlo como no generando, entonces ese acto de generación participa de la eternidad del Padre. Esto no significa, sin embargo, que es un acto que fue terminado en un muy distante pasado, sino más bien, que es un acto que no pertenece al tiempo, acto de un eterno presente, un acto siempre continuo y ya siempre completo. Su eternidad se deduce, no solamente de la eternidad de Dios, sino también de la divina inmutabilidad y de la verdadera deidad del Hijo. Además, esto también se infiere de aquellos pasajes de la Escritura que enseñan o bien la preexistencia del Hijo o su igualdad con el Padre, Miq. 5: 2; Juan 1: 14 y 18; 3: 16; 5: 17, 18, 30 y 36; Hech. 13: 33; Juan 17: 5; Col. 1: 16; Heb. 1: 3 (Berkhof, Teología sistemática, p. 100) (18)

Otras citas del teólogo español Francisco Lacueva Lafarga

“Como en Cristo hay una sola Persona, que es el Hijo de Dios, es, por eso mismo, en Su constitución Personal (por decirlo de algún modo), el Verbo del Padre, la total expresión personal del Padre en el seno de la Trina Deidad." (Lacueva, Curso de Teología; pp. 264-265) (19)

"Por ser Cristo, en cuanto Dios, el Hijo único de Dios Padre, tiene en común con el Padre todo lo que la Deidad comporta: «Todo lo que tiene el Padre, es mío» (Jn. 16:15a). Al engendrar al Hijo, el Padre le comunica, sin mengua ni división, todo lo que es y tiene, excepto el ser Padre porque esto: 1) es precisamente lo que hace que el Padre sea una Persona distinta del Hijo; 2) es lo que indica que el Padre es total y únicamente Padre, así como el Hijo es total y únicamente Hijo." (Lacueva, Curso de Teología; p. 265) (20)

Todos estos pasajes bíblicos –incluso los aportados, en este capítulo 6, por el autor –demuestran que la Persona del Verbo es la misma Persona llamada Jesús que nació de la Virgen María, en el año 5 a.C., en Belén. Queda, pues, probado por la Biblia que El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo” (Ef. 4:10).

En segundo lugar, Jesucristo se declaró Hijo de Dios en varias ocasiones, y lo mismo confesaron sus apóstoles. Y debemos tener en cuenta que Él no se refería a su nacimiento como Hombre en Belén; porque esa filiación humana tuvo un principio, que ocurrió cuando fue engendrado por el Espíritu Santo en el vientre de la Virgen María (Mt. 1:20-21; Lc. 1:30-35). Su nacimiento en Belén fue Su entrada en nuestro mundo y en su historia; esto ocurrió hacia el año 5 a.C., cuando “aquel  Verbo/Hijo de Dios fue hecho carne, y habitó entre nosotros” (Jn 1:14), con el fin de añadir a su naturaleza divina, la naturaleza humana y mediante la Virgen María nacer como Hijo del Hombre. Pero Su nacimiento virginal como Hijo del Hombre no puede encubrir lo esencial y fundamental: Jesús es el Hijo eterno de Dios. Y solo Su condición divina le capacita para ser “el Salvador del mundo” (Jn 3:17; 4:42; 1ª Jn. 4:14); y  así podamos todos los cristianos confesar, como el discípulo incrédulo Tomás dijo, “¡Señor mío, y Dios mío!” (Jn. 20:28).

En tercer lugar, la condición de inmutabilidad propia de la naturaleza divina, exige que, puesto que el Verbo de Dios es el Hijo eterno, también Dios –Primera Persona de la Deidad–, ha de ser, a su vez y necesariamente, Padre eterno; porque si el Verbo/Hijo de Dios hubiera tenido un principio, aquella Primera Persona divina –aun siendo eterna– no habría tenido la condición de Padre eterno; y Su Hijo sería una criatura celestial, pero no el Hijo eterno de Dios.

Cita nº 21 (capítulo 6) (p.66).

 […]

*Tanto el Tanaj hebreo como el Nuevo Testamento transmiten con mucha claridad a un Dios binario. Así, pues, Dios ni es uno (religión judía), ni tampoco tres (cristianismo católico) sino que, siendo un Dios único, son dos.

Ahora prefiero evitar la palabra binitarismo o binitarianismo por conllevar connotaciones que podrían confundir al lector, de ahí que escriba el más sencillo adjetivo binario por sencillamente decirse de algo que está compuesto por dos elementos que habrá que definir: conceptualmente, Dios es un binomio. Y en esto estriba la dificultad, en ver y definir con nitidez los dos elementos (para que se entienda) que conforman a DIOS, porque aunque la respuesta pueda parecer obvia no lo es tanto. (pp. 66). (21)

Comentario a la cita nº 21

La Biblia presenta perfectamente delimitadas y perfiladas las tres Personas divinas: Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo.

Como hemos podido comprobar en el epígrafe 2 anterior, la Sagrada Escritura evidencia suficientemente la existencia del Espíritu Santo como una Persona divina. La Palabra de Dios describe al Espíritu Santo con las propiedades o cualidades esenciales que le define como una Persona: Él consuela, enseña, (Jn. 14:15-26), “inspira a los santos hombres de Dios” (2 P. 1:19-21), escudriña (1 Co. 2:10-13), habla (Hch. 8:29), da su parecer (Hch. 15:28); intercede (Ro. 8:26úp); etc. Y además existen textos bíblicos en las que las tres Personas son nombradas en pie de igualdad, como, por ejemplo, los siguientes:

El Espíritu Santo es considerado por el propio Jesucristo como una Persona puesto que lo sitúa al mismo nivel que el Padre y de sí mismo:

“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.” (Mateo 28:19).

Notemos que Jesús se refiere a las Tres Personas divinas “en el nombre”, en singular, a pesar de la pluralidad de Personas Divinas;  en ello está implícito el concepto de que Dios es un solo Ser, pero existe en las tres Personas distintas nombradas arriba.

Otro versículo en que aparecen perfectamente delimitadas y perfiladas las Tres Personas divinas se encuentra en la doxología del final de la Segunda Epístola a los Corintios:

“La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén” (2 Corintios 13:14).

Y también aparecen las tres Personas divinas que conforman la divinidad cristiana en el siguiente texto del apóstol Pedro:

1 Pedro 1:2: elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas.

Cito a continuación párrafos extraídos de obras de los teólogos Berkhof y Lacueva:

"Todo lo que nos afecta personalmente en nuestra relación de criaturas con nuestro Hacedor, tanto en el plano natural como en el sobrenatural, es planeado por el Padre, ejecutado por el Hijo y aplicado por el Espíritu Santo." (Lacueva, Curso de Teología, p. 11) (22)

[….] “todas las cosas son originadas del Padre, por medio del Hijo y en el Espíritu Santo." (Berkhof, Teología sistemática, p. 94) (23)

"[…] El misterio trinitario consiste en que tres Personas realmente, infinitamente, distintas tienen en común una sola esencia, sustancia y naturaleza individual. En la Encarnación del Verbo ocurre exactamente al revés: Una sola Persona subsiste en dos naturalezas completas.

Dios, pues, no es impersonal, ni unipersonal, ni una «persona colectiva», sino tripersonal (véase Mt. 28:19; Jn. 10:28-30)." (Lacueva, Curso de Teología, p. 38) (24)

"[…] La naturaleza divina es indivisible, y por tanto, idéntica en las personas de la Deidad. Es numéricamente una y la misma, y por tanto, la unidad de la esencia en las personas es una unidad numérica. De esto se sigue que la esencia divina no es una existencia independiente que va con las tres personas. No existe fuera ni aparte de las tres personas. Si existiera así, no habría verdadera unidad, sino una división que conduciría al triteísmo. La distinción personal es una dentro de la esencia divina. Tiene, como acostumbra decirse, tres modos de subsistencia.

[…] el Ser Divino se desarrolla en toda su plenitud solamente en la triple subsistencia de Padre, Hijo y Espíritu Santo." (Berkhof, Teología sistemática, p. 93) (25)

Cita nº 26 (capítulo 8) (pp.90-95).

8. Un siervo prudente (pp. 88-109).

[…]

Yahweh el Eterno autoexistente

 

*En aras de una mayor claridad, en adelante me referiré a Dios Padre con el nombre hebreo YHWH (Yahweh). (p. 90)

 […]

«Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero» (Juan 17:3 pp.)

Los judíos arribaron en un monoteísmo estricto ignorando las muchas citas del Tanaj que esquematizan a una deidad binaria. Sin embargo, en parte tenían razón ya que YHWH igual a DIOS PADRE es, efectivamente, UNO [ref.: Dt. 6:4] pero, increíblemente, no el único Eterno. Ese atributo es compartido por un segundo YHWH al que llamaré, para distinguirlo de YHWH, ELOHIM. Por tanto, y con fines didácticos, seguiré en adelante la siguiente nomenclatura:

YHWH = DIOS 1   y   ELOHIM = DIOS 2.

Y como digo, ambos son eternos. Trataré de explicar esto. (pp. 90-95) (26)

Comentario a la cita nº 26

La terminología que emplea el autor induce a error

La nomenclatura que emplea el autor induce a error, porque tanto los términos YHWH como ELOHIM designan por igual al Dios de la Biblia, que como sabemos es un solo Ser Dios en tres Personas, Padre, Hijo y Espíritu Santo; es decir la Deidad completa. Y si YHWH designa al Dios 1, y ELOHIM al Dios 2, estaremos pensando en la existencia de dos dioses –lo que es politeísmo–, y no en un único Ser Dios.

Dios – el Padre y el Hijo– es YWHW, y la tercera Persona de la Deidad se la puede nombrar como el Espíritu de YHWH, porque procede tanto del Padre como del Hijo. Sin embargo, de ninguna manera se puede conceder identificar al Hijo/Verbo de Dios con el nombre hebreo ELOHIM, precisamente porque tiene un sentido de pluralidad de Personas en un solo Dios. Y, obviamente, el Verbo/Hijo de Dios, que encarnado recibe el nombre de Jesús/Jesucristo, es una sola Persona. Es inadmisible, y significa caer en un tremendo error, considerar que Jesucristo es una Persona distinta a la del Hijo de Dios.

Además, el término hebreo “Elohim”, aunque aparece en los escritos hebreos del Antiguo Testamento o Tanag, para referirse al único Dios verdadero, su significado plural, tiene varias interpretaciones, por lo que resulta confuso, porque puede aludir a dioses paganos, o simplemente a criaturas inteligentes poderosas, ya sean reyes, jueces, etc. Esto de ninguna manera puede ocurrir con el término YHWH, porque tiene un único sentido interpretativo: el que es por Sí Mismo o auto existente, o bien el Eterno.

Cita nº 27 (capítulo 8) (p.96).

El cuento de la creación (p. 96).

Solamente “el conocimiento del bien y el mal” [ref.: Gn. 3:5] trajo consigo el abuso y sometimiento forzado de la mujer al hombre, dominio, por desgracia, presente en todas las edades y culturas y, por lo tanto, una de las peores consecuencias del pecado. Esto motivó que YHWH + ELOHIM enseguida anunciasen que tal proceder iba a suceder tras haber ambos hijos humanos de Dios decidido vivir la experiencia luciferina. El abuso, dominio o sometimiento masculino sobre la mujer es absolutamente terrible a los ojos de YHWH + ELOHIM. (p.96) (27)

Comentario a la cita nº 27

Las primeras derivaciones de la terminología empleada por el autor provocan confusión.

El autor sigue induciendo a error cuando se refiere a Dios como la suma de Dios Padre y Dios Hijo, cuando los términos YHWH y ELOHIM, por separado, ya designan al único Dios en tres Personas.

Por otro lado, al relato de la Creación no se le puede llamar un "cuento", porque es histórico y calificarlo de esa manera puede dar ocasión a socavar la fe en la Biblia de los más débiles.

Cita nº 28 (capítulo 8) (pp.97-98).

La mujer simbólica (p.97)

«Y pondré enemistad entre tú (la serpiente) y la mujer, y entre tu simiente y su simiente; él te herirá en [O, te aplastará] la cabeza, y tú lo herirás en el calcañar.» (Génesis 3:15)

Y todos sabemos que la simiente prometida es Jesucristo quien aplastará a Satanás, a la astuta serpiente [ref.: Ap. 12:9]. Siendo así, el testimonio profético otorgó a Eva-ishshah el rol de puebloDeDios-Iglesia porque el Redentor, Jesucristo, es su amado esposo. (p. 97).

