Amistad en Cristo - Carlos Aracil Orts

Preguntas y Respuestas

Antropogía bíblica

¿Cuál es la naturaleza del ser humano?

 
Versión: 10--09- 2019

 

Capítulo 7

 

¿Qué es el alma humana?

 

Carlos Aracil Orts

 

7. ¿Qué es el alma humana?

No podemos responder a esta pegunta tan importante si no averiguamos,  primero, cuáles son los vocablos que emplearon los autores inspirados de la Biblia, en sus idiomas originales, para referirse a la palabra que se ha convenido en traducir al español por “alma”. Y, segundo, sus significados etimológicos, en relación con los diversos contextos en que aparece el término mencionado. Para ello, he consultado algunos diccionarios bíblicos, y artículos de otros autores que han escrito al respecto, los cuales cito al final de este estudio, en el apartado correspondiente llamado “Referencias bibliográficas”.

Definición y etimología del vocablo “alma” en los idiomas originales de la Biblia,  extraídas de diccionarios bíblicos y artículos de otros autores.

En el Antiguo Testamento, que se escribió mayormente en el idioma hebreo, el término empleado es nephesh (41) o nefesh (42), y en el Nuevo Testamento, que se escribió originalmente en griego, la palabra equivalente es psyche.

“En el griego del Nuevo Testamento la palabra «psyche» se usa como equivalente de la palabra hebrea «nefesh»” (43)

Existen, asimismo, otras transliteraciones del texto original sobre el término griego, que es traducido por “alma”, como pueden ser, p.e., psyché o psyjé opsuche.

“En el texto griego del NT, la palabra psyjé, que se suele traducir por vida o alma, se halla 102 veces” (44).

Diccionario bíblico, Editorial Mundo Hispano, 2003. (Douglas, J.D. y Tenney, Merrill C. (Definición de “alma):

“Alma (heb., nephesh; gr., psyche). Es el ego inmaterial del hombre en sus relaciones normales con cosas terrenales y físicas. La “mente” (nous) es el yo en sus funciones racionales. Nuevamente, la “mente” (phronema) es el yo cuando se contempla profundamente. El “corazón” (kardia) es el yo cuando manifiesta una complejidad de actitudes. La “voluntad” (thelesis) es el yo cuando elige y decide. El “espíritu” (pneuma) es el yo cuando se le considera separado de las relaciones terrenales. Cuando se dice en los cielos que los muertos son bienaventurados al haber sufrido la muerte de martirio, a ellos se les llama almas (Apocalipsis 6:9). Cuando no hay referencia a su antigua experiencia corporal, a ellos se les llama espíritus (Hebreos 12:23). Estos nombres funcionales muchas veces se sobreponen.

“La diferencia entre el hombre y la bestia no es que el hombre tenga un alma o espíritu (Génesis 1:20; 7:15; Eclesiastés 3:21), sino que el hombre es creado a la imagen de Dios, mientras que la bestia no lo es.

“Las observaciones anteriores asumen una dicotomía, esto es, que existen solamente dos entidades sustantivas que constituyen a toda la persona: (1) el cuerpo, que a la muerte regresa al polvo, a la espera de la resurrección, y (2) el yo inmaterial, que si se regenera va al paraíso o cielo; si no, a la morada de los malvados muertos.

“Existen muchos, sin embargo, que sostienen un parecer tricótomo, argumentando que “alma” y “espíritu” son dos entidades sustantivas distintas, y el cuerpo, una tercera” (1 Corintios 15:44; 1 Tesalonicenses 5:23; Hebreos 4:12). (45).

Aunque el ser humano se puede desarrollar en tres dimensiones: “espíritu, alma y cuerpo” (1 Ts. 5:23), como veremos más abajo, lo cierto es que nace siendo un alma viviente, y es llamado “carne” por la Biblia; y solo cuando es regenerado por el Espíritu Santo, llega a ser, además, un ser humano espiritual. Esto mismo es lo que Jesucristo dijo (en su diálogo con Nicodemo): “Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es” (Juan 3:6). Lo que sin duda nos confirma que “lo que es nacido de la carne es carnal, y lo que es nacido del Espíritu es espiritual”. Es decir, mientras el hombre no reciba la regeneración espiritual, y, junto con ello, venga a ser morada del Espíritu Santo, no dejará de ser solo “carne”.

