Amistad en Cristo - Carlos Aracil Orts

Preguntas y Respuestas

Miscelánea

¿Hubo dos celebraciones consecutivas de la Pascua en el año de la crucifixión de Jesús?

 
 
Versión: 24-11-13
 

Carlos Aracil Orts

1. Introducción*

La razón de abordar este tema nuevamente –aunque lo traté ampliamente abarcando varios aspectos en el artículo titulado “Nacimiento-muerte de Jesús y la Profecía de las Setenta semanas de Daniel”– es para concentrarme en aclarar la aparente contradicción existente entre los Evangelios sinópticos y el Evangelio de Juan en relación con el día en que se celebró la Pascua en el año de la crucifixión y muerte de Jesús.

Los Evangelios sinópticos –Mateo, Marcos y Lucas–  muy claramente registran que Jesús, en el año de su crucifixión (30 ó 33 d.C.), celebró la Pascua, y el primer día de la fiesta de los Panes sin levadura, a la puesta de sol de un jueves del mes de Nisán del calendario hebreo (Mateo 26:17-20; Marcos 14:12-17; Lucas 22:7-15). Sabemos, sin duda, que el día que Jesús celebró la Pascua era jueves porque el día siguiente, cuando fue crucificado, fue viernes; y esto lo podemos afirmar porque fue sepultado la víspera del día de reposo (Marcos 15:42). Y el día de reposo es el sábado, séptimo día de la semana,  cuando el pueblo judío cumplía el precepto del cuarto mandamiento de la Ley del Sinaí (Éxodo 20:8-11).

Mateo 26:1-5: Cuando hubo acabado Jesús todas estas palabras, dijo a sus discípulos: (2)  Sabéis que dentro de dos días se celebra la pascua, y el Hijo del Hombre será entregado para ser crucificado. (3) Entonces los principales sacerdotes, los escribas, y los ancianos del pueblo se reunieron en el patio del sumo sacerdote llamado Caifás,  (4)  y tuvieron consejo para prender con engaño a Jesús, y matarle.  (5)  Pero decían: No durante la fiesta, para que no se haga alboroto en el pueblo.

Mateo 26:17-20: El primer día de la fiesta de los panes sin levadura, vinieron los discípulos a Jesús, diciéndole: ¿Dónde quieres que preparemos para que comas la pascua?  (18)  Y él dijo: Id a la ciudad a cierto hombre, y decidle: El Maestro dice: Mi tiempo está cerca; en tu casa celebraré la pascua con mis discípulos.  (19)  Y los discípulos hicieron como Jesús les mandó, y prepararon la pascua.  (20)  Cuando llegó la noche, se sentó a la mesa con los doce.

Marcos 14:12-17: El primer día de la fiesta de los panes sin levadura, cuando sacrificaban el cordero de la pascua, sus discípulos le dijeron: ¿Dónde quieres que vayamos a preparar para que comas la pascua?  (13)  Y envió dos de sus discípulos, y les dijo: Id a la ciudad, y os saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle,  (14)  y donde entrare, decid al señor de la casa: El Maestro dice: ¿Dónde está el aposento donde he de comer la pascua con mis discípulos?  (15)  Y él os mostrará un gran aposento alto ya dispuesto; preparad para nosotros allí.  (16)  Fueron sus discípulos y entraron en la ciudad, y hallaron como les había dicho; y prepararon la pascua.  (17)  Y cuando llegó la noche, vino él con los doce.

Lucas 22:1-2: Estaba cerca la fiesta de los panes sin levadura, que se llama la pascua. (2) Y los principales sacerdotes y los escribas buscaban cómo matarle; porque temían al pueblo.

Lucas 22:7-15: Llegó el día de los panes sin levadura, en el cual era necesario sacrificar el cordero de la pascua.  (8)  Y Jesús envió a Pedro y a Juan, diciendo: Id, preparadnos la pascua para que la comamos.  (9)  Ellos le dijeron: ¿Dónde quieres que la preparemos?  (10)  El les dijo: He aquí, al entrar en la ciudad os saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle hasta la casa donde entrare,  (11)  y decid al padre de familia de esa casa: El Maestro te dice: ¿Dónde está el aposento donde he de comer la pascua con mis discípulos?  (12)  Entonces él os mostrará un gran aposento alto ya dispuesto; preparad allí.  (13)  Fueron, pues, y hallaron como les había dicho; y prepararon la pascua.  (14)  Cuando era la hora, se sentó a la mesa, y con él los apóstoles.  (15)  Y les dijo: ¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca!

La aparente contradicción surge cuando leemos que el día que crucificaron a nuestro Señor, que fue un viernes, también “Era la preparación de la pascua” (Juan 19:14).

Juan 19:14: Era la preparación de la pascua, y como la hora sexta. Entonces dijo a los judíos: ¡He aquí vuestro Rey!

Juan 19:31: Entonces los judíos, por cuanto era la preparación de la pascua, a fin de que los cuerpos no quedasen en la cruz en el día de reposo (pues aquel día de reposo era de gran solemnidad), rogaron a Pilato que se les quebrasen las piernas, y fuesen quitados de allí.

Juan 19:42: Allí, pues, por causa de la preparación de la pascua de los judíos, y porque aquel sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús.

Como hemos visto, según los Evangelios sinópticos,  Jesús celebró la Pascua el jueves al anochecer, y durante esa noche –del jueves al viernes, que ya pertenecía al viernes por la forma de contabilizar los judíos la noche antes que el día (Génesis 1:5-19; Levítico 23:27,32)– fue arrestado por los principales sacerdotes, jefes de la guardia del templo y “los ancianos, que habían venido contra Él” (Lucas 22:52), llevado ante el concilio, y “Muy de mañana, habiendo tenido consejo los principales sacerdotes con los ancianos, con los escribas y con todo el concilio, llevaron a Jesús atado, y le entregaron a Pilato” (Marcos 15:1); después, crucificado, desde la hora tercera (Marcos 15:25) hasta la novena en que expiró (Mateo 27:45,46; Lucas 23:44), y a continuación sepultado antes de la puesta de sol de ese día viernes.

Puesto que este día viernes “era la preparación de la Pascua de los judíos” (Juan 19:14, 31,42) cabe preguntarse lo siguiente:

¿Celebró Jesús, con sus discípulos –en el año de su muerte– la Pascua un jueves, y otros judíos junto con sus dirigentes el viernes?

En el cuerpo de este estudio bíblico trataré de responder a esta pregunta, y también al significado de la Pascua y de la fiesta de los Panes sin levadura, que debía durar siete días, a contar desde el día de la Pascua por la noche.

2. ¿Qué es la Pascua,  cuándo y cómo debía Israel celebrarla junto con la fiesta de los Panes sin levadura, y por qué lo estableció Dios así?

En el capítulo doce del libro de Éxodo, encontramos que Dios mismo instituye la Pascua a su pueblo Israel, mientras aún permanecía esclavo en Egipto, como conmemoración de la milagrosa e inminente liberación de la esclavitud que iban a experimentar. Vamos, primero de todo, a remontarnos a su origen, para tratar de comprender porque Dios instituye y ordena que se celebre la Pascua, en un día de un mes muy preciso y de una forma muy peculiar: cada cabeza de familia tenía que sacrificar un cordero sin mancha ni defecto alguno, y comerse su carne asada al fuego junto con panes sin levadura e hierbas amargas. Esto sucedió cuando aún eran esclavos en Egipto, la noche antes de su huida y liberación de la nación citada.

En varios libros de la Ley del Antiguo Testamento (el Pentateuco) se registra que Dios había ordenado a Su pueblo Israel que debía celebrar “la Pascua de Jehová” (Éx. 12:11; Lev. 23:5-8; Núm. 28:16-25; Dt. 16:1-8); “Y este día os será en memoria, y lo celebraréis como fiesta solemne para Jehová durante vuestras generaciones; por estatuto perpetuo lo celebraréis” (Éxodo 12:14).

Dios, además, ordenó un rito que sería de aplicación exclusivamente para esa noche previa a su liberación de Egipto. Éste consistió en untar con sangre las jambas y dintel de las puertas de cada casa donde residían los israelitas (Éxodo 12:7,8).

Éxodo 12:7,8, 13: Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer. (8) Y aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura; con hierbas amargas lo comerán. […] (13) Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto.”

¿Por qué debieron hacer así los israelitas? ¿Acaso Dios necesitaba una señal para saber quién era israelita y quién no lo era?

Obviamente, Dios sabe distinguir perfectamente entre el verdadero israelita y el que no lo es. Sin embargo, Él les quería enseñar que para salvarse era necesario ejercer fe en la sangre derramada del verdadero Cordero de Dios que es Cristo, el cual sería sacrificado por la Humanidad unos mil quinientos años después (Juan 1:29,36). De ahí que en el libro de Hebreos se registren los siguientes textos:

Hebreos 9: 13, 14, 22, 28: Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne, (14) ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo? (22) Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión. (28) así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan”.

Hebreos 10:10-14: En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.11 Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados; (12) pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, 13 de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies; 14 porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.