El edificio o cuerpo

«Y Jesús, respondiendo, le dijo: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Yo también te digo que tú eres Pedro [Gr., Petros; i.e., una piedra], y sobre esta roca [Gr., petra; i.e., una piedra grande] edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.» (Mateo 16:17-18)

El apóstol Pedro no fue el fundamento de la Iglesia ni el primer papa como dice, engañando, el catolicismo romano, sino Cristo que es su “piedra grande” o Roca. Y de ese mismo modo lo entendió el propio Pedro quien, ya en el don del Padre, dijo al Sanedrín (o Concilio):

«Sabed todos vosotros, y todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo el Nazareno, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de entre los muertos, por Él, este hombre se halla aquí sano delante de vosotros. Este Jesús es la piedra desechada por vosotros los constructores, pero que ha venido a ser la piedra angular [Lit., cabeza del ángulo]. Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres, en el cual podamos ser salvos.» (Hechos 4:11-12)

De modo que la mujer simbólica o puebloDeDios-Iglesia viene siendo todo él un edificio del que Cristo mismo, el esposo simbólico, forma parte: es su Roca, la piedra angular o fundamento de todo el edificio. Por su parte, Pablo apóstol continuó con la misma alegoría al comparar al puebloDeDios-Iglesia con un cuerpo humano que, entero, es Cristo. (pp. 97-98). (28).

Comentario a la cita nº 28

Cristo se representa por la Cabeza del Cuerpo que simboliza a la Iglesia. Es decir, solo la Cabeza del cuerpo humano representa a Cristo.

El cuerpo humano entero no representa a Cristo, sino que Él es la Cabeza del Cuerpo que es la Iglesia (1 Co. 11:3; Ef. 1:22; 4:15; 5:23; Col. 1:19; 2.10,19)

“Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo.” (1 Corintios 11:3)

“[Dios Padre] […] sometió todas las cosas bajo sus pies [los de Cristo], y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, (23) la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.” (Efesios 1:22-23)

“Sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo,  (16)  de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.” (Efesios 4:15-16)

“Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.” (Efesios 5:23)

Cita nº 29 (capítulo 8) (pp.98-99)

«Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, aunque son muchos, constituyen un solo cuerpo, así también es Cristo... Ahora bien, vosotros sois el cuerpo de Cristo, y cada uno individualmente un miembro de él.» (1ª Corintios 12:12,27)

Fijémonos en que Cristo es el cimiento del edificio metafórico de Pedro y el cuerpo figurado de Pablo, entonces Cristo es de ambos. Del mismo modo, la persona humana Jesucristo nació, como todos, de una mujer, de su madre María, y María debió pertenecer como su esposo José al linaje de David, rey y profeta de Israel y tipo profético de Jesucristo. Así, pues, Jesucristo vino de Israel, la madre que lo engendró, «porque la salvación viene de los judíos.» [ref,: Jn. 4:22 úp]

*Pues si Jesucristo mismo forma parte del edificio y del cuerpo alegóricos: ¿no serán estos de algún modo ilustraciones o figuras del segundo YHWH del Tanaj? ¿No habrá de pertenecer la mujer simbólica puebloDeDios-Iglesia al segundo YAHWEH del Tanaj al que también pertenecen los ángeles del cielo? ¿Y acaso no fueron los profetas de Israel y la Iglesia primera de la bendición del espíritu santo del mismo género espiritual que los ángeles? Pienso que sí, y las Escrituras así lo corroboran. [Ap. 19:10; 22:8-9] (pp.98-99) (29)

Comentario a la cita nº 29

Jesucristo y Su Iglesia nunca pueden ser “de algún modo ilustraciones o figuras del segundo YHWH del Tanaj” (cita nº 29 úp).

En el segundo párrafo de esta cita nº 29, el autor insinúa que Jesucristo –Piedra angular o Roca que sustenta al edificio que representa a la Iglesia– junto al cuerpo humano que simboliza igualmente a la Iglesia, son ambos “de algún modo ilustraciones o figuras del segundo YHWH del Tanaj”.

Siguiendo la terminología usada por el autor, puesto que “el segundo YHWH del Tanaj” es la misma Persona de Jesucristo, Él no puede ser una alegoría,  figura o ilustración de Sí Mismo; y, por la misma razón, si a Jesucristo le unimos su Iglesia tampoco podrían ser en absoluto, de ningún modo, “ilustraciones o figuras del segundo YHWH del Tanaj” (cita nº 29).

Por otra parte, desde mi perspectiva bíblica, no sería correcto, ni tiene sentido, considerar a “los profetas de Israel y la Iglesia primera de la bendición del espíritu santo del mismo género espiritual que los ángeles” (cita nº 29, úp), porque la naturaleza de los ángeles es espiritual pura, totalmente diferente a la naturaleza humana que es esencialmente corporal y material.

Cita nº 30 (capítulo 8) (p.99)

«Así pues, ya no sois extraños ni extranjeros, sino que sois conciudadanos de los santos y sois de la familia [Lit., los de la casa] de Dios» (Efesios 2:19)

Y esta sí es la verdadera familia, y no la de la Santísima Trinidad: ¡maravilloso Pablo, y maravillosa Palabra de Dios! (p.99) (30)

Comentario a la cita nº 30

Ser de la familia de Dios es pertenecer a la Santísima Trinidad

Además, pertenecer a la verdadera familia de Dios no es ningún argumento en contra de la existencia de Dios en tres Personas; ni excluye que aquella  pertenezca al Dios trino.

Cita nº 31 (capítulo 8) (p.105)

El testimonio de Juan (p. 105).

«En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba en el principio con Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de Él, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.» (Juan 1:1-3)

Juan no puede en los primeros versículos de su Evangelio escribir “Jesucristo” porque no está hablando solamente de Jesucristo sino del segundo Jehová señalado en el capítulo séptimo de este libro sobre la pluralidad de la deidad en el Tanaj. A este segundo Jehová me referiré en adelante como «Elohim» para evitar toda confusión y diferenciarlo del primer Jehová al que me referiré con YHWH. De hecho, Juan no hará aparecer la palabra Jesucristo hasta haber alcanzado el versículo diecisiete. (p. 105). (31)

Comentario a la cita nº 31

En este pasaje esencial (Jn. 1:1-3), el apóstol Juan le asigna al Verbo/Logos la cualidad o naturaleza divina, idéntica a la de Dios Padre, y en los versículos 14 y 18, también lo identifica como “el unigénito del Padre” (v.14), o bien  “el unigénito Hijo” (v.18), respectivamente.

Con este párrafo, el autor, al asignar exclusivamente los nombres de YHWH para el Padre, primera Persona de la Divinidad, y ELOHIM para el Hijo, segunda Persona, introduce imprecisiones conceptuales a los términos hebreos del nombre de Dios, lo que ineludiblemente le va arrastrar a la confusión y al error.

En primer lugar, ¿por qué usar YHWH para Dios Padre, cuando dicho nombre se aplica indistintamente al Padre y al Hijo, e incluso al Espíritu Santo?, y en segundo lugar, por la misma razón, ¿por qué adjudicar el nombre “ELOHIM” –nombre de Dios en idioma hebreo, que tiene un sentido plural– exclusiva o especialmente para el Hijo, cuando dicho nombre hebreo designa mejor a las tres Personas divinas, dado su significado de pluralidad de Dios?

¿Por qué no llamar a cada Persona Divina por su nombre bíblico?

Si el autor, como he podido entender, no cree que su Dios binario sean dos dioses, sino un solo Dios y dos Personas divinas, ¿por qué desvirtúa los vocablos hebreos que designan la pluralidad de Dios, para usarlos confusamente asignándolos de forma individual a cada una de las Personas divinas, excluyendo al resto de ellas?

Por otra parte, el apóstol Juan no escribe al comienzo de su Evangelio, la palabra “Jesucristo” porque, antes ha tenido que presentar al Verbo/Logos reconociendo y revelando Su naturaleza divina, como Segunda Persona de la Deidad, para, acto seguido, en primer lugar, identificarle como el Único Hijo de Dios “el unigénito del Padre” (v.14), o bien  “el unigénito Hijo” (v.18); y, en segundo lugar, revelar que “aquel Verbo [que] fue hecho carne, y habitó entre nosotros” (Jn. 1:14) es Jesucristo (Jn. 1:17). Es decir, la misma Persona del Verbo es la Persona que recibe el nombre de Jesucristo; y que desde ese momento de Su encarnación y para siempre, en el Cielo las tres Personas divinas se reconocerán como Dios el Padre, Dios el Hijo Jesucristo, y Dios el Espíritu Santo.

Cita nº 32 (capítulo 8) (p.106)

«Y Moisés subió hacia Dios (Elohim), y el SEÑOR (Jehová) lo llamó desde el monte» (Éxodo 19:3 pp.)

Muchas veces subió Moisés al monte de Dios = YHWH + Elohim: Moisés se relacionó con ambos Jehovás. (p. 106). (32)

Comentario a la cita nº 32

Dios jamás puede identificarse como la suma de YHWH y Elohim, porque ambos términos, independientemente, en la Biblia, señalan al único Dios verdadero, no dos dioses, ni tres dioses.

Cita nº 33 (capítulo 8) (p.107)

 […] Ese algo (Jehová 2) es eterno pero no auto Existente como YHWH (Jehová 1). Ese atributo, el de ser auto Existente, solo le corresponde a YHWH, no a Elohim. Al segundo Jehová del Tanaj al que me refiero como Elohim pertenecen Moisés, Elías, Eliseo, Juan el Bautista y todos los profetas de Israel. Lo son también el apóstol Juan, Pedro, Santiago y el resto de apóstoles junto a toda aquella bienaventurada generación. Pertenecen además a Elohim los ángeles Miguel y Gabriel y los tres varones ángeles que hablaron con Abraham y salvaron a Lot de la destrucción, más el ángel que peleó con Jacob en el monte; pero ninguno de estos ángeles lo fue Jesucristo porque no había llegado aún su hora, no había nacido en Belén tal y como recogen las Escrituras; (p. 107). (33)

Comentario a la cita nº 33

No tiene sentido que Elohim –el segundo Jehová/YHWH– sea a la vez un contenedor de personas humanas y divinas, y de, incluso, ángeles.

Si el autor ha convenido en llamar Elohim al segundo Jehová/YHWH no puede convertir a Aquél en un recipiente –llamado comúnmente cajón de sastre– que contenga o agrupe a todos los santos de todas las épocas, incluidos los ángeles, siendo el principal Elohim, Jesucristo. Esto, si he de calificarlo con amor, diría que sencillamente no tiene sentido.

Si empleo la misma nomenclatura confusa del autor, me resultaría imposible entender que Jehová 2 –¿por qué ahora, aparece Jehová 2 en lugar de  Elohim, como se había convenido?– sea eterno pero no auto Existente como YHWH (Jehová 1); porque si así fuese, Jehová 2/Elohim no podría llamarse así mismo el “Yo Soy”, que es lo que se adjudica la segunda Persona de la Deidad, el Hijo de Dios/Jesucristo.

Mucho más sorprendente resulta que Elohim ahora designe no solo a Jehová 2 sino también a “Moisés, Elías, Eliseo, Juan el Bautista y todos los profetas de Israel; también al apóstol Juan, Pedro, Santiago y el resto de apóstoles junto a toda aquella bienaventurada generación…” (Cita nº 33). El autor, que no quiere dejar fuera a nadie, introduce, además, dentro de ese cajón de sastre que es Elohim, como formando parte del mismo, a los ángeles Miguel y Gabriel y los tres varones ángeles que hablaron con Abraham y salvaron a Lot de la destrucción, más el ángel que peleó con Jacob.” (Cita nº 33).

Sin embargo, lo más curioso, que escribió el autor en esta cita nº 33, es que el Principal de Elohim –Jesucristo– no podía estar allí, formando parte de Elohim, porque no había nacido aún en tiempo de los profetas, aunque, al parecer, sí están en Elohim todos los salvos del Nuevo Testamento.