La confusión o identificación de alma con espíritu, que no tiene base bíblica alguna, tiene sus orígenes en el paganismo y especialmente en la influencia de la filosofía griega. Y de ahí mismo procede la errónea doctrina cristiana de la inmortalidad del alma o espíritu, por la que se infiere que se sobrevive a la muerte del cuerpo, y, entonces, se va al Cielo con Dios, si se es salvo; o, en caso contrario, el alma va al infierno, o sea, a los lugares llamados Seol (hebreo) o Hades (griego). A esto se refiere el Diccionario antes citado, en su penúltimo párrafo:

“Las observaciones anteriores asumen una dicotomía, esto es, que existen solamente dos entidades sustantivas que constituyen a toda la persona: (1) el cuerpo, que a la muerte regresa al polvo, a la espera de la resurrección, y (2) el yo inmaterial, que si se regenera va al paraíso o cielo; si no, a la morada de los malvados muertos.” (46)

Esta es la concepción clásica o “común” en la mayoría del cristianismo hoy día, la cual deriva no de la Biblia si no del paganismo y de la tradición filosófica. En el siguiente Diccionario bíblico, comprobaremos cómo, al considerar como equivalentes los vocablos “alma” (heb., nephesh; gr., psyche) y “espíritu” (heb.: ruach; gr.: pneuma), se trastoca el verdadero significado de alguno de estos términos, al atribuir a ambos las mismas funciones y propiedades, dando como resultado una gran confusión, y lo que es peor, una interpretación equivocada de la Biblia, que ha derivado en la doctrina falsa de la inmortalidad del alma o del espíritu.

Diccionario Editorial Caribe. Párrafos extraídos de la definición del vocablo “alma”.
A continuación añado varios párrafos que confirman, y contribuyen a discernir, el verdadero sentido bíblico del término nefesh, extraídos del Diccionario citado arriba:

“La palabra hebrea «nefesh», (que es uno de los vocablos traducidos generalmente en castellano por «alma») aparece 754 veces en el Antiguo Testamento. Como puede verse en la primera cita bíblica al respecto, significa «lo que tiene vida» (Gn. 2:7), y se aplica tanto al hombre como a los demás seres vivientes (Gn. 1:20, 24, 30; 9:12, 15, 16; Ez. 17:9). Muchas veces se identifica con la sangre, como algo que es esencial para tener aliento y animación (Gn. 9:4: Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis; cf. Lv. 17:10-14; Dt. 12:22-24), y en el hombre es su principal característica que lo distingue de los seres irracionales” (Gn. 1:26).

“El alma expresa al hombre entero, a su total personalidad en muchas de las ocasiones en las que aparece en la Biblia” […].
[…]
“Para el pensamiento hebreo el alma es inseparable del hombre total, es decir, que el alma expresa los hombres vivientes. Tal vez aquí radica el origen de la identificación del alma con la sangre (Sal. 72:14); el alma está en la sangre (Lv. 17:10 s), y a veces se dice metafóricamente (?) que la sangre es la vida misma (Lv. 17:14; Dt. 12:23). (47)

Los párrafos citados arriba se ajustan al espíritu de las Sagradas Escrituras. No obstante, debo matizar que la Biblia no dice que el “alma” (nefesh) está en la sangre”, sino que la “vida” (nefesh) de la carne en la sangre está” (Lv. 17:11): Ahora es conveniente que leamos los textos citados – a los que añado el de Génesis 9:4– para cerciorarnos de que estamos en lo cierto, cuando afirmamos que no es lo mismo “vida” que “alma”, aunque, en algunos contextos, puedan tomarse indistintamente, pero, entonces, cambiaría su sentido:

Génesis 9:4: Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis.

Levítico 17:11: Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona.

En el texto de arriba (Lv.17:11) se pueden comprobar los distintos significados y usos frecuentes del vocablo hebreo nefesh: vida, alma y persona.

Levítico 17:14: Porque la vida de toda carne es su sangre; por tanto, he dicho a los hijos de Israel: No comeréis la sangre de ninguna carne, porque la vida de toda carne es su sangre; cualquiera que la comiere será cortado.