¿En qué mes del año debía celebrar la Pascua el pueblo de Israel?

Dios, poco antes de librar a su pueblo de la esclavitud egipcia, estableció la fecha exacta en que debían celebrar la Pascua. Para ello empieza por ordenarles un calendario por el que deberían regirse a partir de entonces. En adelante, el mes en que se debía celebrar la Pascua sería el primer mes del año. Este mes es nombrado como el mes de Abib (Éxodo 12:1-3;13:4; 23:15; 34:18; Dt. 16:3). Mes de la temprana cosecha de los cereales, especialmente, de la cebada.

Éxodo 12:1-3: Habló Jehová a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo: (2)  Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año. (3) Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia.

Éxodo 13:4  Vosotros salís hoy en el mes de Abib.

Deuteronomio 16:1: Guardarás el mes de Abib, y harás pascua a Jehová tu Dios; porque en el mes de Abib te sacó Jehová tu Dios de Egipto, de noche.

Más tarde se conoce también por el nombre de Nisán, seguramente obtenido durante su exilio (Nehemías 2:1; Ester 3:7). Abib y Nisán son, pues, dos nombres distintos para designar el mismo mes: el mes primero del año. Dios también les fija un día determinado de ese mes para la celebración de la Pascua.

¿Qué día del mes primero del año (Abib/Nisán), Israel debía celebrar, todos los años, la Pascua?

El pueblo de Israel no podía tener ninguna duda al respecto, porque Dios, a través de numerosos textos del Antiguo Testamento, les ordena específicamente un día determinado de ese mes (Véase Éxodo 12:1-11), y ningún otro, para la celebración de la Pascua. Además, se lo recuerda constantemente.

La Sagrada Escritura reitera que la Pascua de Jehová debería celebrarse obligatoria e ineludiblemente el día catorce del mes primero del año, llamado Abib, que, más tarde, durante el exilio, tomó el nombre de Nisán (Éxodo 12:6; Levítico 23:5; Núm. 28:16-17; Dt. 16:1-8).

Éxodo 12:5,6: El animal será sin defecto, macho de un año; lo tomaréis de las ovejas o de las cabras. Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes.

Éxodo 12:8-11: Y aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura; con hierbas amargas lo comerán. (9) Ninguna cosa comeréis de él cruda, ni cocida en agua, sino asada al fuego; su cabeza con sus pies y sus entrañas. (10) Ninguna cosa dejaréis de él hasta la mañana; y lo que quedare hasta la mañana, lo quemaréis en el fuego. (11) Y lo comeréis así: ceñidos vuestros lomos, vuestro calzado en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente; es la Pascua de Jehová.

Levítico 23:5-8: En el mes primero, a los catorce del mes, entre las dos tardes, pascua es de Jehová.  (6)  Y a los quince días de este mes es la fiesta solemne de los panes sin levadura a Jehová; siete días comeréis panes sin levadura. (7)  El primer día tendréis santa convocación; ningún trabajo de siervos haréis. (8) Y ofreceréis a Jehová siete días ofrenda encendida; el séptimo día será santa convocación; ningún trabajo de siervo haréis.

Números 28:16-18: Pero en el mes primero, a los catorce días del mes, será la pascua de Jehová. (17) Y a los quince días de este mes, la fiesta solemne; por siete días se comerán panes sin levadura. (18) El primer día será santa convocación; ninguna obra de siervos haréis.

Por lo tanto, la Pascua propiamente dicha consistía de un solo día, que invariablemente e indefectiblemente siempre se celebraba el 14 del mes de Nisán (Abib). Sin embargo, fijémonos con mucha atención que el cordero de la Pascua debía de ser comido en la noche del día 14 de Nisán; para lo cual el cordero pascual debía ser previamente sacrificado “entre las dos tardes (Véase Levítico 23:5, Éxodo 12:5-6; Núm. 9:3,5). Naturalmente, ese día podía caer en uno cualquiera de la semana, es decir, de lunes a domingo, dependiendo de la configuración astronómica del calendario lunar, al cual me referiré, aunque sea brevemente, un poco más abajo.

Sin embargo, ahora es importante notar que la Pascua iba seguida por “la fiesta solemne de los panes sin levadura a Jehová” (Lv. 23:6; cf. Éx. 12:18; Nm. 28:17-18; Dt. 16:3-9), que se iniciaba el 15 de Nisán, prolongándose durante siete días consecutivos, y la ley ordenaba que, tanto el primer día –15 de Nisán– como el séptimo –21 de Nisán–, serían de “santa convocación; ningún trabajo de siervo haréis” (Lv. 23:6-8)”, es decir, de los siete días que duraba la fiesta de los “Panes Ácimos”, el primero –15 de Nisán– y el séptimo –21 de Nisán– eran también días de reposo, similares al del sábado

Obsérvese, no obstante, que la Pascua consta de dos aspectos perfectamente diferenciados:

Primero.Se debían sacrificar los corderos, y luego asarlos, “entre las dos tardes” del día catorce, es decir, “entre el ocaso del sol y la noche cerrada (samaritanos) o entre la caída y la puesta del sol (fariseos y Talmud)” (1); o sea, entre el final del día 13 y el inicio de la noche del día 14; siempre cerca de la puesta de sol; ya que para los israelitas el día empezaba con la noche, como ya vimos anteriormente (Gn. 1:5-19; Lv.23:27,32), pero, no obstante, lo recordamos de nuevo aquí, porque en ello está parte de la clave para entender lo que ocurrió en la fiesta de Pascua del año de la muerte de Jesús:

Levítico 23:27,32: A los diez días de este mes séptimo será el día de expiación; tendréis santa convocación, y afligiréis vuestras almas, y ofreceréis ofrenda encendida a Jehová. […] (32) Día de reposo será a vosotros, y afligiréis vuestras almas, comenzando a los nueve días del mes en la tarde; de tarde a tarde guardaréis vuestro reposo.

Aunque estos textos no se refieren a la fiesta de la Pascua, que estamos tratando, sino al “Día de Expiación”, nos sirven igualmente como ejemplo para comprender bien la forma de contabilizar los días que tenían los judíos: en este caso específico, el día de “reposo ceremonial”– establecido por Dios para “el día diez del mes séptimo” (Levítico 23:27),  debía celebrarse desde “los nueve días del mes en la tarde” (Levítico 23:32). En Israel –como también registra Génesis capítulo uno– el día empieza siempre desde la tarde-noche anterior, desde puesta de sol hasta puesta de sol.

Segundo. Sin embargo, la celebración de la Pascua se iniciaba cuando las familias judías se reunían en sus casas, después de la puesta de sol del día 13  que, por tanto, ya era 14 de Nisán: “Y aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura; con hierbas amargas lo comerán” (Éxodo 12:8).

Por tanto, la celebración de “la Pascua de Jehová” (Éxodo 12:11) exigía el cumplimiento riguroso de los siguientes mandamientos de Dios:

Notemos que entre las órdenes de Dios se incluía “No comerás con ella pan con levadura” (Dt. 16:3); pero tengamos en cuenta que la fiesta de los Panes sin levadura o Ázimos no empezaría hasta el día siguiente –15 de Nisán– a la puesta del sol del día 14. En realidad, pues, la fiesta propiamente dicha de la Pascua se desarrollaba durante la noche del día 14, porque la Escritura afirma: “por la mañana regresarás y volverás a tu habitación. (8) Seis días comerás pan sin levadura, y el séptimo día será fiesta solemne a Jehová tu Dios; no trabajarás en él” (Dt. 16:1-8). Es decir, la mañana y la tarde –la parte diurna del 14 de Nisán– no era festivo ya que estaba permitido hacer obras seculares, pues la “santa convocación”, día de reposo similar al sábado del mandamiento de la ley de Dios no empezaba hasta la puesta de sol, y entonces se iniciaba el día 15, primer día de los Panes sin levadura. Leamos algunos textos bíblicos que lo confirman a continuación:

Éxodo 12:18: En el mes primero comeréis los panes sin levadura, desde el día catorce del mes por la tarde hasta el veintiuno del mes por la tarde.  (19)  Por siete días no se hallará levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado, así extranjero como natural del país, será cortado de la congregación de Israel.  (20)  Ninguna cosa leudada comeréis; en todas vuestras habitaciones comeréis panes sin levadura.

Levítico 23:4-8: Estas son las fiestas solemnes de Jehová, las convocaciones santas, a las cuales convocaréis en sus tiempos: (5)  En el mes primero, a los catorce del mes, entre las dos tardes, pascua es de Jehová. (6) Y a los quince días de este mes es la fiesta solemne de los panes sin levadura a Jehová; siete días comeréis panes sin levadura. (7) El primer día tendréis santa convocación; ningún trabajo de siervos haréis.  (8) Y ofreceréis a Jehová siete días ofrenda encendida; el séptimo día será santa convocación; ningún trabajo de siervo haréis.