Cita nº 34 (capítulo 8) (p.107)

«En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba en el principio con Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de Él, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.» (Juan 1:1-3)

*Si el Verbo de Juan fuese únicamente Jesucristo, Jesucristo no estaría solamente «cerca de» Dios, sino ¡a la diestra! (p.107) (34)

Comentario a la cita nº 34

Puesto que Jesús es el “Yo Soy” (Jn. 8:24,58; etc.), en Él no subsisten dos Personas, la humana y la divina, sino solo la Persona Divina, con dos naturalezas.

El Verbo es el Hijo de Dios, segunda Persona de la Deidad, antes de Su encarnación en Jesucristo, pero “aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros…” (Jn. 1:14); y desde ese momento de la historia humana, la Persona divina toma la naturaleza humana, como Hijo del Hombre, porque “cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a Su Hijo, nacido de mujer…” (Gá. 4:4); y entonces recibe el nombre de Jesús, que significa Salvador, “porque Él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mt. 1:21; cf. Lc. 1:31; Sal. 130:8).

Jesús es el “Yo Soy” (Jn. 8:24,58; etc.); es decir, en Él no subsisten dos Personas, la humana y la divina, sino solo la Persona Divina. ¿Qué ocurre, entonces con la humanidad de Jesús? Está unida hipostáticamente [ver explicación en Bibliografía (35 y 35b)] a la Persona Divina, pero sin mezclarse. Este es el misterio de la Encarnación, y para las criaturas es imposible penetrar en el mismo; sería muy fácil deshacernos de este misterio de un “plumazo”, diciendo que en Jesucristo coexisten dos Personas, la Divina y la humana, pero eso nos llevaría a una tremenda confusión, como la que ha sufrido el autor del libro que estoy comentando.

Sinceramente, creo que el Concilio de Calcedonia acertó en este asunto:

El Credo del Concilio de Calcedonia que la Iglesia católica celebró en el año 451 d.C. resumió la enseñanza bíblica acerca de la Encarnación, con el siguiente enunciado:

“Siguiendo, pues, a los Santos Padres, todos a una voz enseñamos que ha de confesarse a uno solo y el mismo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, el mismo perfecto en la divinidad y el mismo perfecto en la humanidad, Dios verdaderamente, y el mismo verdaderamente hombre de alma racional y de cuerpo, consustancial con el Padre en cuanto a la divinidad, y el mismo consustancial con nosotros en cuanto a la humanidad, semejante en todo a nosotros, menos en el pecado [Hebr. 4, 15]; engendrado del Padre antes de los siglos en cuanto a la divinidad, y el mismo, en los últimos días, por nosotros y por nuestra salvación, engendrado de María Virgen, madre de Dios, en cuanto a la humanidad; que se ha de reconocer a uno solo y el mismo Cristo Hijo Señor unigénito en dos naturalezas, sin confusión, sin cambio, sin división, sin separación, en modo alguno borrada la diferencia de naturalezas por causa de la unión, sino conservando, más bien, cada naturaleza su propiedad y concurriendo en una sola persona y en una sola hipóstasis, no partido o dividido en dos personas, sino uno solo y el mismo Hijo unigénito, Dios Verbo Señor Jesucristo, como de antiguo acerca de Él nos enseñaron los profetas, y el mismo Jesucristo, y nos lo ha trasmitido el Símbolo de los Padres. Así, pues, después de que con toda exactitud y cuidado en todos sus aspectos fue por nosotros redactada esta fórmula, definió el santo y ecuménico Concilio que a nadie será lícito profesar otra fe, ni siquiera escribirla o componerla, ni sentirla, ni enseñarla a los demás.” (36) (Concilio de Calcedonia - Wikipedia, la enciclopedia libre)

Cito a continuación del siguiente artículo de Internet: ¿Cómo puede Jesús ser Dios y hombre? | Desiring God

“Existen cinco verdades principales con las que el Credo de Calcedonia resumió la enseñanza bíblica acerca de la Encarnación.

Un entendimiento apropiado de estas verdades aclara mucha confusión y numerosas dudas que tal vez tengamos en nuestras mentes. ¿Cómo puede Jesús ser Dios y hombre al mismo tiempo? ¿Por qué esto no lo hace dos personas? ¿Cómo se relaciona su Encarnación a la Trinidad? ¿Cómo pudo Jesús haber tenido hambre (Mateo 4:2) y morir (Marcos 15:37) cuando estaba en la tierra, y aún ser Dios? ¿Abandonó Jesús algunos de sus atributos divinos en la Encarnación? ¿Por qué es impreciso decir que Jesús es una ‘parte’ de Dios? ¿Sigue siendo Jesús humano ahora, y todavía Él tiene su cuerpo humano?” (37)

Cita nº 38 (capítulo 8) (pp.108-109)

«Él es el resplandor de su gloria y la expresión exacta de su naturaleza, y sostiene todas las cosas por la palabra de su poder. Después de llevar a cabo la purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, siendo mucho mejor que los ángeles, por cuanto ha heredado un nombre más excelente que ellos.» (Hebreos 1:3 úp, 4)

El Verbo de Dios se encuentra espiritualmente muy cerca de Dios, pero Jesucristo, que también es Verbo, está más que cerca: ¡Jesucristo está a la diestra del poder de Dios, amén y amén! Confesé que el misterio del SER de DIOS no sería fácil de resolver y que requeriría de cierta abstracción de la que han carecido todas las explicaciones aportadas por el cristianismo una vez que desaparecieron los apóstoles. En ninguna de ellas encontré la solución a este misterio sino buscando en las Escrituras, y porque creo que Dios ha sido muy bueno conmigo. En el siguiente capítulo descubriré, con la mayor claridad y brevedad posible, este misterio. (pp. 108-109) (38)

Comentario a la cita nº 38

Expresado con amor, creo que el autor es excesivamente optimista al creer que ha sido capaz de desvelar el Misterio de la Encarnación.

El autor distingue entre el Verbo de Dios y Jesucristo, “que también es Verbo” (cita nº 38 pp.); es decir, el Verbo Jesucristo es una Persona humana distinta a la Persona divina del Verbo de Dios. Esto, como mínimo, contradice las palabras de Jesús, que aseguró ser el Hijo eterno de Dios, el “Yo soy”, consustancial en su naturaleza divina con Dios el Padre; y desvirtúa la esencia del cristianismo; porque si Jesucristo no es Dios y Hombre verdadero, su muerte en la cruz no serviría para expiar nuestros pecados, por lo que tampoco sería una muerte vicaria, y nadie podría salvarse.

Cita nº 39 (capítulo 9) (p.110)

9: El SER de DIOS

Dios = Jehová 1 (YHWH) + Jehová 2 (ELOHIM)

Jehová 1 es una conciencia individual, Jehová 2 una conciencia colectiva. (p.110) (39)

Comentario a la cita nº 39

Jehová 2 –llamado también Elohim por el autor– de ninguna manera puede ser  “una conciencia colectiva”

Elohim no puede ser el Verbo de Dios –infinito y eterno como el Padre, uno con el Padre (Jn. 10:30), y a la vez estar formado o compuesto de las conciencias de criaturas ángeles y humanas redimidas; porque Dios no es uno y a la vez multitud; en mi opinión, esto entra dentro de una especie de panteísmo que consiste en creer que todas las criaturas forman parte de la divinidad.

Cita nº 40 (capítulo 9) (p.110)

Jehová 1 al que llamaré YHWH es Dios Padre, el Dios Uno de Israel, una única persona o conciencia, un SER de naturaleza espiritual. (p.110) (40)

Comentario a la cita nº 40

Puesto que bíblicamente el nombre YHWH designa a la pluralidad de las Personas divinas, no podemos asignar a Dios Padre, Primera Persona de la Deidad, la cualidad del Ser divino, pues ésta corresponde al conjunto de las tres Personas divinas, que conforman un único Ser divino.

Como decía arriba, el autor cada vez se aparta más de la verdad revelada en la Biblia, porque YHWH es un Ser trino –o en opinión del autor, un Ser binario–, pero Dios Padre, no es un Ser, sino que es la primera Persona de la Deidad; si Dios Padre fuera un Ser de forma individual, Dios Hijo sería necesariamente otro Ser Dios, luego habría, al menos, dos dioses, si no se considera al Espíritu Santo como una Persona divina. Sin embargo, Dios/YHWH sí es un Ser espiritual, porque “Dios es Espíritu” (Jn. 4:24), pero no dos ni tres espíritus. Es decir, Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, no son tres Seres espirituales sino que conforman un solo Ser que es Espíritu o espiritual.

Cita nº 41 (capítulo 8) (p.110)

Elohim está formado por un incontable número de individuos. Son los ángeles del cielo; también los hijos de Dios, y esto último por causa de Jesucristo.

YHWH es eterno y atemporal, se desenvuelve en lo infinito. YHWH conoce a cada individuo de Elohim desde siempre, desde antes de su origen o nacimiento. Siendo así, YHWH conoce por entero y desde siempre al infinito Elohim. Elohim es eterno e infinito pero cada uno de sus miembros, ángeles o hijos, están sujetos al discurrir del tiempo, son seres temporales aunque Elohim puede dar saltos en él. (p.110) (41)

Comentario a la cita nº 41

Si Elohim es el Verbo/Hijo de Dios, es un sinsentido decir que “está formado por un incontable número de individuos” (cita nº 41 pp)

Si el autor ha convenido en designar al Hijo de Dios con el nombre hebreo Elohim, – de forma incorrecta, como ya expresé arriba, puesto que el Hijo es una Persona Dios, pero no un Dios–, no puede, a la vez, llamar con el mismo nombre a las criaturas de Dios, y menos aún incluirlas de modo que formen parte de la Persona del Hijo de Dios.

Cita nº 42 (capítulo 9) (p.110)

[…] Cada individuo de Elohim irá obteniendo, a medida que se relaciona con YHWH, su identidad o nombre espiritual que se esconde en el Eterno. Este nombre es único. En esto consistirá su crecimiento. […] Conocer a YHWH es también conocer a Elohim a través de otros miembros del edificio, del cuerpo, de la familia infinita que compone al eterno Elohim. (p.110) (42)

Comentario a la cita nº 42

No se puede afirmar que “el eterno Elohim” esté compuesto por una  familia infinita.

Primero, porque Elohim es solo la Segunda Persona divina; y, en segundo lugar,  porque el término “infinito” solo es aplicable a Dios. Lo que es aplicable a Dios Hijo o Verbo de Dios, no es aplicable a los seres creados, por razones obvias; y, además, no se puede mezclar al Creador con las criaturas.

Cita nº 43 (capítulo 9) (p.111)

Desde siempre YHWH conoció al individuo de Elohim llamado Jesucristo. Siempre ha estado en su mente y en su corazón. Pero en el tiempo infinito que atraviesa o recorre a Elohim, la aparición de Jesucristo tenía un momento establecido. (p.111) (43)

Comentario a la cita nº 43

Naturalmente que “Desde siempre YHWH conoció al individuo de Elohim llamado Jesucristo” (cita nº 43 pp.). Pero esa declaración convierte a Jesucristo en una criatura humana más, y le despoja de Su divinidad.

Dios el Padre ha conocido a todas sus criaturas antes de que nacieran, pero siendo Jesucristo el Verbo encarnado y su único Hijo, –“la imagen misma de su sustancia” (Heb. 1:2), “la imagen del Dios invisible, el Primogénito de toda creación” (Col. 1:15), la “Expresión” del Padre– no es de recibo decir que Dios conoció a Jesucristo, si Él mismo es Dios, Segunda Persona de la Deidad. El autor, con esa declaración, está considerando a Jesucristo como un individuo humano más que forma parte de Elohim, que en poco se diferencia de los demás seres humanos redimidos, excepto en que es el Principal de Elohim, según lenguaje del autor.

Cita nº 44 (capítulo 9) (p.112)

YHWH ama a Elohim. Elohim entero refleja la gloria de YHWH. Elohim es todo él imagen de YHWH, su cuerpo, el edificio de YHWH; tiene su espíritu. Elohim contiene toda clase de bendición y es infinito. Elohim no tiene ni principio ni final y a cada uno de sus miembros le corresponde recorrer y conocer el infinito cuerpo de Elohim, en eso consiste la vida eterna, en conocer a YHWH y a Elohim. Elohim es el Verbo de Dios de Juan 1, de ahí que el discípulo amado no pudiese dar nombre a Elohim y lo llamó «el Verbo de Dios». (p.112) (44)

Comentario a la cita nº 44

Si “Elohim es el Verbo de Dios de Juan 1”, ¿por qué ha de estar compuesto de muchos miembros? Y ¿cómo puede ser que “a cada uno de sus miembros le corresponde recorrer y conocer el infinito cuerpo de Elohim” (cita nº 44 úp)?