Deuteronomio 12:23: Solamente que te mantengas firme en no comer sangre; porque la sangre es la vida, y no comerás la vida juntamente con su carne.

En estos pasajes (Lv. 17:14; Dt. 12:23) que cita el Diccionario bíblico  y en otros, como el citado antes, de Génesis 9:4, nefesh, no sería correcto traducirlo por “alma” sino que en este contexto se traduce por “vida”, porque nefesh, como cualquier palabra, tiene muchos, o varios, significados, pero “se suele tra­ducir por “vida” o “alma”, que son sus usos más frecuentes, según corresponda por su contexto, como ya indiqué anteriormente.

Por lo tanto, la Biblia no afirma que “el alma está en la sangre” sino que “la vida está en la [o bien, es su] sangre” (Gn. 9:4; Lv. 17:11,14), o lo que es lo mismo, “la sangre es la vida” (Dt. 12:23) o bienla vida de toda carne es su sangre” (Lv. 17:14). Fijémonos que, aunque nefesh (hebreo) o psyche (griego) puedan traducirse indistintamente por “vida” o “alma”, no siempre se pueden intercambiar ambas palabras, sin que cambie el sentido de la frase, porque no son totalmente equivalentes alma y vida. Estaríamos afirmando algo distinto si tradujéramos, los citados versículos, de la siguiente manera, p. e.: “la sangre es el alma” (Dt. 12:23),o que“el alma de toda carne es su sangre”.

Observemos que cambiaría sensiblemente su significado o sentido que le quiso dar el autor del libro Sagrado: El alma posee la vida, pero no es la vida misma, porque la vida es una propiedad o característica o cualidad del alma; un alma es un ser vivo, es decir, un ser que tiene vida. La vida la da Dios al alma mediante su espíritu o aliento de vida. La pérdida de sangre puede suponer la pérdida de la vida, pero no necesariamente. Sin embargo, perder el alma puede significar no solo perder la vida de la persona en este mundo, sino también, que se pierda el ser humano eternamente.

A este respecto, me vienen a la memoria unos textos, de los libros de Génesis (35:16-19) y del libro primero de Reyes (17:20-22), que pueden clarificar aún más los usos frecuentes de nefesh en el AT, veámoslos:

Génesis 35:16-19: Después partieron de Bet-el; y había aún como media legua de tierra para llegar a Efrata, cuando dio a luz Raquel, y hubo trabajo en su parto.  (17) Y aconteció, como había trabajo en su parto, que le dijo la partera: No temas, que también tendrás este hijo. (18) Y aconteció que al salírsele el alma (pues murió), llamó su nombre Benoni; mas su padre lo llamó Benjamín. (19) Así murió Raquel, y fue sepultada en el camino de Efrata, la cual es Belén.

1 Reyes 17:20-22: Y clamando a Jehová, dijo: Jehová Dios mío, ¿aun a la viuda en cuya casa estoy hospedado has afligido, haciéndole morir su hijo?  (21) Y se tendió sobre el niño tres veces, y clamó a Jehová y dijo: Jehová Dios mío, te ruego que hagas volver el alma de este niño a él. (22) Y Jehová oyó la voz de Elías, y el alma del niño volvió a él, y revivió.

Analizaremos primero el texto de Génesis 35:18, por el cual, puede que algunos, apoyándose en él, lo consideren una prueba más de la inmortalidad del alma, pues “al salírsele el alma”, la persona muere, y piensan que esa alma exhalada tiene, supuestamente, vida consciente, y Dios la traslada al infierno del Seol/ Hades, si fue malvada, o bien al Paraíso, si fue salvada, a la espera del juicio final, en la segunda venida de Cristo. Esto es una interpretación totalmente equivocada, pues la realidad/verdad no es tan truculenta sino mucho más sencilla. Primero, porque lo que sale de la persona al morir no es el alma sino el aliento de vida, y éste ya hemos visto que no es una entidad consciente.