Deuteronomio 16:1-8: Guardarás el mes de Abib, y harás pascua a Jehová tu Dios; porque en el mes de Abib te sacó Jehová tu Dios de Egipto, de noche.  (2)  Y sacrificarás la pascua a Jehová tu Dios, de las ovejas y de las vacas, en el lugar que Jehová escogiere para que habite allí su nombre. (3) No comerás con ella pan con levadura; siete días comerás con ella pan sin levadura, pan de aflicción, porque aprisa saliste de tierra de Egipto; para que todos los días de tu vida te acuerdes del día en que saliste de la tierra de Egipto.  (4)  Y no se verá levadura contigo en todo tu territorio por siete días; y de la carne que matares en la tarde del primer día, no quedará hasta la mañana.  (5)  No podrás sacrificar la pascua en cualquiera de las ciudades que Jehová tu Dios te da;  (6)  sino en el lugar que Jehová tu Dios escogiere para que habite allí su nombre, sacrificarás la pascua por la tarde a la puesta del sol, a la hora que saliste de Egipto.  (7)  Y la asarás y comerás en el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido; y por la mañana regresarás y volverás a tu habitación.  (8)  Seis días comerás pan sin levadura, y el séptimo día será fiesta solemne a Jehová tu Dios; no trabajarás en él

¿Qué significa, pues, la Pascua y los panes sin levadura para el cristiano?

La Pascua que celebraban los israelitas prefiguraba el sacrificio de Cristo en la cruz por nuestros pecados. Por eso el apóstol San Pablo declara que Cristo es nuestra Pascua:

1ª Corintios 5:7: “Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros. (8) Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad.”

Sabemos con certeza que Cristo es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Juan 1:29,36). Es decir, Él es nuestra Pascua (1ª Corintios 5:7). En Él se cumple el plan de Dios para la Salvación de la Humanidad. Cristo tenía que ser sacrificado el día de Pascua: “Sabéis que dentro de dos días se celebra la pascua, y el Hijo del Hombre será entregado para ser crucificado.  (Mateo 26:2).

Cristo celebra la Pascua la noche antes de su muerte y establece la Santa Cena o Eucaristía, y nos ordena: “haced esto en memoria de mí”.

Lucas 22: 14-20 (Véase también 1ª Corintios 11:23-26):“14 Cuando era la hora, se sentó a la mesa, y con él los apóstoles. 15 Y les dijo: ¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca! 16 Porque os digo que no la comeré más, hasta que se cumpla en el reino de Dios. 17 Y habiendo tomado la copa, dio gracias, y dijo: Tomad esto, y repartidlo entre vosotros; 18 porque os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta que el reino de Dios venga. 19 Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí. 20 De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama”.

La Pascua, pues, simboliza la esperanza y el poder de la liberación de la esclavitud del pecado que cada ser humano puede obtener, por medio del sacrificio vicario de Cristo como Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Juan 1:29).

“Recordemos que la palabra griega pascha (en castellano pascua) es traducción del arameo phasha y del hebreo pesah, que significan «paso» o «tránsito». Así se emplea en el evangelio de San Juan (13,1): «Habiendo llegado la hora de pasar de este mundo al Padre...». Naturalmente, el «paso» pascual significado no es cambio de lugar, sino transformación de existencia. Es existir de un modo nuevo.” (1)

El pan sin levadura simboliza la liberación del pecado por Cristo, Cordero de Dios (Juan 1:29) y Pan de vida (Juan 6:35-51), porque la levadura es símbolo de pecado y representa las falsas doctrinas, todo tipo de maldad y malicia (Mateo 16:6,11,12; Cf. Marcos 8:15). Además, Dios ordenó a los israelitas que, durante los siete días que duraba la fiesta de los Ácimos –desde el día 14 de Nisán hasta el 21 de Nisán– se desprendieran de toda la levadura que tuvieran en sus casas (Éxodo 12:19). De ahí que el día de la Pascua también llegó a ser considerado el primer día de los Panes sin levadura, aunque, realmente, al iniciarse por la noche del día de Pascua, ya pertenecía oficialmente al día quince de Nisán.

Mateo 16:6,11,12: Y Jesús les dijo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos. […] (11)  ¿Cómo es que no entendéis que no fue por el pan que os dije que os guardaseis de la levadura de los fariseos y de los saduceos?  (12) Entonces entendieron que no les había dicho que se guardasen de la levadura del pan, sino de la doctrina de los fariseos y de los saduceos.

1 Corintios 5:6-8: No es buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa? (7) Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros. (8) Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad.

Resumiendo, en la Pascua de Jehová se distinguen dos eventos distintos. En primer lugar, el cordero, o mejor, los corderos que eran inmolados por “toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes” (Éxodo 12:6). Según muchos eruditos, “entre las dos tardes” significa traducido a nuestro horario actual entre las tres y las cinco de la tarde (un poco antes de que terminara el día a la puesta de sol). Es decir, el sacrificio del animal “macho de un año”, “sin defecto”, tomado “de las ovejas o de las cabras” (Éxodo 12:5) se debía sacrificar indefectiblemente dentro de las horas finales de luz del inicio del día catorce de abib (el primer mes del año). Sin embargo, y, en segundo lugar, “aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura; con hierbas amargas lo comerán” (Éxodo 12:8). Pero, esta noche pertenece ya al día 14 por la forma bíblica de contar la noche antes que el día. Y sería a la puesta de sol del día 14 cuando se iniciaba oficialmente el primer día de la fiesta de los Panes sin levadura, y éste era un día festivo o de reposo solemne: “El primer día será santa convocación; ninguna obra de siervos haréis” (Núm. 28:18).

3. El Calendario del Israel antiguo y su relación con las siete principales fiestas anuales rituales ordenadas por Dios.

Sin duda, el Israel antiguo, anterior a la destrucción del Templo de Jerusalén del año 70 d.C., contabilizaba los meses basándose fundamentalmente en la observación de las fases lunares, de manera que para los israelitas los meses comenzaban siempre en cada día de Luna Nueva. Esto se producía cuando la Luna Nueva podía ser vista porque su hemisferio presentaba su más delgado espesor, observable desde Jerusalén en su cuarto creciente, lo que ocurría normalmente uno o dos días después de su conjunción astronómica con el Sol y la Tierra. Hacia la mitad del mes se producía la Luna Llena en la que se podía observar el hemisferio completo iluminado de la Luna, el cual iría decreciendo en la segunda mitad del mes hasta llegar a la siguiente Luna Nueva y nuevo mes.

El primer día de cada mes era el día de Luna Nueva

Las Sagradas Escrituras registran que, en Su infinita sabiduría, Dios “Hizo la Luna para los tiempos” (Salmos 104:19). Los israelitas no podían olvidar nunca esa forma de medir o contabilizar el tiempo, porque Él les mandó que: Al comienzo de vuestros meses ofreceréis en holocausto a Jehová dos becerros de la vacada, un carnero, y siete corderos de un año sin defecto;” (Números 28:11). De esta manera, el primer día de cada mes era necesariamente identificado, para ser así celebrado, también, como un día festivo y de alegría (ver Núm. 10:10; 2ª Cró. 8:13; Sal. 81:3; Cf.  1 S. 20:5; 1 Cró. 23:31; Is. 1:13,14; etc.).

Números 10:10: Y en el día de vuestra alegría, y en vuestras solemnidades, y en los principios de vuestros meses, tocaréis las trompetas sobre vuestros holocaustos, y sobre los sacrificios de paz, y os serán por memoria delante de vuestro Dios. Yo Jehová vuestro Dios.

2 Crónicas 8:13: para que ofreciesen cada cosa en su día, conforme al mandamiento de Moisés, en los días de reposo, en las nuevas lunas, y en las fiestas solemnes tres veces en el año, esto es, en la fiesta de los panes sin levadura, en la fiesta de las semanas y en la fiesta de los tabernáculos.

Salmos 81:3: Tocad la trompeta en la nueva luna, En el día señalado, en el día de nuestra fiesta solemne.

Israel, a partir de su salida de Egipto, adoptó el calendario lunar

Por lo tanto, el cumplimiento del mandamiento de celebrar el primer día de Luna Nueva –primer día del mes– garantizaría el establecimiento de un calendario basado en la observación de esta fase de la Luna. Hoy día la ciencia astronómica nos dice que “Para cambiar de una fase a otra similar, o mes lunar, la Luna necesita 29 días, 12 horas, 44 minutos y 2,8 segundos” (2). De ahí que los meses lunares del antiguo Israel tendrían 29 días como mínimo y 30 días como máximo.

En el relato del Diluvio se contabiliza un periodo de “ciento cincuenta días” (Génesis 7:24; 8:3), que transcurren “desde el mes segundo, a los diecisiete días del mes” (Génesis 7:11), en que “las cataratas de los cielos fueron abiertas”,  hasta que “reposó el arca en el mes séptimo, a los diecisiete días del mes, sobre los montes de Ararat” (Génesis 8:4). Esto representa o significa cinco meses de treinta días cada uno, la duración máxima de un mes lunar.