Aunque el autor expresa algunas verdades bíblicas, emplea un lenguaje extraño a la Biblia, especialmente al convenir asignar al Hijo/Verbo de Dios, el nombre Elohim, que tiene varios significados –dios pagano, dioses, Dios plural, etc.– por lo que resulta confuso; y a esto se añade el considerar que Elohim es también todas las criaturas de Dios: humanos redimidos y ángeles. El apóstol Juan lo llama el Verbo o Logos, –no Elohim, porque sería una redundancia decir “En el principio era el Dios, y el Dios era con Dios” (Jn. 1:1pp)–, a fin de distinguir a las tres Personas Dios; y en particular a Jesucristo antes de Su encarnación. En mi opinión, no usar los términos bíblicos solo puede conducir a desviarse de la clara Revelación divina.

¿Qué significa que “cada uno de sus miembros [los de Elohim] le corresponde recorrer y conocer el infinito cuerpo de Elohim? ¿Qué es para el autor “el cuerpo de Elohim”? ¿Se refiere, acaso, al “Cuerpo de Cristo”, la Iglesia? La Palabra de Dios no nos exhorta “a recorrer y conocer el infinito cuerpo de Elohim“; y parece que el autor, para definirnos qué es lo que nos quiere decir, no tiene más remedio que recurrir al Evangelio, cuando escribe: “en eso consiste la vida eterna, en conocer a YHWH y a Elohim” (cita nº 44 úp.). Esto mismo lo expresa más claramente el Evangelista Juan: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Jn. 17:3).

Todos conocemos a Jesucristo, el Hijo de Dios/Verbo de Dios encarnado, pero ¿quién puede conocer al artificial Elohim que ha construido el autor?

Mi consejo es que no tratemos de mejorar las claras enseñanzas de la Palabra de Dios, que con nitidez nos dice en qué consiste el Plan de Dios para la salvación de los seres humanos: Dios “los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de Su Hijo” (Ro. 8:29; cf. Ef. 1:3-14;1 Co. 15:49; 2 Co. 3:18), “según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él” (Ef. 1:4). Puesto que los textos bíblicos referenciados arriba son muy importantes los transcribo a continuación:

Romanos 8:28-31:  Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.  (29)  Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.  (30)  Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.  (31)  ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?

1 Corintios 15:49: Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial.

2 Corintios 3:18: Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.

Efesios 1:3-14:  Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,  (4)  según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él,  (5)  en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad,  (6)  para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado,  (7)  en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia,  (8)  que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia,  (9)  dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo,  (10)  de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.  (11)  En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad,  (12)  a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo.  (13)  En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,  (14)  que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.

Cita nº 45 (capítulo 9) (pp.112-113)

 […] El Verbo de Dios no es Jesucristo pero Jesucristo sí es el Verbo. Esto motivó que el discípulo amado no pudiese otorgar el nombre de Jesucristo a Elohim y empleara la expresión más general y abstracta de Verbo de Dios. Elohim, el Verbo de Dios, la Palabra de Dios, su carácter y espíritu está cerca de Dios, cerca de YHWH. Esta cercanía no implica necesariamente cercanía física (ni siquiera lo es) porque YHWH es inabarcable, sino cercanía espiritual. Se está «cerca de Dios» cuando se es Elohim y los hijos de Dios estaremos, además de cerca, a la diestra; y esto significa que los hijos (humanos) ocuparemos un lugar especial dentro de Elohim por causa de Jesucristo, Jesucristo comparte todo con los suyos. El Verbo está en todo principio y no tiene fin, es la imagen de YHWH. El Verbo o Elohim participa en toda actuación de YHWH, siempre ha sido así y siempre lo será.

[Las negrillas no están en la obra del autor]

DIOS = YHWH + ELOHIM

Entonces cuando escriba «Dios» me estaré refiriendo a ambos, a YHWH y a Elohim, amén y amén. (pp.112-113) (45)

Comentario a la cita nº 45

El autor no resuelve la paradoja que él mismo ha creado: “El Verbo de Dios no es Jesucristo pero Jesucristo sí es el Verbo” (cita nº 45 pp.)

Esto es confuso; porque el autor incide en la tesis que ha defendido a lo largo de todo su libro: él entiende que Jesucristo es una Persona diferente a la del Verbo/Hijo de Dios. Sin embargo, la Palabra de Dios nos revela con claridad y rotundidad que Jesucristo es el Verbo de Dios encarnado, según he probado bíblicamente en comentarios de anteriores citas. No existe una Persona humana y una Persona Divina, sino una sola Persona la divina –el Verbo/Hijo de Dios–, de manera que Jesucristo es Dios y Hombre verdadero, Una sola Persona y dos naturalezas. El Verbo/Hijo de Dios encarnado es Jesucristo: “el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (Heb. 13:8). Ciertamente, el texto de esta cita nº 45, que sigue al enunciado inicial no resuelve la evidente paradoja de la presente cita.

Cita nº 46 (capítulo 11) (p.141)

11. JESUCRISTO (p. 137).

 […] El Hijo fue concebido por YHWH en el seno de María y nació siendo un humano. En el espíritu santo tuvo que acostumbrarse desde pequeño a nosotros, los hijos de los hombres, tan distintos a Él. Aun así, vivir con nosotros debió ser para Jesús como estar continuamente remando contra corriente, agotador. Pero YHWH-ELOHIM lo fortalecían. (p. 141) (46)

Comentario a la cita nº 46

No es correcto afirmar: “El Hijo fue concebido por YHWH en el seno de María y nació siendo un humano” (cita nº 46 pp)

Según la nomenclatura que usa el autor, YHWH es Dios Padre; luego no es correcto afirmar: “El Hijo fue concebido por YHWH en el seno de María y nació siendo un humano” (cita nº 46 pp). Esta declaración no se ajusta al Evangelio, “porque lo que en ella [la Virgen María] es engendrado, del Espíritu Santo es” (Mt. 1:20). Al parecer, el autor, usando su lógica humana, y apartándose de lo revelado en el Evangelio, ha atribuido a Dios el Padre la misión de engendrar al “Hijo humano”, porque así de otro plumazo eliminaba una atribución del Espíritu Santo que le configuraba como una Persona divina, capaz de engendrar, ya que algo impersonal –como cree el autor, al indicarlo con las iniciales del nombre “el espíritu santo”, en minúsculas,– era inimaginable que pudiese realizar esta misión de engendrar un Hijo en María.

Cita nº 47 (capítulo 11) (pp.148-149)

La identidad de Jesucristo

 en siete postulados

Trataré de definir la identidad espiritual de Jesucristo mediante los siguientes siete postulados. A través de todos ellos. Por tanto todos deben ser tenidos en cuenta a la vez, especialmente los cinco primeros. De ello se infiere que el nombre espiritual y único de Jesucristo no quedará explicado por completo si se aísla de los demás alguno de los siete postulados, y por ello la buscada verdadera identidad de Jesús no quedaría definida correctamente.

1. Jesucristo no es el primer ser creado

Jesucristo no es el primer ser creado por YHWH como divulgó Arrio y como, por ejemplo, enseñan los Testigos de Jehová porque ELOHIM, al que pertenece Jesucristo, es eterno como YHWH: ELOHIM no tiene principio ni fin. (pp. 148-149) (47)

Comentario a la cita nº 47

Jesucristo no puede pertenecer a Elohim, en calidad de persona principal, sino que Jesucristo mismo es Elohim, el “Yo Soy” divino y la misma Persona del Verbo/Hijo de Dios, segunda Persona de la Deidad.

El uso del término Elohim sigue tratando de enmascarar la esencial y fundamental verdad bíblica de que Jesucristo es el Hijo/Verbo de Dios encarnado; y no se puede afirmar, como hace el autor, en primer lugar, que Jesucristo –el Verbo de Dios encarnado– sea una persona distinta del Hijo de Dios, segunda Persona de la Deidad; en segundo lugar, y por consiguiente, Jesucristo no puede pertenecer a Elohim, en calidad de persona principal, sino que Jesucristo mismo es Elohim, el “Yo Soy” divino y la misma Persona del Verbo/Hijo de Dios, segunda Persona de la Deidad. Por tanto, es totalmente incomprensible y desatinado utilizar el nombre hebreo “Elohim” –como “un cajón de sastre”–, para designar al Hijo de Dios/Verbo de Dios, la segunda Persona de la Deidad, y a la vez aplicar ese mismo término a Jesucristo, Sus redimidos, y Sus ángeles. Esta designación usada por el autor, como ya expresé arriba, no proporciona luz en absoluto al misterio de Dios ni a Su Encarnación, sino que por el contrario es causa de enorme confusión.

Cita nº 48 (capítulo 11) (p.149)

2. Jesucristo no es ni el primero ni el último

Jesucristo no es ni el primero ni el último, sino EL PRINCIPAL. Él llegó a ser el principal de Elohim o el primero en importancia, el primogénito espiritual de todo Elohim, el Hijo único en su género de YHWH. Por ello Jesucristo es la imagen holística del eterno Elohim, su cabeza, el Rey que Elohim demandó a YHWH. (p. 149) (48)

Comentario a la cita nº 48

Las afirmaciones de esta cita siguen estando en flagrante contradicción a la Biblia, pues el Propio Jesucristo declara:

“…yo soy el primero y el último; y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades.” (Ap. 1:17-18);

Y Jesús mismo, por si no nos hubiera quedado claro, o aún tuviéramos dudas,  lo repite de la siguiente manera:

“He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.  (13)  Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último.  (14)  Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad.  (15)  Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira.  (16)  Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.  (17)  Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.  (18)  Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro.  (19)  Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro.  (20)  El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús.  (21)  La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén.” (Apocalipsis 22:12-21)

Desde que el Verbo se hizo carne, en el trono de Dios Padre, no está “Elohim” por un lado, y por otro Jesucristo, “el principal de Elohim”, sino que el Hijo de Dios “se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas” (Heb. 1:3.úp). No hay otro “Elohim” fuera del Hijo de Dios/Verbo de Dios encarnado.

Jesucristo “el Cordero de Dios”, y el Padre son citados en los siguientes textos en un plano de igualdad; y, por los textos y argumentos que presenté en el capítulo dos de este estudio, sabemos que el Espíritu Santo es la tercera Persona de la Deidad, que procede del Padre y del Hijo, de igual modo.

Jesucristo también dijo: “Yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono” (Ap. 3:21úp); y Él mismo le reveló al apóstol Juan lo siguiente:

“[…] Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos.” (Ap. 5:12,13úp); cf. 7:9,17);

“Porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos.” (Ap. 7:17; cf. 14:1)

“Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente.  […] Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero;  (5)  y en sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios.” (Ap. 14:1, 4-5)

“Miré, y he aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del Hombre, que tenía en la cabeza una corona de oro, y en la mano una hoz aguda.” (Apocalipsis 14:14)

Por si lo anterior no fuera suficiente para demostrar la confusión en la que se ha visto arrastrado el autor, los siguientes versículos son una prueba irrefutable de que en el Cielo/Trono de Dios no existe el tal Elohim, si no fuese como Verbo encarnado en el Hombre Jesucristo, al que se le da el título de máximo rango, que solo Dios posee (véase 1 Ti.6:14-16): REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.” (Apocalipsis 19:11-16). Comprobémoslo:

“Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea.  (12)  Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo.  (13)  Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS. (14)  Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos. (15)  De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. (16) Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.” (Apocalipsis 19:11-16)

Cita nº 49 (capítulo 11) (p.149)

3. Jesucristo nunca existió antes de haber nacido

Jesucristo nunca existió antes de haber nacido hacia el 8/7 a.C. en Belén. Por tanto no se encontró su hermosa persona en ningún lugar del cielo antes de haber nacido por ese tiempo en la ciudad de nacimiento y coronación de David, ni tampoco estuvo nunca antes en el cielo a la diestra del Padre por toda una eternidad pasada, ni fue la persona de Jesucristo la que habló con Abraham, ni quien llamó a Moisés en Horeb, etcétera. Por tanto es imposible que el arcángel Miguel sea la persona Jesucristo como sostienen algunas iglesias. (p. 149) (49)

Comentario a la cita nº 49

Jesucristo existe eternamente en la Persona del Verbo, y como Hijo del Hombre desde Su encarnación, cuando entró en nuestra historia al nacer de la Virgen María; pero en Jesucristo subsiste solo la Persona del Verbo. Una sola Persona divina y dos naturalezas: la divina y la humana.