Aunque, ciertamente, la palabra en el original hebreo que se ha traducido por “alma” es nefesh, ya sabemos que este vocablo se puede traducir por otras muchas, como, p.e., “vida” o ”aliento”, etc. Por tanto, dado su contexto, seguramente se ajustaría más al pensamiento del autor sagrado, si tradujéramos simplemente “al salírsele la vida” o “al escapársele la vida”. El sentido real que se deduce del contexto sería “al salírsele el aliento, murió”. O bien, otras traducciones, que mejor se acercarían al significado contextual correcto, serían las de las siguientes versiones de la Biblia: 

Biblia Latinoamericana, revisión 1995 (BLA95)

Génesis 35:18 (BLA95): Y dando el último suspiro, pues se estaba muriendo, lo llamó Ben-Oní (o sea, hijo de mi dolor), pero su padre le dio el nombre de Benjamín.

La Biblia de Nuestro Pueblo (BNP)

Génesis 35:18 (BNP): Con su último aliento, a punto de morir, lo llamó Benoní; pero su padre lo llamó Benjamín.

Con respecto a los textos de 1 Reyes 17:21-22 –“…volver el alma de este niño a él (22) “… y el alma del niño volvió a él, y revivió”–, aquí también nefesh, se ha traducido por “alma”, cuando realmente debería haber sido traducido por “vida”, que es claramente el sentido correcto que se deriva del contexto. Simplemente comparemos con otras versiones de la Biblia y comprobaremos que traducir nefesh con la palabra “vida”, concuerda mejor con el contexto y con el pensamiento del autor sagrado, que usar el vocablo “alma”:

Biblia de Jerusalén, 3ª Edición 2001 (JER 2001*)

1 Reyes 17:21-22 (JER 2001*): Se tendió tres veces sobre el niño, y gritó a Yahvé: "Yahvé, Dios mío, que vuelva la vida de este niño a su cuerpo." (22) Yahvé escuchó el grito de Elías, y volvió la vida del niño a su cuerpo y revivió.

Nueva Versión Internacional 1999 (NVI 1999)

1 Reyes 17:21-22 (NVI 1999): Luego se tendió tres veces sobre el muchacho y clamó: «¡Señor mi Dios, devuélvele la vida a este muchacho!» (22) El Señor oyó el clamor de Elías, y el muchacho volvió a la vida.

Biblia Latinoamericana, 1995 (BL95)

1 Reyes 17:21-22 (BL95): Entonces se tendió tres veces sobre el niño e invocó a Yavé: "Yavé, Dios mío, devuélvele a este niño el soplo de vida". (22) Yavé oyó la súplica de Elías y le volvió al niño la respiración: ¡estaba vivo!

Los autores consultados coinciden en que la traducción más usual para este término (heb.: nefesh, gr.: psyche) se corresponde a “alma, vida, sede de los sentimientos y afectos, etc” (48); y, como muy acertadamente expresa este Diccionario, en muchas ocasiones, nephesh se usa como sinónimo de “persona”.

Sin embargo, este diccionario cuando presenta el significado del vocablo “alma”, en mi opinión, le asigna unas funciones que son más propias del espíritu. Más abajo veremos otros párrafos, extraídos de este mismo contexto, donde el Diccionario citado arriba, al expresar su definición de la palabra “alma”, le atribuye propiedades, cualidades o funciones que concuerdan más con la idea que proporciona la Biblia sobre la palabra “espíritu” (heb: ruach; gr.: pneuma). Lo sigo comentando y analizando a continuación.

Análisis y comentarios a los siguientes párrafos, extraídos de la definición del vocablo “alma” del Diccionario Editorial Caribe.

“La primera función del alma es la de dar vida al cuerpo, y como la respiración es el signo principal de la vida física, de ahí que en hebreo, como en la mayoría de las lenguas, se designe con términos que se relacionan más o menos con la imagen del aliento. Este principio es la base donde radican los sentimientos, las pasiones, la ciencia, la voluntad (Gn. 28:8; 34:3; Éx. 23:9; 1 S. 1:15; Sal. 6:4; 57:2; 84:3; 139:14; 143:8; Cnt. 1:6; Pr. 19:2; Is. 15:4, etc.)”. (49)

La Biblia no dice que “la función del alma es la de dar vida al cuerpo”, sino que “El espíritu es el que da vida” (Jn. 6:63). Otra vez se está identificando o confundiendo el alma con el espíritu. La vida, el aliento, la respiración siempre, en la Biblia, son resultados de la función del espíritu o aliento de vida que viene de Dios. Pero estamos de acuerdo –en la parte final del párrafo citado– en que “Este principio [el alma] es la base donde radican los sentimientos, las pasiones, la ciencia, la voluntad” (50).  Ahora veamos el siguiente:

“Así, estar en vida es todavía tener aliento (2 S. 1:9; Hch. 20:10); cuando el hombre muere sale el alma (Gn. 35:18), es exhalada (Jer. 15:9), y si resucita vuelve el alma a él (1 R. 17:21)." (51)

Arriba expuse que no es ajustado a la Biblia afirmar que “cuando el hombre muere sale el alma (Gn. 35:18), es exhalada, y si resucita vuelve el alma a él (1 R. 17:21)” (51), porque pudimos comprobar que es el aliento de vida lo que exhala al morir el ser humano, que es todo él un alma viviente. De ninguna manera se le puede llamar alma (nefesh) a lo que se sale del cuerpo al morir, sino que es el espíritu o aliento de vida (ruach) lo que abandona el cuerpo.

Veamos cómo el párrafo de más abajo –del mismo Diccionario que analizamos– se refiere al “espíritu o aliento de vida” (ruach o ruaj):

“Otro término casi equivalente es «ruah», que designa un soplo vital, el principio de la vida y de los sentimientos (Pr. 20:27). El hombre es superior y se distingue de las bestias por haber sido creado a imagen y semejanza de Dios (Gn. 2:7; 6:3; 7:22; 27:6; Lv. 17:11; Sal.104:29-30; Jb. 10:9-12; 27:3; 33:3-4)." (52)

Como ya se ha hecho evidente, no es admisible, bíblicamente hablando, afirmar que el alma (nefesh) es “casi equivalente” al espíritu o aliento de vida (ruach). De esta identificación o confusión proceden algunas de las falsas doctrinas que profesa actualmente el cristianismo: la inmortalidad del alma, el infierno, etc. Pero coincidimos plenamente en la segunda parte del párrafo citado arriba: “El hombre es superior y se distingue de las bestias por haber sido creado a imagen y semejanza de Dios” (Gn 1:26-27; 2:7; etc.) (52).

“En todos los cuatro evangelios la palabra «pneuma», que es equivalente de «ruah», también se usa para indicar la vida espiritual, y la palabra «kardia» («corazón») se usa para expresar la vida psíquica del hombre.” (53)

Aunque nada tenemos que objetar sobre el anterior párrafo, sí me veo obligado a volver a discrepar en algunos aspectos de los dos que siguen a continuación:

“En el Nuevo Testamento, al contrario del Antiguo, el alma puede vivir separadamente del cuerpo y es el principio que le da vida (Lc. 8:55; 23:46; Hch. 7:59; Stg. 2:26). Claramente se habla de la supervivencia del alma (Lc. 23:46; 1 P. 3:19). Así que es sinónimo de espíritu, y cuando el apóstol Pablo habla de tres componentes del hombre, a saber: cuerpo, alma y espíritu, no debemos pensar en una verdadera tricotomía, sino en la distinción entre la vida biológica del hombre y su vida espiritual, y que son salvos juntamente con su cuerpo, porque Dios salva al hombre total (1 Ts. 5:23), que, si ahora está sometido a la muerte, será transformado y revestido de inmortalidad al final de los tiempos (1 Co. 15:53). (El resaltado en letra negrilla no está en el original)

“[…] El hombre total resucitará, en alma y cuerpo, porque la muerte no termina con el hombre, ya que Dios, cuando lo creó, lo hizo inmortal, y si por el pecado la muerte entró en el mundo (1 Co. 15:22), por Cristo entró la vida. Aunque la Biblia no desarrolla la idea del alma de una manera abstracta como lo hace la filosofía, no obstante, es bien claro que en el Nuevo Testamento el alma que anima al hombre terrenal lo sobrevive y lo animará cuando, ya transformado y revestido de inmortalidad, tenga la plena visión de Dios.” (54)