Aunque el libro del Génesis proporciona –de una forma muy precisa– que el tiempo que “prevalecieron las aguas sobre la Tierra” fue de “ciento cincuenta días” (Génesis 7:24; 8:3), no podemos deducir que ello fuera ya consecuencia de una elaborada confección del calendario lunar, puesto que ello se realizaría más tarde, a partir del Éxodo. Sin embargo, ésta era la forma simplificada que tenían muchos pueblos de la antigüedad para contar los meses.

En Israel los años constaban de doce meses lunares, unos trescientos cincuenta y cuatro días (29 días x 6 meses + 30 días por seis meses = 354 días). El mes duodécimo –último del año– llegó a llamarse “Adar” (Ester 3:7).

Ester 3:7: En el mes primero, que es el mes de Nisán, en el año duodécimo del rey Asuero, fue echada Pur, esto es, la suerte, delante de Amán, suerte para cada día y cada mes del año; y salió el mes duodécimo, que es el mes de Adar.

El año lunar de trescientos cincuenta y cuatro días tenía el inconveniente que resultaba unos once días más corto que el año solar, por lo que era necesario realizar ajustes con cierta periodicidad – los israelitas cada tres o cuatro años insertaban un mes (Adar II) al final del año, según observaran el tiempo probable de la maduración del cereal de primavera– para evitar que este desfase influyera desvirtuando el comienzo de las estaciones, y se demorara  el tiempo de la cosecha de los cereales, lo cual a su vez impediría realizar las ofrendas que exigía la Ley.

Las fiestas de la Pascua, los Panes sin levadura o ácimos y la fiesta de la gavilla mecida de los primeros frutos de la cebada.

La celebración de la Pascua por los israelitas, que como hemos comprobado era hacia la mitad del mes de Nisán o Abib (marzo/abril de nuestro calendario), dependía de que, para esas fechas, la cosecha del cereal –normalmente, la cebada– proporcionara los primeros frutos maduros de la siega, pues Dios había mandado a Moisés que le fuera ofrecida “una gavilla por primicia de los primeros frutos de vuestra siega” (Levítico 23:9-11). “Y el sacerdote mecerá la gavilla delante de Jehová, para que seáis aceptos; el día siguiente del día de reposo la mecerá (Levítico 23:11).

Levítico 23:9-11: Y habló Jehová a Moisés, diciendo: (10)  Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra que yo os doy, y seguéis su mies, traeréis al sacerdote una gavilla por primicia de los primeros frutos de vuestra siega. (11) Y el sacerdote mecerá la gavilla delante de Jehová, para que seáis aceptos; el día siguiente del día de reposo la mecerá.

Por lo tanto, el día en que los israelitas debían también cumplir con este rito de presentación de “la gavilla de la ofrenda mecida” a Dios (Levítico 23:15) –correspondiendo con uno de los días de la Pascua, o, mejor dicho, uno de los siete días que duraba la fiesta de los Panes sin levadura– siempre debería caer en domingo (primer día de la semana), puesto que ese día, indudablemente, es el que sigue al sábado (séptimo día de la semana).

No obstante la claridad del mandato de Dios –de que los primeros frutos de la siega de cebada debían siempre ofrecerse en el primer día de la semana (domingo), que es el que sigue al séptimo día de la semana (sábado)– con el paso de los años, y ya en tiempos de Jesús, los fariseos interpretaban que el día correcto, para la citada ofrenda de la gavilla mecida, debía caer siempre el dieciséis de Nisán, es decir, el siguiente al quince, que era “la fiesta solemne de los Panes sin levadura” (Lev. 23:6), y un día de “santa convocación”, o sea, un día de reposo ritual.

Sin embargo, esta interpretación es errónea, porque “la primicia de los primeros frutos de vuestra siega” (Levítico 23:10) simboliza a “Cristo, las primicias” (1ª Corintios 15:23); y también “Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho” (1ª Corintios 15:20). Cristo resucitó un domingo –primer día de la semana (Mt. 28:1; Mc. 16:9; Lc. 24:1; Jn. 20:1,19)– como “las primicias” de todos los que resucitarán “en Su venida” (1ª Corintios 15:23). Cristo representa, pues, los primeros frutos de la siega, que  “con una sola ofrenda –la de sí mismo al Padre– hizo perfectos para siempre a los santificados” (Hebreos 9:26-28; 10:10-14), garantizando con Su resurrección, la victoria –sobre el pecado, la muerte y el diablo– de todos los que depositen su confianza en Él. De ahí que la ofrenda de “la gavilla mecida”  debía siempre ser presentada a Dios en un primer día de la semana o domingo, porque Cristo, la verdadera ofrenda, estaba predestinado por Dios para que resucitara un domingo.

1 Corintios 15:20-23: Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.  (21)  Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos.  (22)  Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.  (23)  Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida.

Los saduceos del tiempo de Jesús, contrariamente a los fariseos, y sin los legalismos de éstos, fueron más fieles a la Santa Biblia y mantuvieron que la “gavilla por primicias de los primeros frutos de la siega” debía ofrecerse a Dios, el día siguiente del día de reposo (Levítico 23:10,11) –es decir, un domingo o primer día de la semana–, entendiendo bien que la Palabra de Dios se está refiriendo al sábado, séptimo día de la semana, y no al día de reposo ceremonial del primer día de los Panes Ácimos (15 de Nisán).

“La fiesta de las Semanas, la de las primicias de la siega de trigo” (Éxodo 34:22; Cf. Levítico 23:15-21; Núm. 28:26). Esta fiesta, en tiempos del Nuevo Testamento, se conocía con el nombre de Pentecostés (Hechos 2:1), porque se celebraba cincuenta días después del domingo de la ofrenda de la gavilla de cebada.

Aunque este estudio bíblico está centrado en las fiestas de Pascua, que como hemos visto comprenden los siete días de los panes sin levadura y la ofrenda de la gavilla de espigas de cebada, es imprescindible referirnos también a la “fiesta de las Semanas” (Éxodo 34:22; Dt. 16:9-10), que más tarde se llamó Pentecostés –del término griego que significa “el quincuagésimo día” o cincuenta. La razón para ello es porque esta fiesta tan importante va perfectamente enlazada o encadenada con la ofrenda de las gavillas de cebada, puesto que se debía celebrar al cabo de “siete semanas cumplidas”, y contando cincuenta días desde el día (domingo) en que se ofreció la gavilla mecida de cebada (Levítico 23:15-117).

Levítico 23:15-17: Y contaréis desde el día que sigue al día de reposo, desde el día en que ofrecisteis la gavilla de la ofrenda mecida; siete semanas cumplidas serán. (16) Hasta el día siguiente del séptimo día de reposo contaréis cincuenta días; entonces ofreceréis el nuevo grano a Jehová. (17) De vuestras habitaciones traeréis dos panes para ofrenda mecida, que serán de dos décimas de efa de flor de harina, cocidos con levadura, como primicias para Jehová.

Si el día en que se ofrecía a Dios la gavilla de cebada era el primer día de la semana o domingo del mes de Nisán, cincuenta días más tarde –cómputo inclusivo– la fiesta de Pentecostés tenía que caer también necesariamente en un primer día de la semana o domingo; como así ocurrió en el año de la crucifixión y resurrección de Jesucristo, ya que sabemos a ciencia cierta que Él resucitó el domingo, día de la ofrenda de la gavilla de cebada.

Sin embargo, en el día de Pentecostés, los israelitas debían ofrecer “el nuevo grano a Jehová” (Levítico 23:16) “las primicias de la siega del trigo” (Núm. 34:22) en forma de “dos panes…cocidos con levadura, como primicias a Jehová” (Levítico 23:17); lo que representaba las primicias de los salvos de los dos pueblos, judíos y gentiles, –los cuales aunque santos aún tienen la levadura, símbolo de pecado– que por medio de la Obra de Cristo –Su vida, muerte y Resurrección–  “de ambos pueblos hizo uno” (Efesios 2:14), por medio del derramamiento del Espíritu Santo.

Por lo tanto, el día de Pentecostés del año de la muerte y Resurrección de Jesús se cumplió la realidad a la que el simbolismo de las primicias de la cosecha de trigo apuntaba. Este Día, pues, tiene una gran importancia, pues en él se inicia la Iglesia primitiva, y “los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas” (Hechos 2:41). Además en el día de Pentecostés se cumplen la profecía de Joel (Hechos 2:16-21) y la del mismo Jesús, quien había prometido a sus discípulos: “He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto” (Lucas 24:49; Cf. Hechos 1:4,5,8).

Hechos 1:4-5: Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. (5)  Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.

La fiesta del día de Pentecostés representa, pues, el derramamiento del Espíritu Santo con poder, lo que garantizó el rápido crecimiento y expansión de la Iglesia cristiana primitiva, acreditando los prodigios y milagros que se hicieron la procedencia divina de los mismos, y que la Iglesia era también obra de Dios.

Hechos 1:8: pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

No obstante, respecto al resto de fiestas anuales que el pueblo de Israel estaba obligado a guardar por la Ley, en la segunda mitad del año (Véase Levítico 23:23-44) –mes séptimo– me limitaré a enumerarlas sin entrar en más detalles, pues no son objeto de este estudio bíblico.

