Amistad en Cristo - Carlos Aracil Orts

Preguntas y Respuestas

Miscelánea

 

La mujer en la iglesia primitiva

 
Versión: 26-06-12

 

Carlos Aracil Orts

1. Introducción*

Hola hermano Mario, usted me plantea las siguientes delicadas cuestiones:

"1-¿La mujer tiene autoridad para predicar?
2-¿Que regla o que mandamiento puso Dios con respecto  de la vestimenta y adorno en la mujer?
3-¿la mujer se debe cubrir la cabeza estando en la iglesia todas o las casadas únicamente ahora en la actualidad? ¿Qué dice la palabra de Dios al respecto?"
(Mario)

Ruego a Dios me dé la sabiduría que no poseo para poder responder con ecuanimidad y rigor a estas sensibles y delicadas preguntas.

2. ¿La mujer tiene autoridad para predicar?

Primero de todo, debemos de dejar claro que el hombre no es superior a la mujer ni ésta lo es a aquel. Dios creó al hombre y la mujer iguales, en cuanto su inteligencia y demás características intelectuales, pero claramente diferenciados en sus funciones físicas,  biológicas y  psíquicas. Por eso la mujer complementa perfectamente al hombre, y este a la mujer.

Sin embargo, Dios, en Su Plan de Salvación de la Humanidad, ha dispuesto “que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo”  (1 Corintios 11:3-16).

Así como el varón se somete a Cristo, “el autor y consumador de la fe” (Hebreos 12:2), la cabeza del Cuerpo que es la iglesia, por quien tenemos la salvación, la mujer también debe someterse al varón en la medida que éste se someta a Cristo. Del mismo modo que Cristo no esclaviza a los que creen en Él sino que les libera de la esclavitud del pecado (Juan 8:31-36) esto mismo debería suceder en la relación del varón con la mujer en la iglesia y en el matrimonio. La mujer deberá estar sujeta al varón en tanto que éste se sujete fielmente a Cristo y sus mandamientos. La relación de los discípulos con Cristo es de igualdad. Él los considera amigos (Juan 15:12-20). De la misma manera tendría que ser la relación entre los hombres y las mujeres en la iglesia.

Juan 15:12-20: Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado.  (13)  Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.  (14)  Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.  (15)  Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer. […]  (20)  Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.

Las relaciones entre los cristianos son totalmente distintas que las que existen entre los incrédulos: “…el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo;” (Mateo 20:25). Los cristianos somos siervos de la justicia y de Dios (Romanos 6:18,22).

Mateo 20:25-28: Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. (26) Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, (27) y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; (28)  como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.

Si de verdad el Espíritu de Cristo vive en nosotros, entonces nuestra actitud nunca será de superioridad, de dominio y de poder, sino que será de humildad y de servicio a los demás. En ese tipo de relación se enmarca el liderazgo del varón sobre la mujer, en la iglesia y en el matrimonio.

Pero, entonces ¿cómo podemos entender algunos textos bíblicos como los siguientes?

1ª Corintios 14:34-37: vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice.  (35) Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación.  […] (37)  Si alguno se cree profeta, o espiritual, reconozca que lo que os escribo son mandamientos del Señor.

Aquí, el apóstol Pablo, seguramente se refiere a una posible palabrería o charlatanería que tendrían por costumbre realizar las mujeres de la iglesia de Corinto, interrumpiendo la predicación, para hacer sus preguntas. Con respecto a estos versículos me parece muy acertado el siguiente párrafo que extraigo del artículo “La interpretación bíblica y el papel de la mujer”, de Margarita Muñiz (1):