El Hijo de Dios/Verbo de Dios –Segunda Persona de la Deidad, “el Yo Soy”, igual a Dios Padre– existe eternamente, “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros” (Jn. 1:14). Es decir, la misma Persona divina es la que se encarnó con Su nacimiento, como Hijo del Hombre, de la Virgen María, en el año 5/4 a.C. Por tanto, Jesús es la mismísima Persona del Verbo, de manera que Su Deidad no sufrió cambios, pues Dios es inmutable, y Su naturaleza Divina no se mezcló con la naturaleza humana del Dios-Hombre; y, por eso, en Jesucristo no subsisten dos Personas, sino que existe una unión hipostática (véase cita nº 35 del teólogo Lacueva y otra más nº 35b) de la naturaleza divina con la naturaleza humana. Si pudiéramos explicarlo ya no lo llamaríamos “el  Misterio de la Encarnación”.

No aceptar que Jesucristo es el Hijo de Dios encarnado nos puede conducir a fáciles postulados como el del autor, que de un plumazo ha querido desvelar el Misterio, y entonces ve a Jesús en el Cielo, como “el Principal” (véase cita nº 48 anterior), y no sabe dónde situar a la Persona del Verbo, que él llama Elohim, ¡quien seguramente tuvo que dar la bienvenida a Jesucristo! Entiéndase la ironía; y como, el autor, ya se había desembarazado de la Personalidad del Espíritu Santo, simplemente porque lo escribió en minúsculas, se ha encontrado nuevamente con dos Personas totalmente divinas, que usando su nomenclatura serían: YHWH el Padre, Elohim el Verbo, y una con naturaleza humana, pero igual al Padre, Jesucristo el Verbo, el Hijo del Hombre, engendrado por el Espíritu Santo y nacido de la Virgen María. 

¿No resulta esto mucho más difícil de entender y de aceptar que el Misterio de Dios revelado tan sencillamente en la Biblia?

Por tanto, toda la construcción artificiosa realizada por el autor sobre el vocablo hebreo “Elohim”, no sirve para desvelar ningún misterio, sino para hacer la Revelación de Dios confusa; a la que contradice, pues existen muchos textos en la Biblia que refutan esa interpretación del autor como, por ejemplo: Jn. 10:30; 14:9,11; la Biblia dice que Jesús descendió del Cielo (Jn. 6:33; cf. Ef. 4:8-10; Mt. 11:27; Lc. 10:22; Is. 43:15; Jn. 1:49); y toda esta confusión procede por no querer acepar la sencilla revelación que Dios el Espíritu Santo nos ha entregado en la Sagrada Escritura (2 Ti. 3:15-17; cf..2 P. 1:19-21).

Cita nº 50 (capítulo 11) (p.149)

4. Elohim y Jesucristo son el Verbo de Dios

Elohim es el Verbo de Dios del apóstol Juan. Elohim siempre estuvo cerca de Dios, es su imagen, su cuerpo, su palabra, su pensamiento en acción. En todo comienzo Elohim estuvo cerca de Dios, ¡y también es Dios! Elohim es el segundo Jehová del Tanaj. Dicho esto cabe añadir que por el postulado segundo se infiere que Jesucristo también es el Verbo de Dios. (p. 149) (50)

Comentario a la cita nº 50

Según el lenguaje no bíblico convenido por el autor, “Elohim es el Verbo de Dios del apóstol Juan […] que por el postulado segundo [ref.: cita nº 48] se infiere que Jesucristo también es el Verbo de Dios” (cita nº 50). Sin embargo, lo que ha expresado y sostenido el autor, en todo su libro, es que Jesucristo es una Persona humana distinta de la Persona divina.

No me ha parecido que del postulado segundo (ver cita nº 48) se deduzca que Jesucristo también es el Verbo de Dios, sino que dicha cita defiende igualmente que Jesús es una persona humana distinta a la Persona del Verbo, del Hijo eterno de Dios. De ahí, que el autor se ha encontrado con dos Verbos, uno divino, el Hijo de Dios, y otro humano, Jesucristo. Lo cual es imposible, y, además, está en evidente contradicción a las Sagradas Escrituras.

Cita nº 51 (capítulo 11) (pp.149-151)

5. JESUCRISTO ES YHWH EN ELOHIM

«El misterio que ha estado oculto desde los siglos y generaciones pasadas, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos, a quienes Dios quiso dar a conocer cuáles son las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles, que es Cristo en vosotros, la esperanza de la gloria.» (Colosenses 1:26-27)

«Y a aquel que es poderoso para afirmaros conforme a mi evangelio y a la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que ha sido mantenido en secreto durante siglos sin fin, pero que ahora ha sido manifestado, y por las Escrituras de los profetas, conforme al mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las naciones para guiarlas a la obediencia de la fe, al único y sabio Dios, por medio de Jesucristo, sea la gloria para siempre. Amén.» (Romanos 16:25-27)

 YHWH se hizo a sí mismo uno de Elohim.

Por una eternidad pasada Elohim resultó ser la gloria de YHWH, su imagen. Elohim es el Verbo de Dios. Esto fue así hasta que Jesucristo alcanzó su madurez espiritual y purificó los pecados. Al ascender al cielo por primera vez en su vida y ser presentado por YHWH a Elohim fue reconocido como el Verbo y el Elohim holístico, como la única imagen individual del Padre YHWH representante de todo Elohim. Y como Jesucristo es YHWH en Elohim, YHWH pide a Elohim que lo adoren conforme al deseo de ellos de tener un Rey puesto que solo YHWH puede ser adorado, y así se respeta el orden del cielo. (pp. 149-151) (51)

Comentario a la cita nº 51

¿Qué quiere expresar el autor con la frase: “YHWH se hizo a sí mismo uno de Elohim” (cita nº 51 pp)? ¿De qué “uno de Elohim” se hizo YHWH?

Si intentamos traducir el lenguaje empleado por el autor al lenguaje bíblico, diríamos: Dios el Padre –YHWH– se hizo a sí mismo uno de Dios el Hijo/Verbo –Elohim–. Pero esto no es bíblico, porque, según la Biblia, el nombre YHWH se aplica a la Deidad, no solo a Dios Padre. Es, por tanto, motivo de confusión designar a la Deidad mediante dos nombres distintos; ambas Persona divinas son “el Yo Soy”; pero la Sagrada Escritura distingue perfectamente a las tres Personas que conforman la Deidad, porque nos ha revelado que: Dios el Padre es la primera Persona divina, el Hijo de Dios/Verbo de Dios es la segunda Persona Divina, y el Espíritu Santo, la tercera Persona divina. Hasta aquí, con estos matices, podríamos tratar de entender lo que expresa el autor, pero él se aparta totalmente de la Palabra de Dios, cuando afirma que Dios el Padre “se hizo a sí mismo uno de “Elohim” (cita nº 51 pp); pero ¿cómo Dios el Padre podría hacerse a sí mismo o convertirse en el Hijo de Dios o Verbo de Dios, o, bien, ser uno de Elohim?

Estas preguntas son respondidas por el autor en las citas que transcribo más abajo, pero se trata de una explicación muy compleja, que no tendría sentido si no entendemos que Elohim, además de designar al Verbo de Dios, es un cajón de sastre que está compuesto de muchas personas, incluso ángeles, siendo la principal de ellas, Jesucristo.

Cita nº 52 (capítulo 11) (p.151)

«Después de llevar a cabo la purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, siendo mucho mejor que [O, llegando a ser superior a] los ángeles, por cuanto ha heredado un nombre más excelente que ellos.» (Hebreos 1:3 úp., 4)

Si Jesucristo hubiese existido en el cielo por toda una eternidad pasada como sostiene el catolicismo romano no hubiera habido necesidad de presentarlo allí, ni de que YHWH ordenase que fuese adorado. (p. 151) (52)

Comentario a la cita nº 52

Realmente, las Escrituras revelan que Jesucristo existe eternamente en la Persona del Verbo/Hijo de Dios encarnado. Una sola Persona divina y dos naturalezas: la divina y la humana.

La Palabra de Dios nos revela que “cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a Su Hijo, nacido de mujer…” (Gá. 4:4). Otras traducciones de la Biblia, similarmente, registran: “cuando vino la plenitud del tiempo –‘el momento cumbre de la historia’ (NT AF)–, envió Dios a su Hijo, hecho de mujer” (VM, RV-1602, NT RV58; etc.), o bien, “que nació de una mujer” (DHH).

Notemos que es la misma Persona divina, llamada Hijo de Dios/Verbo de Dios, la que al encarnarse “nació de una mujer”, “Y aquel Verbo fue hecho carne” (Jn. 1:14); es decir, el Hijo divino de Dios, sin dejar su condición o naturaleza divina, fue hecho “Hijo del Hombre”, como gustaba llamarse a sí mismo Jesús. Desde ese momento de la historia, el Hijo de Dios es llamado Jesucristo, por tanto, también Hijo del Hombre; pero en Él subsisten dos naturalezas –la divina y la humana–, pero nunca dos Personas.

Por eso, Jesucristo pudo afirmar, de Sí Mismo, que es “el Yo Soy” (Jn. 8:23-24,28,58), Persona divina, y, por tanto, eterna. Aunque Él, en su condición de Hombre tuvo un comienzo en la historia humana, Su Persona, Su Yo, existe desde la eternidad, puesto que es Dios, segunda Persona de la Deidad. Y si no aceptamos humildemente lo que dice la Biblia, que “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.”(Heb. 13:8), y que en Él coexisten dos naturalezas, y no dos Personas, y si no admitimos que, como criaturas, no podemos ser capaces de conocer el misterio del Ser de Dios, entonces se puede caer, como le ocurrió al autor, en postulados simplistas, que, en lugar de desvelar el Misterio, lo hacen más ininteligible.

Cita nº 53 (capítulo 11) (p.152)

«Y de nuevo, cuando trae al Primogénito al mundo, dice: “Y adórenle todos los ángeles de Dios.”» (Hebreos 1:6)

Jesucristo NO es 'una manifestación del Padre' como enseñaron los modalistas, sino una persona individual real y separada de Él. Es una conciencia singular que vive y experimenta como cualquiera de nosotros. Es libre en el espíritu de YHWH. Es en todo un miembro de Elohim, por tanto se encuentra sujeto al tiempo y a la vivencia como todo individuo de Elohim; es un hombre de fe que practica, como Abraham practicó, la religión de la relación. Jesús debió, como todo hijo de Dios, crecer en espíritu y en gracia de YHWH. Y Jesús también tiene derecho, como cualquiera de Elohim, a descubrir mayores misterios, a explorar mundos desconocidos y conocer por primera vez a ángeles y personas que nunca había visto. Como digo, Jesucristo es cien por cien un sujeto de Elohim, YHWH no hizo trampas. Y dicho todo esto, solo Jesucristo puede decir que es uno con el Padre: ¿por qué?

Porque Jesucristo es YHWH en ELOHIM. (p. 152) (53)

Comentario a la cita nº 53

De nuevo, necesito traducir los términos usados por el autor, en esta última frase de la cita nº 53, al lenguaje usual bíblico, para ver si le encuentro su sentido; entonces la frase equivaldría, si he interpretado bien al autor, a la siguiente: “Jesucristo es Dios Padre (YHWH), siendo [o bien: el cual es] el Principal miembro del grupo que encabeza Dios el Hijo (Elohim)”

El autor sostiene que “Jesucristo es cien por cien un sujeto de Elohim” (cita nº 53 úp), es decir, forma parte de Elohim, como miembro “Principal” de la familia humana, que a su vez pertenece a Elohim; y, además, nos recuerda que “solo Jesucristo puede decir que es uno con el Padre” (cita nº 53 úp); esto último es bíblico, porque Jesús dijo: “Yo y el Padre uno somos” (Jn 10:30). Sin embargo, se aparta de la Biblia cuando acto seguido trata de explicar el significado de las citadas palabras de Jesús, con esta extraña frase: “Porque Jesucristo es YHWH en ELOHIM” (cita nº 53 úp). El autor no nos informa los pasajes bíblicos en que se fundamenta para realizar tan paradójica   declaración; y, en primer lugar, es evidente que Jesucristo no puede ser el Hijo de Dios y, a la vez, ser también Dios el Padre; en segundo lugar, tampoco es  bíblico afirmar que Jesús es solo un humano que forma parte de Elohim –el Verbo de Dios–, como miembro principal del mismo.