La fiesta de las trompetas: “En el mes séptimo, al primero del mes tendréis día de reposo, una conmemoración al son de trompetas, y una santa convocación” (Levítico 23:24).

Fiesta del Perdón o día de expiación: “A los diez días de este mes séptimo será el día de expiación; tendréis santa convocación, y afligiréis vuestras almas, y ofreceréis ofrenda encendida a Jehová.  (28)  Ningún trabajo haréis en este día; porque es día de expiación, para reconciliaros delante de Jehová vuestro Dios” (Levítico 23:27-28).

La fiesta solemne de los tabernáculos: “A los quince días de este mes séptimo será la fiesta solemne de los tabernáculos a Jehová por siete días.  (35)  El primer día habrá santa convocación; ningún trabajo de siervos haréis.  (36)  Siete días ofreceréis ofrenda encendida a Jehová; el octavo día tendréis santa convocación, y ofreceréis ofrenda encendida a Jehová; es fiesta, ningún trabajo de siervos haréis”  (Levítico 23:34-36).

Como hemos podido comprobar, el calendario lunar de los israelitas estaba condicionado y reglamentado por el festivo, que a su vez dependía de los tiempos de la cosechas de cereal y, en general, de los ciclos agrícolas. Todo esto favorecía y preconizaba unos correctos ajustes del calendario lunar a fin de que se sincronizara con la realidad del tiempo solar transcurrido, en armonía con los equinoccios de las estaciones de primavera y otoño.

A continuación, presento gráficamente un probable Calendario lunar del año de la muerte de Jesús, comprendiendo los últimos eventos de Su vida, muerte y resurrección, enlazando con el derramamiento del Espíritu Santo en la fiesta del Día de Pentecostés, que ocurrió, como estaba establecido y determinado desde la eternidad por Dios en un domingo, cincuenta días exactamente, después del domingo de la resurrección de Cristo (el día de la ofrenda de gavilla mecida, primicias de los frutos de la cebada).

Calendario Lunar del año de la crucifixión de Jesús (aprox. el año 30 d.C.)
Mes Primero del año (Abib-Nisán)


Semana
Número

Día 1º

Día 2º

Día 3º

Día 4º

Día 5º

Día 6º

Día 7º

Domingo

Lunes

Martes

Miércoles

Jueves

Viernes

Sábado

 

 

 

 

 

 

 

1

 

2

3

4

5

6

7

8

 

9

10

11

12

13(1)

14(2)

15(3)

Primera(4)

16(5)

17

18

19

20

21(6)

22

Segunda

23(7)

24

25

26

27

28

29

Tercera

30

 

 

 

 

 

 

(1) Día 13: Jueves, celebraron la Pascua Jesús y sus discípulos por la noche, ya era oficialmente el día 14.

(2) Día 14: viernes: la Pascua. Sacrificio de los corderos entre las dos tardes. Arresto, juicio, crucifixión y muerte de Jesús desde la hora tercera hasta la nona (9 AM hasta 3 PM).

(3) Día 15: Primer día de los Panes ácimos- Día solemne de santa convocación coincide con el sábado del Decálogo. Se inicia al atardecer del viernes.

(4) Empieza a contar la primera de las siete semanas hasta el día de Pentecostés.

(5) Día 16: Domingo (primer día de la semana)- Día de la Resurrección de Jesucristo, y Día de la ofrenda de la gavilla-primicias de la siega de la cebada. Comienza a contarse los cincuenta días establecidos por Dios para la celebración de la fiesta de Pentecostés. Jesús resucitado, “cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana” (16 de Nisán del año 30 d.C.) se presentó “en el lugar donde los discípulos estaban reunidos” (Juan 20:19).

(6) Día 21: Viernes, séptimo y último día de la fiesta de los Panes sin levadura (Día de santa convocación-día de reposo ritual).

(7) Día 23: Siguiente domingo (primer día de la semana) al de la Resurrección de Jesucristo: “Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros” (Juan 20:26). Nótese que, en la Biblia, el cómputo de los días es inclusivo. Por eso, aun cuando ha pasado solo una semana, se contabilizan ocho días, desde el domingo de la semana anterior hasta el domingo de la siguiente semana. Veamos el interesante contexto del pasaje anterior que registra algo de lo que sucedió en esta segunda visita de Jesús.

Juan 20:26-29: Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros.  (27)  Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.  (28)  Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío!  (29)  Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.

Ahora sigamos contando las semanas hasta el día de Pentecostés. Tengamos en cuenta que deberán pasar siete semanas completas, y el día de Pentecostés será cincuenta días después del día de la Resurrección de Cristo (Día 16 de Nisán –día de la ofrenda de la gavilla de cebada, que simboliza las “primicias de los que durmieron” (1ª Corintios 15:20).

Mes segundo del año


Semana
Número

Día 1º

Día 2º

Día 3º

Día 4º

Día 5º

Día 6º

Día 7º

Domingo

Lunes

Martes

Miércoles

Jueves

Viernes

Sábado

Tercera

 

1

2

3

4

5

6

Cuarta

7

8

9

10

11

12

13

Quinta

14

15

16

17

18

19

20

Sexta

21

22

23

24

25

26

27

Séptima

28

29

 

 

 

 

 

Mes tercero del año


Semana

Día 1º

Día 2º

Día 3º

Día 4º

Día 5º

Día 6º

Día 7º

 

Domingo

Lunes

Martes

Miércoles

Jueves

Viernes

Sábado

Séptima(8)

 

 

1

2

3

4

5 (9)

Pentecostés

6 (10)

7

8

9

10

11

12

 

13

14

15

16

17

18

19

 

20

21

22

23

24

25

26

 

27

28

29

30

(8) “Siete semanas cumplidas serán” (49 días) (Levítico 23:15); Esta es la última de las siete semanas que separan el día de la ofrenda de la gavilla de cebada del día de Pentecostés, y se cumplen, el día 5, sábado, séptimo día de la semana, del mes tercero.

(9) Día 5. Sábado: Séptimo día de la semana, y el siguiente día es Pentecostés (Fiesta de las semanas).

(10) Día 6. Domingo: Día de Pentecostés: “Hasta el día siguiente del séptimo día de reposo contareis cincuenta días; entonces ofreceréis el nuevo grano a Jehová” (Levítico 23:16). En el año de la muerte de Cristo el nuevo grano fueron todos los que fueron agregados a la Iglesia (Hechos 2:41), por la acción poderosa del Espíritu Santo.

4. ¿Qué año fue el de la crucifixión y muerte de Jesús, el año 30 d.C. o el año 33 d.C.?

Evidentemente la vida pública de Jesucristo y su muerte tuvieron que producirse en el periodo histórico del gobierno de Poncio Pilato (26-36 d. C.).

Según se ha podido averiguar con las tecnologías actuales calculando astronómicamente las Lunas Nuevas, vistas desde Jerusalén, y teniendo en cuenta la posible inclusión de un mes adicional al final del año, Adar II, parece ser que solo los años 30 d.C. y 33 d.C. cumplían la condición de que el catorce de Nisán cayera en viernes –día de la muerte de Jesús.

Aunque sea brevemente, considero necesario presentar los argumentos principales por los que creo que el año de la crucifixión y muerte de Jesús fue muy probablemente el año 30 de nuestra Era. Me extiendo más detallada y ampliamente en mi anterior artículo citado al inicio: “Nacimiento-muerte de Jesús y la Profecía de las Setenta semanas de Daniel.

No obstante, a continuación presento los principales argumentos en que me baso para fijar el año 30 d. C. citado, como el año de la crucifixión y muerte de Cristo:

Argumentos principales favorables a que el año 30 d. C. fue el de la crucifixión y muerte de Cristo.

Por tanto, según la Profecía de las Setenta Semanas de Años (Daniel 9:24-27), la duración del ministerio público de Cristo duró exactamente la mitad de una semana de años, es decir, tres años y medio. Puesto que Él lo inició hacia octubre del año 27 d.C., tres años y medio nos llevan al catorce de Nisán (marzo/abril) del año 30 d.C.

La segunda fecha opcional que se baraja para la crucifixión y muerte de Cristo es el año 33 d.C., y ello se debe a que algunos historiadores de los primeros siglos registran que hubo un eclipse lunar en el día 14 de Nisán de ese año, que, al parecer, ha podido ser confirmado modernamente o que pudo ser factible astronómicamente. Lo cual ha hecho que algunos, al relacionarlo con la profecía de Joel 2:31, consideren posible que lo que el apóstol Pedro registra, – que “El sol se convertirá en tinieblas, Y la luna en sangre, Antes que venga el día del Señor,  Grande y manifiesto” (Hechos 2:20)– se trate del cumplimiento de la profecía de Joel.

Joel 2:31: El Sol se convertirá en tinieblas, y la Luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová.