“Para Pablo, el estado de descontrol y desorden que reinaba en la iglesia de Corinto, podía provocar confusión si un desconocido entraba durante la celebración del culto, porque podía pensar que estaban bajo la misma locura de los que adoraban a Dionisos. Por otra parte, la mayoría de las mujeres, tanto judías como gentiles, no recibían instrucción religiosa, por lo que era normal que durante los cultos preguntaran cuando no entendían lo que estaba sucediendo, creando mayor confusión todavía. Es en este contexto que hay que entender el capítulo 14 de 1ª de Corintios. A tres grupos diferentes les pide que guarden silencio: a los que hablan en lenguas sin que haya un intérprete, a los que profetizan al mismo tiempo, y a las mujeres. En los dos últimos casos Pablo les exhorta al autocontrol (versículos 32 y 34), usando el mismo verbo "hupotasso", que en voz media indica que la persona realice la acción sobre sí misma. Esta idea normalmente aparece en las traducciones del verso 32, pero no así en las del 34. ¿Cómo es posible traducir el mismo verbo de forma tan diferente cuando se refiere a las mujeres? La única explicación es que el traductor está imponiendo sobre el texto sus supuestos teológicos. Literalmente el texto dice: "que las mujeres se controlen a sí mismas, como la ley dice".

“Los eruditos bíblicos han tratado de encontrar tal ley en el Antiguo Testamento o en la tradición judía, sin conseguirlo. La razón es que Pablo no está aludiendo a la Ley con mayúscula, como traduce la Reina-Valera. Sería inconcebible que Pablo, el gran defensor de la gracia frente a la ley, acudiera a hora a ella. Pero, además, es que no hay ni un solo texto en el Antiguo Testamento que afirme tal cosa.

“En realidad, parece que Pablo estaba haciendo referencia a la ley civil de la sociedad Greco-Romana, que ponía límites a los excesos de ciertas prácticas religiosas, especialmente llevadas a cabo por mujeres. Algún culto, como el de Isis, era considerado políticamente como peligroso, ya que proclamaba la igualdad entre hombres y mujeres, algo que socavaba los fundamentos de la sociedad de la época. El Senado Romano también tomó acciones en contra del culto a Dionisos, uno de los más populares entre las mujeres, que a veces usaban la religión como un medio de protesta y de hostilidad hacia los hombres. Se entiende, por tanto, el interés de Pablo porque las reuniones de los cristianos no pudieran confundirse con estos cultos, incumpliendo las leyes y provocando escándalo. Y en este contexto hay que entender este pasaje.

“De ninguna de las maneras puede significar que las mujeres debían abstenerse de ministrar con sus dones en la iglesia, puesto que en el capítulo 11 habla del atuendo adecuado para aquellas que oran o profetizan en la iglesia. En el capítulo 14, verso 34, posiblemente está exhortando al autocontrol a aquellas mujeres que proferían gritos sagrados al estilo de sus religiones de origen. El verbo "laleo" que aquí se traduce como "hablar", puede ser usado para hacer cualquier tipo de ruido y es usado repetidamente en este capítulo para describir palabras incomprensibles (verso 9). En el verso 35 puede estar haciendo referencia a las conversaciones privadas de las mujeres durante cultos o ceremonias donde no entendían lo que estaba sucediendo. Por eso dice Pablo que pregunten a sus maridos en casa.

“En realidad, Pablo rompe aquí una lanza a favor de las mujeres, a quienes considera capaces de autocontrol y con derecho a ser instruidas, cosa que les negaba la sociedad de su época. Él aboga por que pregunten y aprendan, aunque de forma que no alteren el orden en los cultos. El guardar silencio no significaba necesariamente abstenerse por completo de hablar, sino prestar atención a lo que otra persona estaba diciendo, como se puede apreciar en Hechos 12:17; 15:12,13; 21:40; 22:2. El "guardar silencio" de 1ª Corintios 14:34 no significa, por tanto, que las mujeres estén excluidas del liderazgo espiritual".

En los siguientes textos de 1ª Timoteo 2:11-15,  parece, a simple vista, que el apóstol Pablo, prohibiera a la mujer que enseñara en la iglesia. Sin embargo, si interpretamos este pasaje como una prohibición universal de que la mujer enseñe en la iglesia, nos encontraríamos en contradicción con otros pasajes en que la mujer ejerce liderazgo como diaconisa, profetisa e incluso como anciana de la iglesia (Tito 2:3,4).  Véanse los casos de Febe (Romanos 16:1,2), Junia o Junias (Romanos 16:7), Trifena, Trifosa y Pérsida, “las cuales trabajan en el Señor” (Romanos 16:12).