No obstante, cuando el autor, en el párrafo intermedio de esta cita nº 53, describe a Jesucristo – como “una conciencia singular que vive y experimenta como cualquiera de nosotros […] libre en el espíritu de YHWH …sujeto al tiempo y a la vivencia como todo individuo [humano], [no como “miembro de Elohim”, designación incorrecta o antibíblica del autor]… un hombre de fe que practica, como Abraham practicó, la religión de la relación […] Jesús debió, como todo hijo de Dios, crecer en espíritu y en gracia de YHWH” (cita nº 53)– hay que reconocerle una capacidad extraña de mezclar o conjugar la verdad revelada del Evangelio –como la que registra el evangelista Lucas: “Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres” (Lc. 2:52)– con algo de procedencia oscura, que se aparta totalmente de la verdad bíblica. Pero hecho este inciso para matizar y completar mi anterior comentario, vuelvo a tratar de entender a mi amigo el autor del libro.

¿Puede que el autor esté interpretando la respuesta de Jesús a Felipe, cuando éste le preguntó: “Señor, muéstranos al Padre, y nos basta” (Jn. 14:8)?

“Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?  (10)  ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras. (11) Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.  (12)  De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.” (Juan 14:6-29)

¿Está el autor traduciendo o tratando de explicar en su lenguaje extra bíblico las palabras de Jesús: “¿No crees que Yo soy en el Padre, y el Padre en mí?” (Jn. 14:10). Las citadas palabras deben tener un significado muy importante y profundo, porque Jesús las vuelve a repetir en el versículo 11 siguiente: “Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.” (Jn. 14:11). En el versículo 20 de este mismo capítulo 14, Jesús declara: “En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros.” (Jn. 14:20).

En el idioma español solemos distinguir entre “ser” y “estar”. “Ser” lo asociamos con la esencia, algo permanente; y, en cambio, “estar” puede indicar estado transitorio; no obstante, existen muchas excepciones (Wikilengua.org).

Notemos que Jesús usa indistintamente “Yo soy en el Padre” (Jn. 14:10,11) y “Yo estoy en mi Padre” (Jn 14:20); por tanto, debemos tomar ambos sentidos como verdaderos, “Jesús es en el Padre”, y “Jesús está en el Padre”. Él también declaró: “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” (Jn 14:9 úp); y esto se explica porque Jesucristo, que es el Hijo de Dios y Persona divina,  es la Expresión/ Verbo de Dios/ y Única manifestación de la esencia de Dios Padre.

Además, el apóstol Juan nos dice:

“A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.” (Jn 1:18).

Aunque Jesucristo, el Hijo unigénito de Dios, es una Persona distinta a la Persona del Padre, forma parte del Ser de Dios –“está en su seno”, junto a la Persona del Espíritu Santo, que conforma la Deidad. La unión entre las tres Personas divinas es tal, que Jesús, el Verbo de Dios pudo decir: “Yo y el Padre uno somos” (Jn. 10:30); y el hecho que el Espíritu Santo es a la vez el Espíritu de Cristo y el Espíritu de Dios Padre, significa que Él procede igualmente del Padre como del Hijo; por tanto conforman una Unidad, un único Dios en tres Personas. El Espíritu Santo es, pues, la tercera Persona de la Deidad y manifestación del amor de Dios Padre y de Dios Hijo; “Porque Dios es amor” ( 1 Jn. 4:8,16). Solo porque lo revela la Biblia sabemos que Dios es uno en tres Personas.

En resumen, lo que revela la Palabra de Dios no tiene nada que ver con la declaración del autor, en esta cita nº 53 úp: “Jesucristo es YHWH en ELOHIM”; por las siguientes razones obvias:

Por tanto, la frase del autor, citada arriba, resultaría, incluso, imposible de entender, aunque la traduzcamos a términos bíblicos más asequibles, como, por ejemplo: “Jesucristo –principal miembro del grupo que encabeza Dios el Hijo– es Dios Padre”. Si he acertado o no con la interpretación que he realizado de la frase de esta cita nº 53, lo comprobaremos en las citas que transcribo a continuación. Sigamos, pues, la argumentación del autor en la siguiente cita.

Cita nº 54 (capítulo 11) (pp.152-153)

*Y cuando llegó la hora de Jesucristo, el momento determinado por YHWH para Jesús, YHWH creó, concibió, hizo que llegase a ser YHWH en Elohim = Jesucristo. En realidad, Jesucristo es YHWH en un plano existencial diferente, en el plano temporal de Elohim. Entonces YHWH y Jesucristo son, al mismo tiempo, uno y dos porque ambos son YHWH y ambos son personas separadas, cada una de ellas discurre por dimensiones diferentes y paralelas: YHWH en la infinitud atemporal y Jesucristo por la temporalidad de Elohim. (pp. 152-153) (54)

Comentario a la cita nº 54

¿Podría deducirse, de esta cita nº 54, que Dios el Padre se ha encarnado en Jesucristo? Entonces ¿qué función le adjudicamos a Elohim/YHWH 2/Jehová 2/el Hijo/Verbo de Dios?

Si he entendido bien, el autor afirma que Dios el Padre, “YHWH creó, concibió, hizo que [Jesucristo] llegase a ser YHWH en Elohim” (cita nº 54). ¿Cómo puede sostenerse que “YHWH y Jesucristo son, al mismo tiempo, uno y dos porque ambos son YHWH y ambos son personas separadas”, y, además, que Jesucristo es uno de Elohim (cita nº 54)? Eso significaría que YHWH, Dios el Padre, se ha creado a sí mismo en la Persona humana Jesucristo, que se transforma en Dios y Hombre verdadero, igual al Padre. ¿Podría, pues, deducirse que Dios el Padre se ha encarnado en Jesucristo? Entonces ¿qué función le adjudicamos a Elohim/YHWH 2/Jehová 2/el Hijo/Verbo de Dios?

Pero ¿cómo el Padre “creó, concibió, hizo a Jesucristo para que llegase a ser igual a sí mismo, y también miembro principal de Elohim? ¿No es mucho más sencillo, fácil de entender y ajustado a la Biblia decir que “Dios envió a Su Hijo, nacido de mujer…” (Gá. 4:4)?

Me temo que el autor se ha enredado ha sido mismo con el vocabulario empleado para designar a Dios el Padre como YHWH, y a Dios el Hijo como Elohim, pero un Elohim compuesto no de una sola Persona divina, sino de muchos más seres humanos y ángeles. En mi opinión, todo ello, en lugar de ayudar a comprender el misterio del Ser de Dios, lo ha oscurecido y lo ha hecho ininteligible.

Espero que la próxima cita responda bíblicamente a estas preguntas que me voy formulando.

Cita nº 55 (capítulo 11) (p.153)

Jesucristo, como todo miembro de Elohim, aun siendo YHWH, debió tener un comienzo, crecer y obtener su identidad espiritual para dar fruto, tan solo que la identidad espiritual de Jesús es YHWH, y ningún otro de Elohim puede decir como Jesús que es YHWH. Cuando YHWH se concibió a sí mismo en Elohim lo hizo con todas las consecuencias. YHWH, siendo Jesucristo, pudo haber muerto espiritualmente en Elohim si se hubiese separado del Padre. Esta posibilidad existía y era real, YHWH no hizo trampa alguna al crearse en Elohim. Jesús, como todo hijo de Dios, tuvo que obtenerlo todo por fe aunque a diferencia de las demás personas humanas nació con las vestiduras santas que los primeros hijos de Dios perdieron. Por lo demás, nada supo quién era Él en realidad hasta que obtuvo por fe su identidad espiritual. (p. 153) (55) (las negrillas no son del autor)

Comentario a la cita nº 55

Si Elohim es el Verbo de Dios no puede estar compuesto de miembros, ni puede tener a YHWH encarnado en Jesucristo, formando parte de Elohim, como miembro humano-divino principal de Elohim.

¿Qué quiere decir el autor con la frase: “Cuando YHWH se concibió a sí mismo en Elohim lo hizo con todas las consecuencias” (cita nº 55)? ¿A qué Elohim se refiere? ¿Al Elohim, Persona del Verbo de Dios o al Elohim, Jesucristo, persona humana (y no sé si el autor la considera también divina; sinceramente estoy desconcertado), que el autor sitúa como el Principal de Elohim?

Una cosa parece evidente, Jesús no puede ser el Hijo de Dios y a la vez ser el Padre, YHWH. Cuando la Biblia revela al Dios Eterno y Creador del universo se refiere a tres Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Dios no sería Padre eterno si Su Hijo –“la misma imagen de su sustancia” (Heb. 1:2pp) no fuera también Hijo eterno. Pues si en algún instante de la eternidad pasada solo existiera Dios, Primera Persona de la Deidad, Él ya no sería Padre eterno, y el Hijo y el Espíritu Santo tampoco serían eternos sino seres creados por Dios, porque habrían tenido un comienzo.

Por tanto, Dios Padre –YHWH para el autor– no se concibió o engendró a sí mismo sino que engendró a Su Hijo, el Verbo en, y por, la eternidad, y  “cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a Su Hijo, nacido de mujer…” (Gá. 4:4); y “lo que en ella [María] es engendrando, del Espíritu Santo es” (Mt. 1:20), Es entonces cuando el Hijo/Verbo de Dios llegó a ser el Hijo del Hombre en la historia; “[…] el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.” (Lucas 1:35). Jesús desde que tuvo uso de razón supo que era el Hijo (Lc,2:39-52) eterno de Dios, “el Yo Soy”.

Si Jesucristo –Dios y Hombre verdadero– fue presentado por YHWH, Dios Padre, a Elohim, el Verbo e Hijo de Dios, nos encontramos en el Cielo a tres Personas –sin contar al Espíritu Santo–: YHWH el Padre, Elohim el Verbo Hijo de YHWH, y a Jesucristo, el Hijo humano de YHWH (sigo sin saber si el autor considera que Jesús es también divino); una incongruencia total, calificándolo levemente con amor.

Cita nº 56 (capítulo 11) (p.157)

7. Jesucristo lo reconcilió todo consigo

[…]

*Jesucristo había de morir porque, siendo inocente, hubo de pagar, redimir o expiar la propia culpa de YHWH-ELOHIM. En caso contrario no se hubiese cumplido con toda justicia.

Nuestra culpa es también la de YHWH-Elohim aunque son culpas diferentes. ¿Por qué? Porque fue YHWH quien decidió que los hijos continuasen viviendo aun habiendo sido despojados de sus vestiduras. YHWH-Elohim los convirtió en hijos de Dios y Satanás en hijos de los hombres, un género diferente y nuevo pues los ancestros vivieron en el mundo natural ausente de culpa de ninguna clase. (p. 157) (56)

Comentario a la cita nº 56

No es bíblico lo que expresa el autor en su frase: “Jesucristo había de morir porque, siendo inocente, hubo de pagar, redimir o expiar la propia culpa de YHWH-ELOHIM” (cita nº 56 pp).

En el primer párrafo de esta cita, el autor atribuye culpa a YHWH-ELOHIM;  es decir, culpa a las únicas dos Personas Dios que reconoce el autor: Dios el Padre y Dios el Hijo/ Verbo de Dios; y considera totalmente inocente, exento, pues, de toda culpa, a Jesucristo. Aparte  de la gravedad que supone adjudicar alguna culpa a Dios, está la incoherencia de considerar a Jesucristo una Persona distinta al Hijo/Verbo de Dios, como he venido evidenciando a lo largo de este Comentario al libro El verdadero Ser de Dios.