Sin embargo, la profecía citada, también puede entenderse como algo futuro que ocurrirá “antes que venga el día del Señor” (Hechos 2:20), y no un suceso pasado ocurrido precisamente el día 14 de Nisán del año de la crucifixión de Jesús. La aceptación del año 33 d.C. como el año de la muerte de Cristo, tiene más argumentos en contra que a su favor. Porque en ese caso Cristo habría comenzado su ministerio a la edad de unos treinta y cinco años, lo que es menos probable, por el testimonio de Lucas que registra que Jesús al “comenzar su ministerio era como de treinta años” (Lucas 3:23). Por otro lado,  tampoco armonizaría con la fecha establecida por la profecía de las Setenta Semanas de años del libro de Daniel, que fija el inicio del ministerio de Jesús y su Bautismo en el año 27 d.C; además, la fecha de la muerte del Protomártir Esteban se demoraría hasta cerca del año 37 d.C., lo que no es acorde con los datos históricos que poseemos.

Además, Joel se refiere a dos eventos que debían ocurrir, parece ser, de forma simultánea: “El Sol se convertirá en tinieblas, y la Luna en sangre” (Joel 2:31). Es cierto que los Evangelios sinópticos registran que “desde la hora sexta [12 AM] hubo tinieblas hasta la hora novena [3 PM] (Mateo 27:45; Cf. Mc. 15:33; Lc. 23:44-45), “y el Sol se oscureció,..” (Lucas 23:45 p.p.). Algunos han pensado que pudo tratarse de un eclipse de Sol, pero no se ha podido comprobar que lo hubiera habido; por otro lado, al parecer, el eclipse de Sol es imposible en un día de Luna Llena, como fue indudablemente el 14 de Nisán.

Los creyentes no necesitamos explicar este oscurecimiento del Sol como un efecto físico explicable desde las leyes astronómicas, sino que lo consideramos una acción sobrenatural de Dios. Por tanto, tampoco parece una evidencia clara y suficiente, –que permita descartar los argumentos favorables al año 30 d.C. – para fijar el año de la muerte y resurrección de Cristo, en función de que haya  ocurrido un eclipse lunar, supuestamente en el año 33 d.C.

5. ¿Hubo dos celebraciones consecutivas de la Pascua en el año de la crucifixión de Jesús?

En el año de la crucifixión y muerte de Jesús, que pudo haber ocurrido más probablemente el 30 d.C. que el 33 d.C., ¿qué día de la semana y del mes celebró la Pascua el pueblo judío? ¿Hubo dos día distintos en los que fue celebrada la Pascua: un día –el jueves– celebrada por Jesús y sus discípulos, y, quizá también una parte del pueblo judío, y al día siguiente –el viernes– celebrada por los sacerdotes, escribas, saduceos, fariseos, y otra parte del pueblo israelita?

Aunque hay algunos que se atreven a decir que Jesús murió un miércoles –interpretando equivocadamente lo que Él mismo dijo: Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches” (Mateo 12:40)–, la Palabra de Dios no deja lugar a dudas de que Jesús fue prendido la noche del jueves al viernes, y “Cuando era de día, se juntaron los ancianos del pueblo, los principales sacerdotes y los escribas, y le trajeron al concilio” (Lucas 22:66), y “Muy de mañana, habiendo tenido consejo los principales sacerdotes con los ancianos, con los escribas y con todo el concilio, llevaron a Jesús atado, y le entregaron a Pilato” (Marcos 15:1), y poco después fue crucificado –“Era la hora tercera cuando le crucificaron” (Marcos 15:25)– hasta “la hora nona” en que expiró (Mateo 27:46; Marcos 15:34; Lucas 23:44).

Mateo 27:1-2: Venida la mañana, todos los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo entraron en consejo contra Jesús, para entregarle a muerte.  (2)  Y le llevaron atado, y le entregaron a Poncio Pilato, el gobernador.

Marcos 15:1: Muy de mañana, habiendo tenido consejo los principales sacerdotes con los ancianos, con los escribas y con todo el concilio, llevaron a Jesús atado, y le entregaron a Pilato.

Lucas 22:66: Cuando era de día, se juntaron los ancianos del pueblo, los principales sacerdotes y los escribas, y le trajeron al concilio, diciendo...

¿Cómo podemos saber sin lugar a dudas que fue un viernes cuando crucificaron a Jesús, y no otro día distinto?

Los Evangelios Sinópticos registran claramente que Jesús murió y fue sepultado antes del anochecer del día viernes, “era la preparación, es decir,  la víspera del día de reposo” (Marcos 15:42); “Era día de la preparación, y estaba para comenzar el día de reposo” (Lucas 23:54). Puesto que “el día de reposo” judío es el sábado, “la víspera” es, sin duda, el viernes. El contexto de los citados Evangelios prueba que realmente se trata del día de reposo, séptimo día de la semana, puesto que “Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María, a ver el sepulcro” (Mateo 28:1). Después del día sábado le sigue “el primer día de la semana”, es decir, al que se conoce con el nombre de “domingo” o “Sunday” en inglés. Veamos los textos completos:

Marcos 15:42-46: Cuando llegó la noche, porque era la preparación, es decir, la víspera del día de reposo,  (43)  José de Arimatea, miembro noble del concilio, que también esperaba el reino de Dios, vino y entró osadamente a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús.  (44)  Pilato se sorprendió de que ya hubiese muerto; y haciendo venir al centurión, le preguntó si ya estaba muerto. (45) E informado por el centurión, dio el cuerpo a José, (46) el cual compró una sábana, y quitándolo, lo envolvió en la sábana, y lo puso en un sepulcro que estaba cavado en una peña, e hizo rodar una piedra a la entrada del sepulcro.

Mateo 27:62-64: Al día siguiente, que es después de la preparación, se reunieron los principales sacerdotes y los fariseos ante Pilato,  (63)  diciendo: Señor, nos acordamos que aquel engañador dijo, viviendo aún: Después de tres días resucitaré.  (64)  Manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vengan sus discípulos de noche, y lo hurten, y digan al pueblo: Resucitó de entre los muertos. Y será el postrer error peor que el primero.

Mateo 28:1: Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María, a ver el sepulcro.

Lucas 23:52-56: fue a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús. (53) Y quitándolo, lo envolvió en una sábana, y lo puso en un sepulcro abierto en una peña, en el cual aún no se había puesto a nadie. (54) Era día de la preparación, y estaba para comenzar el día de reposo. (55) Y las mujeres que habían venido con él desde Galilea, siguieron también, y vieron el sepulcro, y cómo fue puesto su cuerpo. (56) Y vueltas, prepararon especias aromáticas y ungüentos; y descansaron el día de reposo, conforme al mandamiento.

Nótese, que José de Arimatea “compró una sábana” (Marcos 15:46) para envolver el cuerpo de Jesús; si el viernes hubiera sido festivo, como sin duda era el Primer Día de los Panes sin Levadura habría transgredido la Ley, y no solo él, sino también todos los sacerdotes, escribas, fariseos, etc., que participaron en el arresto y posterior juicio sumarísimo de Jesús. Por otro lado, “las mujeres que habían venido con él desde Galilea… prepararon especias aromáticas y ungüentos; y descansaron el día de reposo, conforme al mandamiento” (Lucas 23:55-56); Leamos desde  el versículo anterior para poder ubicarnos mejor:

Lucas 23:54-56: Era día de la preparación, y estaba para comenzar el día de reposo. (55) Y las mujeres que habían venido con él desde Galilea, siguieron también, y vieron el sepulcro, y cómo fue puesto su cuerpo. (56) Y vueltas, prepararon especias aromáticas y ungüentos; y descansaron el día de reposo, conforme al mandamiento.

Lo que hicieron las mujeres, que fue preparar las “especias aromáticas y ungüentos”, se consideraba igualmente un trabajo que estaba prohibido realizar en un viernes si hubiese sido quince de Nisán, Primer Día de los Panes sin levadura, día solemne de santa convocación, en el cual no se podía hacer ningún tipo de trabajo (Levítico 23:6-7).

Esto prueba que el viernes en que murió Jesús era el día de Pascua de Jehová (al menos legalmente aunque no oficialmente), y al atardecer se celebraría el primer día de la fiesta de los Panes sin levadura, el cual era festivo de gran solemnidad, cuando realmente se celebraba la Pascua, comiendo un cordero asado con hierbas amargas por cada familia judía. Compruébese que Jesús y sus discípulos habían celebrado eso mismo unas veinticuatro horas antes, el día jueves por la noche; aunque algunos piensan que sin el cordero asado, pero esto es dudoso, pues el ingrediente principal de la cena de Pascua, por su simbolismo histórico era el cordero asado.

Veamos ahora los textos del Evangelio de San Juan que demuestran que Jesús murió un viernes por la tarde, como “el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29); era el día de la Pascua cuando murió, y por eso el apóstol Juan narra que Jesús se reunió con sus discípulos la noche “Antes de la fiesta de la Pascua” (Juan 13:1-2).

Juan 13:1-2: Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin.  (2)  Y cuando cenaban, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que le entregase,

A continuación presentamos más textos bíblicos que prueban que, el año en que murió Jesús, el día de Pascua se celebró en dos días consecutivos: el jueves, Jesús y sus apóstoles, y suponemos que más gente con ellos; y el viernes, los sacerdotes, saduceos, etc.