1ª Timoteo 2:11-15: La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. (12)  Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio. (13) Porque Adán fue formado primero, después Eva; (14) y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión. (15) Pero se salvará engendrando hijos, si permaneciere en fe, amor y santificación, con modestia.

Tengamos en cuenta, que la función de diaconado en la iglesia primitiva no se limitaba a tareas de administración social en la iglesia, sino que implicaba la predicación del Evangelio, como podemos comprobar en los casos muy conocidos de los diáconos Felipe y Esteban (Hechos 6:5,8;7; 8:5; 21:8).

Romanos 16:1-12: Os recomiendo además nuestra hermana Febe, la cual es diaconisa de la iglesia en Cencrea;  (2)  que la recibáis en el Señor, como es digno de los santos, y que la ayudéis en cualquier cosa en que necesite de vosotros; porque ella ha ayudado a muchos, y a mí mismo. […]  (7)  Saludad a Andrónico y a Junias, mis parientes y mis compañeros de prisiones, los cuales son muy estimados entre los apóstoles, y que también fueron antes de mí en Cristo. […] (12)  Saludad a Trifena y a Trifosa, las cuales trabajan en el Señor. Saludad a la amada Pérsida, la cual ha trabajado mucho en el Señor.

Queda probado, pues, que a la mujer en el NT se le permite ser diaconisa y anciana de la iglesia, lo que incluye la enseñanza y la predicación no solo a otras mujeres sino también a hombres. Al respecto, en el capítulo 18 del libro de Hechos de los apóstoles se presenta el caso de Priscila que tuvo que enseñar a Apolos aspectos de la doctrina cristiana que este desconocía (Hechos 18:24-26).

Para tratar de explicar la aparente contradicción de la afirmación de san Pablo de 1ª Timoteo 2:12 –“no permito a la mujer enseñar”–, transcribimos de nuevo otro párrafo que extraigo del artículo citado antes –“La interpretación bíblica y el papel de la mujer”– de Margarita Muñiz (2):

“[…] El Nuevo Testamento enseña que "tenemos dones diferentes, según la gracia que nos es dada" (Romanos 12:6), no según el sexo.

“En el caso que nos ocupa, creemos que el horizonte cultural del texto es fundamental para una exégesis correcta del mismo. Así, aunque generalmente se piensa que 1ª Timoteo fue escrita como un manual sobre gobierno eclesiástico para una iglesia que no era muy distinta de la nuestra, la realidad es diferente. 1ª Timoteo es una carta personal, dirigida a un joven ministro que se está enfrentando a una serie de problemas concretos en una iglesia concreta. Debido a que la carta hace referencia a problemas conocidos tanto por el escritor como por el receptor de la misma, éstos no se describen en su totalidad, lo cual dificulta la comprensión por parte del lector actual que tiene que inferirlos de las respuestas de Pablo, si quiere entender éstas últimas. De ahí la importancia de entender el contexto y las doctrinas falsas que algunos estaban difundiendo. Estas enseñanzas se caracterizaban por especulaciones inútiles y deseo de controversia (1ª Timoteo 1:4; 6:4; 2ª Timoteo 2:23), rechazo del matrimonio y abstinencia de ciertos alimentos (1ª Timoteo 4:3), prácticas inmorales (1ª Timoteo 4:2), dar mucha importancia a genealogías y mitos (1ª Timoteo 1:4; 3:9) y negar la resurrección del cuerpo (2ª Timoteo 2:18).

“Todas estas creencias se ajustan bastante al Gnosticismo, movimiento religioso sincrético que tuvo sus primeras manifestaciones en el siglo I, y que floreció con esplendor en el siglo II. La mención que se hace en 1ª Timoteo 1:6; 6:20; y 2ª Timoteo 2:16 de discusiones inútiles, vana palabrería y los argumentos de la falsamente llamada ciencia ("gnosis", de donde se deriva la palabra "gnosticismo"), es interesante porque los escritos Gnósticos están llenos de pensamientos ilógicos y de ideas sin sentido.