En opinión del autor, ¿en qué consistió la culpa de Dios? Al parecer y según deduzco de su escrito, Dios sería culpable de no haber extirpado el mal tan pronto como fue introducido en este mundo por el diablo, y de haber dejado que siguieran viviendo los primeros seres humanos –Adán y Eva–, después de haber cometido su pecado de desobediencia y de rebelión a Dios;  es decir, por no haber aplicado a éstos la pena de muerte que les correspondía por ello; porque Dios había advertido: “mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás” (Génesis 2:17).

Si en Dios hubiera algún tipo de culpa, Él habría sido injusto, y ello es pecado, lo que es incompatible con la naturaleza de Dios, “porque Dios es amor” (1 Jn. 4:8 úp); Dios es tres veces santo (Is. 6:3; cf. Lv. 11:44; 1 S. 2:2; Is. 41:14; 1 P. 1:16; etc.); y ninguna criatura tiene derecho a cuestionar Su santidad, infalibilidad, omnisciencia, infinita sabiduría, etc.

Dios no puede ser culpado de haber creado a seres inteligentes con libre albedrío, con capacidad de pecar y no pecar; además, ¿cómo, nosotros,  seres humanos imperfectos y pecadores podemos cuestionar al Ser infinito, Creador del universo y de todo cuanto existe (Heb. 11:3)? La parábola del trigo y la cizaña (Mt. 13:24-29; 36-43) explica muy bien por qué Dios dejó que se extendiera el mal, y no lo extirpó de raíz.

Por tanto, no es bíblico lo que expresa el autor en su frase: “Jesucristo había de morir porque, siendo inocente, hubo de pagar, redimir o expiar la propia culpa de YHWH-ELOHIM” (cita nº 56). Sin embargo, la Palabra de Dios afirma rotundamente: “Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras” (1 Corintios 15:3; cf. Ro. 5:6-11; 1 Jn. 2:2; 4:10). Ampliemos esta principal y fundamental verdad, esencia del Evangelio con los siguientes textos

Romanos 5:6-11: Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos.  (7)  Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno.  (8)  Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.  (9)  Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. (10) Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.  (11)  Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación.

1 Juan 2:2: Y él [Jesucristo] es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.

1 Juan 4:10: En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.

En la última parte de esta cita, el autor se refiere a que “los ancestros vivieron en el mundo natural ausente de culpa de ninguna clase” (cita nº 56 úp). Esto se debe a que él cree que existieron seres humanos antes de que Dios creara a Adán y Eva y el Edén donde los introdujo para que vivieran eternamente. Y que aquellos seres humanos –ancestros– vivían sin culpa antes de que Dios creara a la primera Pareja humana. Todo ello no tiene nada que ver con la Revelación de Dios.

Como hemos podido comprobar anteriormente, el autor considera que el relato bíblico del libro del Génesis es en parte verdad y en parte “un cuento”, tratando de hacer compatible la teoría científica de la evolución de las especies con el registro bíblico. De ahí que considere que “los ancestros vivieron en el mundo natural ausente de culpa de ninguna clase” (cita nº 56). Lo que es muy cuestionado por muchos cristianos que creen que la Biblia es infalible como Palabra de Dios; y a todos ellos les sería muy difícil imaginar un mundo producto de la evolución y no de la creación divina.

Cita nº 57 (capítulo 11) (pp.160-161)

«y por medio de Él reconciliar todas las cosas consigo, habiendo hecho la paz por medio de la sangre de su cruz, por medio de Él, repito, ya sean las que están en la tierra o las que están en los cielos.» (Colosenses 1:20)

¿Y por qué solo Jesucristo pudo reconciliar consigo todas las cosas? Porque es el único inocente del género divino. Porque como hijo nunca supo ni tuvo RESPONSABILIDAD ALGUNA en la decisión tomada por YHWH-ELOHIM respecto al dominio luciferino en el que también cayó nuestro mundo. La inocencia de Jesucristo a este respecto fue completa por lo que se le llamó el Cordero de Dios, Jesús expió la deuda contraída por YHWH-ELOHIM y, en consecuencia, quitó de en medio todos los pecados.

[…]

En este caso, la culpa de Dios fue por omisión de condena, por posponer la ejecución justa de juicio que le correspondía al dominio luciferino. Pero Dios, además de ser justo es, y por encima de todo, amante, y por amor Dios tomó la decisión de prolongar la vida de la tercera parte segregada de Elohim, de lo contrario se habrían perdido muchas más vidas, el mal ató, de algún modo, las manos a Dios. (p. 160-161) (57)

Comentario a la cita nº 57

La respuesta del autor a la pregunta que se formula –“¿Y por qué solo Jesucristo pudo reconciliar consigo todas las cosas?” “Porque es el único inocente del género divino” (cita nº 57) –, no es bíblica porque todo el “Género divino” es santo, y, por tanto, inocente.

La declaración del autor –“solo Jesucristo pudo reconciliar consigo todas las cosas”, “Porque es el único inocente del género divino” (cita nº 57), sería cierta si él hubiera afirmado que “Jesucristo es el único inocente del género humano; porque no existen Personas divinas culpables; solo criaturas pecadoras y culpables. Por tanto, Jesús expió la deuda contraída por los pecados del género humano; y en absoluto se puede afirmar que en Dios – YHWH-ELOHIM, en la terminología del autor– exista algún tipo de culpa; porque la misma naturaleza divina es incompatible con culpa alguna, como ya comenté en la anterior cita. No parece un argumento serio aseverar que “la culpa de Dios fue por omisión de condena, por posponer la ejecución justa de juicio que le correspondía al dominio luciferino” (cita nº 57 úp); además, ¿cómo puede el ser humano, la criatura, atreverse a juzgar al Creador?

En relación con la frase que sigue, el autor también comete un error al sostener que Jesucristo, “como hijo nunca supo ni tuvo RESPONSABILIDAD ALGUNA en la decisión tomada por YHWH-ELOHIM respecto al dominio luciferino en el que también cayó nuestro mundo” (cita nº 57); porque Él, como Verbo/Hijo de Dios, participó en el consejo celestial en el que Él mismo se ofreció para ser “el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Jn 1:16); así lo confirmó el propio Jesucristo, cuando dijo:

Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo. (14) Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado,  (15)  para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. (16) Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” (Juan 3:13-16)

Que Jesucristo aceptó libremente participar en la obra de la redención de los pecadores es algo universalmente aceptado, porque toda la Biblia lo confirma; además, sería incongruente lo contrario. Leamos como los apóstoles Pablo y Pedro también lo confirman, según se desprende de los siguientes pasajes:

Romanos 5:6-11: Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos.  (7)  Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno.  (8)  Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.  (9)  Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.  (10)  Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.  (11)  Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación.

1 Pedro 1:18-20: sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, (19) sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, (20) ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros.

Cita nº 58 (capítulo 14) (pp.210-232)

14. Él es el resplandor de su gloria (p.207)

[…]

[…] Juan dejó constancia de la procedencia celestial de Cristo. Juan insiste: Jesús bajó del cielo y después subió a él. (p.210)

«Nadie ha subido (gr. anabaíno) al cielo, sino el que bajó (gr. katabaíno) del cielo, es decir, el Hijo del Hombre que está en el cielo [Muchos mss. antiguos no incluyen: que está en el cielo].» (Juan 3:13)

«Porque he descendido (gr. katabaíno) del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.» (Juan 6:38)

«Y Jesús les decía: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo.» (Juan 8:23)

Y aquí el misterio, el escándalo:

«¿Pues qué si vierais al Hijo del Hombre ascender adonde antes estaba?» (Juan 6:62)

El escándalo consiste en comprender y entender de qué lugar había procedido Jesús: ¡ese sí es un verdadero escándalo!, ¡tanto como el de la cruz! (pp. 210-211)

[…]

Según el testimonio de Juan: 1) Jesús vino del cielo, y 2) Jesús es Dios. Resta el 3. Pero Jesucristo nunca, nunca, nunca estuvo en el cielo cual entidad humana ni angelical, ni como ningún otro individuo separado del Padre antes de haber nacido en Belén, y este es “el escándalo”, esta “la visión”. Y el apartado 3) del testimonio de Juan consiste en lo siguiente: Nunca pudo escribir Juan, a pesar de haber insistido de muchas maneras distintas en la preexistencia y divinidad de Jesús; pero repito, nunca pudo escribir el apóstol Juan que JESUCRISTO, la persona individual y única que lleva ese nombre, estuviese en el cielo antes de haber nacido en Belén: ¡nunca! Y aquí el escándalo. Siempre que Jesús dio a entender que existió antes de haber nacido, SOLAMENTE PUDO DECIR UNA ÚNICA COSA AL RESPECTO:

«Jesús les dijo: En verdad, en verdad os digo: antes que Abraham naciera [Lit., viniera a ser], “YO SOY” (gr. EGO EIMÍ). Entonces tomaron piedras para tirárselas, pero Jesús se ocultó y salió del templo.» (Juan 8:58-59)

*Porque el único modo en el que cabe que JESUCRISTO pudiese estar en el cielo antes de haber nacido ES SIENDO YHWH, el Eterno, el auto Existente DIOS PADRE. (p.212)

Nunca Jesús pudo decir: En verdad en verdad os digo (exclamativo): Yo, Jesús, existía antes de haber nacido, porque no habría sido cierto. Solo Jesús pudo decir: EGO EIMÍ (YO SOY). ¿Por qué? Ya lo he explicado. Porque ES YHWH EN ELOHIM, por eso. O dicho de modo más ilustrativo: JESUCRISTO ES YHWH EN UN PLANO EXISTENCIAL DIFERENTE, no una apariencia distinta del Padre: ¡no! Sino un “llegar a ser”, un nacer verdadero en un plano existencial diferente al del Eterno: en el nuestro, el de Elohim. Y esto: ¿no les parece un escándalo? ¿No les parece un espectáculo sobrenatural y milagroso? A mí, desde luego, que sí. (pp.210-213) [Las negrillas no son del autor]

[…]

[…]. Este milagro, este escándalo, consistió en que el propio YHWH llegara a ser un hijo en Elohim. Ese milagro lo es Jesucristo. (p.218)

«Salí del Padre y he venido al mundo; de nuevo, dejo el mundo y voy al Padre. Sus discípulos le dijeron: He aquí que ahora hablas claramente y no usas lenguaje figurado [Lit., un proverbio]. Ahora entendemos que tú sabes todas las cosas, y no necesitas que nadie te pregunte; por esto creemos que tú viniste de Dios. Jesús les respondió: ¿Ahora creéis? Mirad, la hora viene, y ya ha llegado, en que seréis esparcidos, cada uno por su lado [O, a su propia casa], y me dejaréis solo; y sin embargo no estoy solo, porque el Padre está conmigo.» (Juan 16:28-32)

Es decir, salí del Padre (YHWH) y he venido al mundo como un hijo de Elohim. Ahora dejo el mundo y vuelvo al Padre (YHWH) porque, como hijo, debo ser presentado a Elohim. YHWH ordenará a todo Elohim que me adore y acepte como su Rey y Principal por ser yo YHWH en Elohim, el Cordero de Dios. (pp.231-232) (58)

Comentario a la cita nº 58

El autor se equivoca gravemente cuando asevera: “*Porque el único modo en el que cabe que JESUCRISTO pudiese estar en el cielo antes de haber nacido ES SIENDO YHWH, el Eterno, el auto Existente DIOS PADRE.” (Cita nº 58) (p.212)

Las palabras de Jesús –recogidas en el testimonio del apóstol Juan, en su Evangelio–  son concluyentes en el sentido de que confirman que Aquél, como  Verbo/Hijo de Dios (segunda Persona de la Deidad), vino, bajó o descendió del Cielo, donde Él mora y habita (Jn 3:13; 6:32-35,38,50-51; cf. Ef. 4:10).

Juan 3:13  Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo.

Juan 6:32-35, 38-51: Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dio Moisés el pan del cielo, mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo. (33) Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo.  (34)  Le dijeron: Señor, danos siempre este pan. (35) Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás. […] (38)  Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. (39) Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero. (40) Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. (41) Murmuraban entonces de él los judíos, porque había dicho: Yo soy el pan que descendió del cielo. (42) Y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo, pues, dice éste: Del cielo he descendido?  (43)  Jesús respondió y les dijo: No murmuréis entre vosotros.  (44)  Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero.  (45)  Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí.  (46)  No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que vino de Dios; éste ha visto al Padre.  (47)  De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna.  (48)  Yo soy el pan de vida.  (49)  Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron.  (50)  Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera.  (51)  Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.