Así lo prueban los siguientes testimonios del apóstol Juan:

Juan 18:28: Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era de mañana, y ellos no entraron en el pretorio para no contaminarse, y así poder comer la pascua.

En el texto citado arriba, San Juan registra claramente que el viernes por la mañana los que “Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio”, aún no habían comido “la Pascua” (Juan 18:28). Sin embargo, Jesús y sus discípulos ya la habían comido la noche del jueves al viernes. ¿Cuándo iban a comerla los que “Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio”? La respuesta, que está en los siguientes textos del mismo Evangelio de San Juan, es al final del día viernes, después que Jesús fue ejecutado y sepultado. El día que crucificaron a nuestro Señor fue un viernes, día de Pascua, y, también “Era la preparación de la pascua” (Juan 19:14).

Juan 19:14: Era la preparación de la pascua, y como la hora sexta. Entonces dijo a los judíos: ¡He aquí vuestro Rey!

 Juan 19:31: Entonces los judíos, por cuanto era la preparación de la pascua, a fin de que los cuerpos no quedasen en la cruz en el día de reposo (pues aquel día de reposo era de gran solemnidad), rogaron a Pilato que se les quebrasen las piernas, y fuesen quitados de allí.

Juan 19:42: Allí, pues, por causa de la preparación de la pascua de los judíos, y porque aquel sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús.

¿Por quéaquel día de reposo era de gran solemnidad” (Juan 19:31)?

Simplemente porque se celebraba, además del día de reposo semanal –según cuarto mandamiento de la ley (Éxodo 20:8-11)–, la Pascua, y siendo el primer día de los Panes sin levadura era un día de “santa convocación”,  festivo en el que estaba prohibido hacer ningún tipo de trabajo (Levítico 23:6-7).

¿Cómo pudo ser a la vez el día de la Pascua y el día de su preparación?

Muy sencillo. El día de la Pascua era cuando se degollaban los corderos pascuales “entre las dos tardes”, y coincidió que, el año en que murió Jesús, cayó en viernes; y, al atardecer de ese mismo día es cuando las familias debían celebrar realmente el primer día de la fiesta de los Panes Ácimos. Pero lo que realmente ocurrió es que casi todo el pueblo judío y sus autoridades celebraron el día de la Pascua –en la que las familias debían reunirse para comer el cordero asado con hierbas amargas y panes sin levadura– veinticuatro horas después de lo que ordenaba la Ley de Jehová (Éxodo 12:1-20), haciéndola coincidir con el Primer día de los Ázimos, que era el día de la fiesta solemne y santa convocación.

¿Cómo podemos armonizar o conjugar esta realidad con la que nos muestran los Evangelios sinópticos respecto al día que celebraron la Pascua Jesús y sus apóstoles?

Los Evangelios sinópticos –Mateo, Marcos y Lucas– también muy claramente registran que Jesús celebró la Pascua en el día adecuado, y en el momento correcto, pues fue a la puesta de sol del jueves, que, al parecer, se había convenido en llamar “El primer día de la fiesta de los panes sin levadura” (Mateo 26:17-20; Marcos 14:12-17; Lucas 22:7-15), aunque realmente esa fiesta no empezaría hasta el día siguiente día 15 de Nisán. Veamos primero los textos que lo prueban, y luego trataremos de darle alguna explicación:

Mateo 26:1-5: Cuando hubo acabado Jesús todas estas palabras, dijo a sus discípulos: (2)  Sabéis que dentro de dos días se celebra la pascua, y el Hijo del Hombre será entregado para ser crucificado. (3) Entonces los principales sacerdotes, los escribas, y los ancianos del pueblo se reunieron en el patio del sumo sacerdote llamado Caifás,  (4)  y tuvieron consejo para prender con engaño a Jesús, y matarle.  (5)  Pero decían: No durante la fiesta, para que no se haga alboroto en el pueblo.

Mateo 26:17-20: El primer día de la fiesta de los panes sin levadura, vinieron los discípulos a Jesús, diciéndole: ¿Dónde quieres que preparemos para que comas la pascua?  (18)  Y él dijo: Id a la ciudad a cierto hombre, y decidle: El Maestro dice: Mi tiempo está cerca; en tu casa celebraré la pascua con mis discípulos.  (19)  Y los discípulos hicieron como Jesús les mandó, y prepararon la pascua.  (20)  Cuando llegó la noche, se sentó a la mesa con los doce.

Marcos 14:1-2: Dos días después era la pascua, y la fiesta de los panes sin levadura; y buscaban los principales sacerdotes y los escribas cómo prenderle por engaño y matarle.  (2)  Y decían: No durante la fiesta para que no se haga alboroto del pueblo.

Marcos 14:12-17: El primer día de la fiesta de los panes sin levadura, cuando sacrificaban el cordero de la pascua, sus discípulos le dijeron: ¿Dónde quieres que vayamos a preparar para que comas la pascua?  (13)  Y envió dos de sus discípulos, y les dijo: Id a la ciudad, y os saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle,  (14)  y donde entrare, decid al señor de la casa: El Maestro dice: ¿Dónde está el aposento donde he de comer la pascua con mis discípulos?  (15)  Y él os mostrará un gran aposento alto ya dispuesto; preparad para nosotros allí.  (16)  Fueron sus discípulos y entraron en la ciudad, y hallaron como les había dicho; y prepararon la pascua.  (17)  Y cuando llegó la noche, vino él con los doce.

Lucas 22:1-2: Estaba cerca la fiesta de los panes sin levadura, que se llama la pascua.  (2)  Y los principales sacerdotes y los escribas buscaban cómo matarle; porque temían al pueblo.

Lucas 22:7-15: Llegó el día de los panes sin levadura, en el cual era necesario sacrificar el cordero de la pascua.  (8)  Y Jesús envió a Pedro y a Juan, diciendo: Id, preparadnos la pascua para que la comamos.  (9)  Ellos le dijeron: ¿Dónde quieres que la preparemos?  (10)  El les dijo: He aquí, al entrar en la ciudad os saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle hasta la casa donde entrare,  (11)  y decid al padre de familia de esa casa: El Maestro te dice: ¿Dónde está el aposento donde he de comer la pascua con mis discípulos?  (12)  Entonces él os mostrará un gran aposento alto ya dispuesto; preparad allí.  (13)  Fueron, pues, y hallaron como les había dicho; y prepararon la pascua.  (14)  Cuando era la hora, se sentó a la mesa, y con él los apóstoles.  (15)  Y les dijo: ¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca!

Como prueba el texto citado,  “la fiesta de los panes sin levadura,.. se llama la pascua” (Lucas 22:1); pero era al anochecer – como hemos visto al principio de este estudio– cuando se celebraba la Pascua, al comerse el cordero asado con panes sin levadura e hierbas amargas, pues los corderos eran degollados el día de Pascua entre las dos tardes (entre las tres PM a las cinco PM).Sin embargo, la fiesta del primer día de los Panes sin levadura siempre se celebraba al anochecer del día catorce, que ya pertenecía al día quince de Nisán.

Por tanto, no puede haber dudas respecto a que realmente en el año 30 d.C., o menos probablemente el 33 d.C., en que murió Cristo, la Pascua se celebró en dos días consecutivos. Suponemos que los que participaron de la celebración la noche del jueves no lo hicieron en la que se celebró la noche del viernes al sábado, y viceversa. Es obvio que Jesús no pudo celebrar la del día viernes por la noche porque estaba muerto y sepultado, y sus discípulos, en esas horas no estarían para muchas celebraciones.

¿Cabe, entonces, pensar que coexistieron dos celebraciones de la Pascua, la de Jesús y sus discípulos en el día legal, 14 de Nisán, y la oficial 24 horas después en la que participarían las autoridades y el resto del pueblo judío?

Lógicamente Cristo no podía participar en la celebración oficial, porque era El Cordero de Dios que iba a ser sacrificado en ese día. Si como parecen demostrar los Evangelios sinópticos Cristo celebró la fiesta de la Pascua el día trece por la noche, realmente, esa noche ya era viernes –por tanto, día catorce– según la ley. Eso, no obstante, no resuelve el problema de por qué la Pascua fue celebrada en tiempos de Jesús en dos días consecutivos: el día que la celebró Jesús y no sabemos si también muchos de su pueblo, y la oficial que sin duda se celebró el día catorce de Nisán por la noche, que ya era 15 de Nisán.