No es cierto, ni posible, que el Nuevo Testamento contradiga al Antiguo Testamento, y que, aquel, apoye la idea de que “el alma puede vivir separadamente del cuerpo”; ni tampoco el alma es “el principio que le da vida [al cuerpo]” (ref: 50 p.p.). Se aducen los siguientes textos bíblicos para respaldar tales afirmaciones: Lc. 8:55; 23:46; Hch. 7:59; Stg. 2:26 y 1 P. 3:19. Vamos, pues a analizar dichos pasajes a fin de comprobar cuál es la correcta interpretación de los mismos:

Lucas 8:54-56: Mas él [Jesús], tomándola de la mano, clamó diciendo: Muchacha, levántate. (55) Entonces su espíritu volvió, e inmediatamente se levantó; y él mandó que se le diese de comer. (56) Y sus padres estaban atónitos; pero Jesús les mandó que a nadie dijesen lo que había sucedido.

Lucas 23:46: Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró.

Hechos 7:59-60: Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu.  (60)  Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió.

Santiago 2:26: Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.

1 Pedro 3:18-22:  Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu; (19) en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados, (20) los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua.

En todos estos pasajes del Nuevo Testamento la palabra usada en el original idioma, el griego, es pneuma, y se ha traducido correctamente por “espíritu”; y este vocablo, en lo que antecede, hemos visto que significa simplemente el aliento de vida; nada que ver con el alma, y menos aún que el espíritu tenga vida consciente independiente del cuerpo.

Por tanto, es un tremendo error referirse al “alma” (gr.: psiché) cuando la Palabra de Dios habla del “espíritu” (gr.: pneuma), con el intento de respaldar la extendida y falsa creencia de que “el alma puede vivir separadamente del cuerpo”; y, a renglón seguido, afirmar que, en los citados textos bíblicos, “Claramente se habla de la supervivencia del alma”; y  luego justificar esta sarta de errores aseverando  que el alma “es sinónimo de espíritu”.

No obstante, notemos que en los citados párrafos de arriba no todo son errores, pues si así fuese sería más fácil rechazarlos, pues, como suele ocurrir, el error y la verdad están mezclados. Por eso, del primer párrafo solo puedo salvar la parte final, que vuelvo a citar a continuación:

"[…] porque Dios salva al hombre total (1 Ts. 5:23), que, si ahora está sometido a la muerte, será transformado y revestido de inmortalidad al final de los tiempos (1 Co. 15:53)." (55) (parte resaltada en negrilla)

Esta es una interpretación correcta, porque coincide con la bíblica esperanza cristiana de la resurrección, no de los cuerpos, como dicen algunos sino de “los muertos”; es decir, Dios resucita no el cuerpo sino a la persona entera, tal como era su verdadera y auténtica identidad, recreándola totalmente: “Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad” (1 Co. 15:53).

Respecto de los dos párrafos de arriba, el que aparece en segundo lugar o más abajo, puedo compartirlo en parte, con algunos matices: Dios cuando creó al hombre no lo hizo “inmortal”, porque es evidente que nadie se libra de la muerte, y lo del “alma inmortal” es totalmente falso. Sin embargo, el hombre recibirá la vida eterna gracias a la redención efectuada por Cristo en la cruz. Y también asumimos las palabras del sabio Salomón: “Dios ha puesto eternidad en el corazón de los hombres” (Ec. 3:11), pero la palabra inmortalidad pertenece solo a Dios, que no tiene principio ni fin. Pero, al hombre, Dios le ha dado promesa de vida eterna en Cristo Jesús, mediante la resurrección de vida (Jn. 5:28-29; 6:39-40,47,51,54; 8:51; etc.).

Juan 5:28-29: No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz;  (29)  y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.

Juan 6:39-40,47,54,58: Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero. (40) Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero [...] (47)  De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna.  […]  (54)  El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. […] (58)  Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente.

Con respecto al citado término hebreo néfesh, el padre jesuita Michel Souchon concuerda con lo que antecede, al referirse a sus significados e interpretación:

"[néfesh] En esta lengua es muy polisémico: alma, ser viviente, vida, deseo, relación consigo…. Se refiere a toda la persona en su totalidad y puede ser un sustituto del pronombre personal. Por ejemplo, cuando el salmista dice: «Mi alma tiene sed de Dios», expresa el deseo de todo su ser (Sal. 42, 2). Es posible traducir: «Tengo sed de Dios»” (56).