Efesios 4:8-10: Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, Y dio dones a los hombres. (9) Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? (10) El que descendió [Cristo], es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo.

Sin embargo, el autor entiende que el Hombre Jesús, que nació en Belén, hacia el año 5/4 a.C. (para el autor: 8/7 a.C.), no pudo descender del Cielo, porque Él no existía como tal antes de que hubiera nacido. Y como Jesús se identifica con “el Yo soy”, que significa el Eterno o el Auto Existente, cualidad o propiedad que, a criterio del autor, solo le corresponde a YHWH, Dios el Padre, él deduce que necesariamente Jesucristo es YHWH en ELOHIM.

Voy a intentar interpretar o traducir el pensamiento del autor, es decir, discernir lo que significa “Jesucristo es YHWH en ELOHIM”. Entiendo que el autor sostiene que Jesucristo es Dios el Padre hecho Hombre para llegar a ser el Principal Príncipe de ELOHIM. Como ya vimos anteriormente, ELOHIM, que significa Dios plural, es el Verbo/Hijo de Dios, pero además a Él pertenecen, no solo Jesucristo como Principal, sino también todos los humanos redimidos e incluso los ángeles.

Sin embargo, lo que afirma el autor es imposible, porque si YHWH es el Padre eterno por definición, nunca puede llegar a ser hijo de Elohim; porque sería un absurdo, puesto que Dios es inmutable y Padre eterno y no puede abandonar esa cualidad y convertirse en Hijo Principal de Elohim (el Hijo de Dios/Verbo de Dios).

Desde mi perspectiva bíblica, esta interpretación que ha construido el autor es un grave error, porque está identificando a Jesucristo con Dios Padre, cuando realmente, Jesucristo es el Verbo / Hijo de Dios encarnado; y, en este sentido, Él siempre estuvo eternamente con el Padre; por eso, en primer lugar, Él pudo declarar que descendió del Cielo (Jn. 3:13; 6:32-35); y esto sucedió, cuando “aquel Verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros” (Jn. 1:14), y como Hijo del Hombre fue engendrado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen María (Mt. 1:20,21). “por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios” (Lc. 1:35).

Jesús es “el unigénito Hijo” (Jn. 1:18; 3:16-18), “el Hijo de Dios” (Jn. 10:36); “el Rey de Israel” (Jn. 1:49); “el Hijo del Hombre” (Jn. 3:13: “Nadie subió al cielo, sino el Hijo del Hombre, que está en el Cielo”), “el Salvador del mundo, el Cristo” (Jn. 4:42); y también, es “el Yo Soy” divino (Jn. 8:23-24,28,58); “la resurrección y la vida” (Jn. 11:25).

El presente estudio bíblico titulado Comentarios al libro El verdadero SER de DIOS se compone de los siguientes capítulos cuyos enlaces muestro a continuación:

Espero que todo ello sea de edificación en la fe para el lector y quedo a su disposición en lo que pueda servirle.

 

Afectuosamente en Cristo

 

Carlos Aracil Orts
www.amistadencristo.com

 

Si deseas hacer algún comentario a este estudio, puedes dirigirlo a la siguiente dirección de correo electrónico: carlosortsgmail.com

 

 

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Referencias bibliográficas

*Las referencias bíblicas están tomadas de la versión Reina Valera de 1960 de la Biblia, salvo cuando se indique expresamente otra versión. Las negrillas y los subrayados realizados al texto bíblico son nuestros.

El autor, del libro El verdadero SER de DIOS, ha recurrido preferentemente a La Biblia de las Américas (LBLA), excepto cuando expresamente indica otra versión diferente.

Abreviaturas frecuentemente empleadas:

AT = Antiguo Testamento

NT = Nuevo Testamento

AP = Antiguo Pacto

NP = Nuevo Pacto

Las abreviaturas de los libros de la Biblia corresponden con las empleadas en la versión de la Biblia de Reina-Valera, 1960 (RV, 1960)

pp, pc, úp referidas a un versículo bíblico representan "parte primera, central o última del mismo ".

Abreviaturas empleadas para diversas traducciones de la Biblia:

NBJ: Nueva Biblia de Jerusalén, 1998.

BTX: Biblia Textual

DHHe (D): versión Dios habla hoy con Deuterocanónicos

Jünemann: Sagrada Biblia-Versión de la LXX al español por Guillermo Jüneman

N-C: Sagrada Biblia- Nacar  Colunga-1994

JER 2001: *Biblia de Jerusalén, 3ª Edición 2001

BLA95, BL95: Biblia Latinoamericana, 1995

LBLA: La Biblia de las Américas

BNP: La Biblia de Nuestro Pueblo

NVI 1999: Nueva Versión Internacional 1999

LPD: El Libro del Pueblo de Dios, Levoratti y Trusso

SB-MN: . La Santa Biblia-Martín Nieto

SRV2004: Spanish Reina Valera 2004

 

Bibliografía citada

(1) Batalla Bautista, José Manuel. El verdadero SER de DIOS (El segundo testimonio nº 3) (Spanish Edition) (pp. 66). Edición de Kindle.

(2) Ibid. p. 112

(3) Ibid. p.51

(4) Ibid. p.35

(5) Ibid. p.36

(6) Ibid. p.51

(7) Ibid. pp.34-36

(8) Aracil, Orts, Carlos, <https://amistadencristo.com>. Comentario al Apocalipsis (pp. 36-38)

(9) Batalla Bautista, José Manuel. El verdadero SER de DIOS (El segundo testimonio nº 3) (Spanish Edition) (pp.34-36). Edición de Kindle.

(10) Ibid. pp.36-37

(11) Ibid. pp.37-38

(12) Ibid. p.38

(13) Ibid. pp.39-41

(14) Ibid. pp.50-51

(15) Ibid. pp.54-65

(16) Lacueva Lafarga, Francisco. Curso Práctico de Teología bíblica. Editorial Clie (p.264)

(17) Berkhof, Luis, Teología Sistemática, Grand Rapids, Michigan, 1949 (p. 99)

(18) Ibid. p. 100

(19) Lacueva Lafarga, Francisco. Curso Práctico de Teología bíblica. Editorial Clie (pp.264-265)

(20) Ibid. p. 265

(21) Batalla Bautista, José Manuel. El verdadero SER de DIOS (El segundo testimonio nº 3) (Spanish Edition) (p.66). Edición de Kindle.

(22) Lacueva Lafarga, Francisco. Curso Práctico de Teología bíblica. Editorial Clie (p.11)

(23) Berkhof, Luis, Teología Sistemática, Grand Rapids, Michigan, 1949 (p. 94)

(24) Lacueva Lafarga, Francisco. Curso Práctico de Teología bíblica. Editorial Clie (p.38)

(25) Berkhof, Luis, Teología Sistemática, Grand Rapids, Michigan, 1949 (p. 93)

(26) Batalla Bautista, José Manuel. El verdadero SER de DIOS (El segundo testimonio nº 3) (Spanish Edition) (pp.90-95). Edición de Kindle.

(27) Ibid. p.96

(28) Ibid. pp.97-98

(29) Ibid. pp.98-99

(30) Ibid. p.99

(31) Ibid. p.105

(32) Ibid. p.106

(33) Ibid. p.107

(34) Ibid. p.107

(35) Lacueva Lafarga, Francisco. Curso Práctico de Teología bíblica. Editorial Clie (pp.307-308)

[…] Entonces la decisión, como los demás actos de una agencia operativa, pertenece a la naturaleza con la que se hace. Y, como la voluntad es una agencia operativa, por fuerza hay que sostener que en Cristo hay dos voluntades en una sola Persona.

C) Así como la voluntad es una agencia operativa, la conciencia es una agencia cognoscitiva. Queda así planteada otra difícil cuestión: ¿Hay en Cristo una sola conciencia personal o dos conciencias naturales? En otras palabras, ¿se percataba Cristo, durante toda Su vida mortal, de que era al mismo tiempo, Dios y hombre? Responde Ryrie (o.c., pag. 251): ≪Su Persona se percataba siempre de Sí mismo en cuanto a Su deidad y esa Persona crecía en autoconciencia con respecto a Su humanidad≫ (p. 307)
[…]
Puestas así las premisas, podemos responder así a la pregunta sobre si en Cristo hay dos conciencias y sobre si es consciente de Su Deidad con la conciencia humana, y de Su humanidad como perteneciente a Su Persona con la conciencia divina.

Respondo que hay un solo sujeto que es consciente de ambas cosas, que es consciente de Su Deidad con su conciencia divina y de Su humanidad con su conciencia humana, y que el paso de una conciencia a otra es normal dentro de la unión hipostática, a no ser que la comunicación se vea interceptada por una actuación extraordinaria del Espíritu Santo, como ocurrió en el Calvario durante «el desamparo de Dios». (308)

(35b) La Naturaleza de Cristo...

[http://www.vidaeterna.org/esp/preguntas/union_hipostatica.htm]

 

¿Qué es la Unión Hipostática?

Unión hipostática

Es un término técnico que designa la unión de las dos naturalezas, divina y humana, en la persona de Jesús. Cristo es Dios en la carne (Juan 1:1,14; Col. 2:9; Juan 8:58; 10:30-34; Heb. 1:8). El es plenamente Dios y plenamente hombre (Col. 2:9); así, tiene dos naturalezas, la de Dios y la humana. Decididamente, no es "mitad Dios, mitad hombre". Nunca perdió su divinidad, ni hubiese podido hacerlo.

Continuó existiendo como Dios cuando se encarnó y agregó la naturaleza humana a Su eterna naturaleza divina (Fil. 2:5-11). Consecuentemente, en Jesucristo está la "unión, en una sola persona, de una plena naturaleza humana y una plena naturaleza divina".

Jesús como Dios es adorado (Mat. 2:2,11; 14:33).

Jesús como hombre adoró al Padre (Juan 17).

Se le ora (Hech 7:59).

Oró al Padre (Juan 17:1).

No tuvo pecado (1 Ped. 2:22; Heb. 4:15).

Fue tentado a pecar (Mat. 4:1).

Es omnisciente (Juan 21:17).

Creció en sabiduría (Luc. 2:52).

Da vida eterna (Juan 10:28).

Pudo morir (Rom. 5:8).

En El habita la plenitud de la Deidad (Col.2:9).

Tiene un cuerpo de carne y hueso (Luc 24:39).

(36) Concilio de Calcedonia - Wikipedia, la enciclopedia libre

(37) ¿Cómo puede Jesús ser Dios y hombre? | Desiring God

(38) Batalla Bautista, José Manuel. El verdadero SER de DIOS (El segundo testimonio nº 3) (Spanish Edition) (p.108-109). Edición de Kindle

(39) Ibid. p.110

(40) Ibid. p.110

(41) Ibid. p.110

(42) Ibid. p.110

(43) Ibid. p.111

(44) Ibid. p.112

(45) Ibid. pp.112-113

(46) Ibid. p.141

(47) Ibid. pp.148-149

(48) Ibid. p.149

(49) Ibid. p.149

(50) Ibid. p.149

(51) Ibid. pp.149-151

(52) Ibid. p.151

(53) Ibid. p.152

(54) Ibid. pp.152-153

(55) Ibid. p.153

(56) Ibid. p.157

(57) Ibid. pp.160-161

(58) Ibid. pp.210-232

(59) Aracil, Orts, Carlos, <https://amistadencristo.com>. ¿Jesucristo es Dios hecho carne?

(60) Aracil, Orts, Carlos, <https://amistadencristo.com>. ¿Qué es el Bautismo del Espíritu Santo?

(61) Aracil, Orts, Carlos, <https://amistadencristo.com>. ¿Subsisten en Jesús dos personas, divina y humana?

(62) Berkhof, Luis, Teología Sistemática, ps. 98-99. Grand Rapids, Michigan, 10/08/1949

(63) Ibid. pp. 99-100

(64) Ibid. pp. 100

(65) Ibid. p. 101

(66) Nota aclaratoria sobre la Trinidad económica, 062_jungel.PDF (seleccionesdeteologia.net)

(67) Berkhof, Luis, Teología Sistemática, pp. 53-54. Grand Rapids, Michigan, 10/08/1949

(68) Ibid. p. 54

 

 

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