6. Conclusión

Por todo lo que antecede se confirma que se celebraron dos Pascuas consecutivas, al menos durante el ministerio público de Jesús, la de Él mismo con sus discípulos en el día legal, 14 de Nisán, y la oficial veinticuatro horas después en la que participarían las autoridades y el resto del pueblo judío. No obstante, varios autores han dado explicaciones más o menos plausibles y convincentes a esta circunstancia. Las cuales me parecen interesantes transcribir a continuación:

Primera explicación –en mi opinión la más probable y lógica– obtenida del artículo de Internet titulado: “Fechas clave en la vida de Jesús”. (4)

“Que Jesús celebrara la Ultima Cena un día antes del cómputo oficial judaico puede tener varias explicaciones: la más fundada reside en los usos judaicos de aquel tiempo, y que explica mejor los datos al parecer divergentes de los cuatro Evangelios, es la siguiente: la fijación del calendario en aquellos tiempos no podía hacerse con la precisión astronómica que después se ha conseguido. Esta circunstancia originaba una elasticidad en la correspondencia entre el día del mes y el de la semana que en los tiempos modernos es impensable. Así, los saduceos evitaban que el día 15 de Nisán cayera en viernes, para no tener que hacer en sábado la ofrenda de las espigas (5); para ello hacían caer el 15 de Nisán en sábado y, por consiguiente, la ofrenda de espigas en domingo. Los fariseos, en cambio, se atenían meticulosamente a celebrar la Pascua en el día de la semana en que cayese.

“Aquel año la Pascua caía en un viernes 15 de Nisán. Los fariseos, con la mayoría del pueblo, comieron la cena pascual en la noche del jueves al viernes, y lo mismo Jesús. Pero los príncipes de los sacerdotes, casi todos saduceos, celebraron la Pascua el sábado. Esto explica los datos al parecer divergentes de los Sinópticos (que mencionarían el calendario fariseo) y de San Juan (que se habría atenido al de los saduceos).

“En resumen, Jesús celebró la Ultima Cena la noche del jueves al viernes y murió el viernes. Para los fariseos ese viernes era día 15 de Nisán y Pascua (8 de abril): los Sinópticos siguen este cómputo. Para los saduceos ese viernes era 14 de Nisán (7 de abril) y el día siguiente, sábado, la Pascua: el Evangelio de San Juan se atiene al cómputo de los saduceos al señalar que los príncipes de los sacerdotes todavía no habían celebrado la Pascua el viernes (6); Pero al situar la Última Cena un día antes de la cena pascual de los príncipes de los sacerdotes, implícitamente está señalando que Jesús siguió el cómputo de los fariseos, en lo cual coincide con los Sinópticos.” (J.Chordi).

Segunda explicación: Comentario que hace la Biblia de Jerusalén de 1998, al texto en cuestión de San Mateo 26:17

“26.17 El “primer día” de la semana, en que se comía pan sin levadura (ázimos), ver Éx. 12.1+; 23:14+, era normalmente el que seguía a la cena pascual: llamando así al día precedente, los Sinópticos dan pruebas de un uso más amplio. Por otra parte, parece cierto, según Jn 18.28 y otros detalles de la Pasión, que el banquete pascual se celebró aquel año la tarde del viernes (o ‘Parasceve’, ‘preparación’, Mt 27.62; ver Jn 19:14,31,42). La Cena de Jesús que los Sinópticos colocan un día antes, la tarde del jueves, debe en consecuencia explicarse, o bien por anticipación del rito en una parte del pueblo judío, o mejor por una anticipación buscada por el mismo Jesús: al no poder celebrar la Pascua al día siguiente, sino en su propia persona sobre la cruz, Jn 19.36; 1ª Cor. 5.7, Jesús habría instituido su propio rito nuevo durante una cena que recibiría de rechazo los rasgos de la antigua Pascua. La opinión reciente que sitúa la Cena en la tarde del martes, según el calendario esenio, goza de escasa probabilidad, –El 14 de Nisán (día de la cena pascual) cayó en viernes el 30 y el 33 p. C.; los exegetas eligen  uno u otro de estos años para la muerte de Cristo, según que sitúen su bautismo el 28 o el 29 y que asignen a su ministerio una duración más o menos larga.”

Tercera explicación: Comentario extraído de la Biblia de estudio Macarthur, del Ps. John MacArthur; Introducción al Evangelio según Juan, “Retos de interpretación”; pág. 1420-1421.

“El recuento cronológico entre el Evangelio de Juan y los sinópticos presentan un reto, especialmente con relación al tiempo de la Última Cena (Juan 13:2). Mientras que los sinópticos muestran a los discípulos y al SEÑOR en la Última Cena comiendo la comida de la Pascua la tarde del jueves (Nisán 14) y Jesús siendo crucificado el viernes, el Evangelio de Juan afirma que los judíos no entraron al pretorio “para no contaminarse, y así poder comer la Pascua” (Juan 18:28). Entonces los discípulos habían comido la Pascua el jueves por la tarde, pero los judíos no. De hecho, Juan (Juan 19:14) afirma que el juicio y crucifixión de Jesús fueron el día de la preparación de la Pascua y no después de haber comido la Pascua, de tal manera que con el juicio y la crucifixión, el viernes, Cristo, de hecho, fue crucificado al mismo tiempo en el que los corderos de la Pascua estaban siendo sacrificados (Juan 19:14). La pregunta es: “¿Por qué es que los discípulos comieron la comida de la Pascua el jueves?”.

“La respuesta se encuentra en una diferencia en la manera en la que contaban el principio y el final de los días. De Josefo, la Misnhá y otras fuentes judías antiguas aprendemos que los judíos en Palestina del Norte calculaban los días de salida a salida del sol. Esa área incluía la región de Galilea, donde Jesús y todos los discípulos, a excepción de Judas, habían crecido. Al parecer, la mayoría, sino es que todos, de los fariseos usaban ese sistema para contar los días. Pero los judíos de la parte sur, la cual se centraba en Jerusalén, calculaban los días de puesta a puesta del sol. Debido a que todos los sacerdotes necesariamente vivían en Jerusalén o cerca de ella, como la mayoría de los saduceos, estos grupos siguieron la forma del sur.

"Esta variación sin lugar a dudas causó confusión en algunas ocasiones, pero también tenía algunos beneficios prácticos. Durante el tiempo de la Pascua, p. ej. Permitía que la fiesta fuera celebrada legítimamente en dos días adjuntos, y se permitía que los sacrificios del templo fueran llevados a cabo en un periodo de cuatro horas en total en lugar de dos. Esta separación de días también pudo haber tenido efecto de reducir tanto los choques regionales como religiosos entre los dos grupos.

"A la luz de esto, las aparentes contradicciones en los relatos de los Evangelios son fácilmente explicadas. Siendo galileos, Jesús y los discípulos consideraban que el día de la Pascua había comenzado cuando salió el sol el jueves y que había terminado cuando salió el sol el viernes. Los líderes judíos que arrestaron y juzgaron a Jesús, siendo en su mayoría sacerdotes y saduceos, consideraron que el día de la Pascua comenzó a la puesta del sol del jueves y que terminó a la puesta del sol del viernes (día 14). Por esa variación, predeterminada por la provisión soberana de Dios, Jesús pudo legítimamente celebrar la última comida de la Pascua con sus discípulos y sin embargo, aún ser sacrificado el día de la Pascua”.

 

 

Afectuosamente en Cristo.

 

Carlos Aracil Orts
www.amistadencristo.com

 

Si deseas hacer algún comentario a este estudio, puedes dirigirlo a la siguiente dirección de correo electrónico: carlosortsgmail.com

 


Referencias bibliográficas

* Las referencias bíblicas están tomadas de la versión Reina Valera de 1960 de la Biblia, salvo cuando se indique expresamente otra versión. Las negrillas y los subrayados realizados al texto bíblico son nuestros.

Abreviaturas frecuentemente empleadas:

AT = Antiguo Testamento

NT = Nuevo Testamento

(1) Historia de la Pascua.  http://mercaba.org/DIESDOMINI/SS/historia_de_la_pascua.htm

(2*) http://www.astromia.com/tierraluna/laluna.htm

(3) http://es.wikipedia.org/wiki/Artajerjes_I.

“Artajerjes encargó a Esdras un sacerdote-escriba judío, a través de una carta de decreto, que se encargara de los asuntos eclesiásticos y civiles de la nación judía. Una copia de este decreto aparece en el Libro de Esdras, 7:13-28.

Esdras entonces abandonó Babilonia en el primer mes del séptimo año (aproximadamente 457 a. C.) del reinado de Artajerjes, al frente de una compañía de judíos que incluía a sacerdotes y levitas. Llegaron a Jerusalén el primer día del quinto mes del séptimo año (Calendario hebreo).

La reconstrucción de la comunidad judía en Jerusalén había comenzado bajo Ciro el Grande quien había permitido a los judíos cautivos en Babilonia regresar a Jerusalén y reconstruir el Templo de Salomón. Una serie de judíos había, en consecuencia, regresado a Jerusalén en el año 537 a. C.”

(4) Fechas clave en la vida de Jesús. http://jchordi.wordpress.com/2007/12/17/fechas-clave-en-la-vida-de-jesus/

(5) Según los saduceos, la fiesta de Pentecostés debía caer en domingo y celebrarse cincuenta días después de la ofrenda de las espigas, que se hacía el domingo siguiente a Pascua. Por el contrario, los fariseos establecían que la ofrenda de las espigas se hiciese al día siguiente de Pascua, aunque fuese sábado, y que Pentecostés se celebrase el día en que cayese.

(6) Cfr. Juan 18:28: Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era de mañana, y ellos no entraron en el pretorio para no contaminarse, y así poder comer la pascua.

 

 

 

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