He observado que estos dos diccionarios bíblicos consideran, en la mayoría de las ocasiones, el término “espíritu” como sinónimo de “alma”. Y esta misma idea está muy extendida no solo entre los creyentes católicos sino también en muchos evangélicos, y en el mundo secular en general.

Creo que, en lo que antecede, se ha podido comprobar que la Biblia diferencia totalmente el “alma” del “espíritu”, porque el primer vocablo –“alma”– se refiere al ser humano completo –la persona–, y a la sede de los pensamientos, sentimientos y afectos. Y el segundo –“espíritu”–, comprende dos aspectos: a) el “espíritu” como ese poder o energía capaz de generar todo tipo de vida, que solo posee Dios; y b) el “espíritu” para designar a la persona humana convertida a Dios, al hombre nuevo en Cristo, que le capacita para su relación y comunión con Dios, de lo que seguimos hablando más abajo.

 

Quedo a su disposición para lo que pueda servirle.

Afectuosamente en Cristo

 

Carlos Aracil Orts
www.amistadencristo.com

 

Si deseas hacer algún comentario a este estudio, puedes dirigirlo a la siguiente dirección de correo electrónico: carlosortsgmail.com

 

 

Índice

 

¿Cuál es la naturaleza del ser humano?

2. El ser humano en la antropología bíblica

3. ¿Es el ser humano un compuesto de espíritu-alma-cuerpo?

4. Significado del vocablo "carne" en la Biblia

5. Cómo vivir cristianamente

6. ¿Cuál es la diferencia entre alma y espírtu?

7. ¿Qué es el alma humana?

8. ¿Qué es el espíritu humano?

9. Solo hay vida eterna en Cristo

10. Conclusión

 

 

 

 

 


Referencias bibliográficas

*Las referencias bíblicas están tomadas de la versión Reina Valera de 1960 de la Biblia, salvo cuando se indique expresamente otra versión. Las negrillas y los subrayados realizados al texto bíblico son nuestros.

Abreviaturas frecuentemente empleadas:

AT = Antiguo Testamento

NT = Nuevo Testamento

AP = Antiguo Pacto

NP = Nuevo Pacto

Las abreviaturas de los libros de la Biblia corresponden con las empleadas en la versión de la Biblia de Reina-Valera, 1960 (RV, 1960)

pp, pc, pú referidas a un versículo bíblico representan "parte primera, central o última del mismo ".

Abreviaturas empleadas para diversas traducciones de la Biblia:

NBJ: Nueva Biblia de Jerusalén, 1998.

BTX: Biblia Textual

Jünemann: Sagrada Biblia-Versión de la LXX al español por Guillermo Jüneman

N-C: Sagrada Biblia- Nacar  Colunga-1994

JER 2001: *Biblia de Jerusalén, 3ª Edición 2001

BLA95, BL95: Biblia Latinoamericana, 1995

BNP: La Biblia de Nuestro Pueblo

NVI 1999: Nueva Versión Internacional 1999

Bibliografía citada

(41) Douglas, J.D. y Tenney, Merrill C. Diccionario bíblico, Editorial Mundo Hispano, 2003.

(42) Diccionario Bíblico, Editorial Caribe, p.37 (significado de alma).

(43) Ibíd. P. 37

(44) Felipe del Rey, Pedro de, “El alma humana ¿Mortal o inmortal?”, Ediciones ALYMAR, 2006,.p. 11

(45) Douglas, J.D. y Tenney, Merrill C. Diccionario bíblico, Editorial Mundo Hispano, 2003, (significado de “alma”).

(46) Ibíd.

(47) Diccionario Bíblico, Editorial Caribe, pág. 37 (significado de “alma”).

(48) Felipe del Rey, Pedro de, “El alma humana ¿Mortal o inmortal?”, Ediciones ALYMAR, 2006, p. 21

(49) Diccionario Bíblico, Editorial Caribe, p.37, (significado de “alma”).

(50) Ibíd.

(51) Ibíd.

(52) Ibíd.

(53) Ibíd.

(54) Ibíd.

(55) Ibíd.

(56) Souchon, Michel (padre jesuita). ¿En qué se convierten el alma y el espíritu después de la muerte? https://es.la-croix.com/glosario/en-que-se-convierten-el-alma-y-el-espiritu-despues-de-la-muerte

 

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