“Pero si queremos encontrar el auténtico mensaje de este pasaje, debemos tener en cuenta una serie de consideraciones relacionadas no sólo con el contexto, sino también con la gramática y con los términos usados en el texto. En primer lugar, es importante notar el significado de la presencia o ausencia del artículo en este pasaje, ya que en griego la presencia del mismo indica identidad y la ausencia enfatiza la cualidad o el carácter.

[…] Lo que está prohibiendo Pablo es que ciertas mujeres enseñen una doctrina errónea.

“¿De qué doctrina se trata? La clave está en el tercer verbo que aparece en este verso, "authentein". El problema es que esta palabra aparece únicamente en este texto, y su significado varió con el paso del tiempo, con lo cual resulta realmente difícil saber su significado exacto en este contexto. Puede significar "usurpar, dominar, gobernar, ser responsable de un asesinato, proclamarse a sí mismo el autor u originador de algo, etc.". En el caso de que aquí significara "ejercer dominio sobre", Pablo no estaría haciendo otra cosa que recordarles las palabras de Jesús a sus discípulos cuando les exhorta a ser siervos en vez de "ejercer autoridad" unos sobre otros, como hacían los gobernantes de los gentiles (Mateo 20:25). En esta misma línea, Pedro amonesta a los ancianos que no apacienten a la grey de Dios como "teniendo señorío" sobre los que están bajo su cuidado (1ª Pedro 5:3). Se trataría, pues, de la enseñanza de un principio general, aplicado en este caso particular a las mujeres. En el verso 8, se da la circunstancia contraria, ya que se dirige de forma particular a los hombres, pero puede decirse que la enseñanza de orar sin ira ni contienda es de aplicación general.

“El último verbo del verso 12 "einai en hesuchia", estar en quietud, en armonía, refuerza la idea de servicio que debe caracterizar las relaciones entre hermanos, sean del sexo que sean, en conformidad con las enseñanzas de Jesús. La enseñanza que se hacía ejerciendo dominio propiciaba ira y contienda.

“Esta es una posible interpretación. Sin embargo, el verso siguiente, y especialmente su nexo de unión "gar", permite otra interpretación. "Gar" es una conjunción que, dependiendo del contexto, puede ser causal o explicativa. Tradicionalmente se le ha interpretado como causal (porque), resultando el verso 14, interpretado en clave de prioridad temporal y de prioridad de culpa, la causa por la cual las mujeres, en general, no pueden enseñar a los hombres ni ejercer liderazgo. Sin embargo, tal exégesis es totalmente contraria al relato de la Creación, como hemos visto, y se opone al resto de las Escrituras, por lo que es evidente que no se trata de una partícula causal. Por otra parte, esta partícula enlaza los versos 13, 14 y 15 con los anteriores, y su significado debe depender de la relación de éstos últimos con los versos 8 al 12, y no al revés.

“Desde esta perspectiva, y considerando "gar" una partícula explicativa, y "authentein" en su acepción de "autor u originador", se entendería que lo que Pablo está prohibiendo es que la mujer enseñe o se proclame autora y originadora del hombre. En la zona de Asia Menor, lo femenino era considerado como la fuente de la vida. La Gran madre recibía diferentes nombres, uno de ellos era Artemisa, la diosa que se adoraba en Éfeso como Diana, cuyo templo era una de las siete maravillas del mundo. A veces se la identificaba también con Eva, a la que los mitos gnósticos consideraban como la que trajo la vida y el conocimiento a Adán. Por eso, el verso 13 puede entenderse como una refutación de dicha enseñanza. Se le prohíbe a las mujeres que enseñen que la actividad femenina dio la vida al hombre, porque, de acuerdo con las Escrituras Adán fue creado primero. Por otra parte, Eva no trajo el conocimiento (gnosis), sino que, siendo engañada, cayó en transgresión.

“Por lo tanto, los versos 13 y 14 no son la razón por la cual las mujeres no pueden ejercer el liderazgo, sino que se trata más bien de la refutación de una herejía ampliamente difundida en la zona por los mitos gnósticos o protognósticos que glorificaban a Eva. Esta interpretación, por otra parte, armoniza con otros ejemplos en los que Pablo primero indica la herejía y después la refuta: 1ª Corintios 15:12-57; 1ª Timoteo 4:3-5: 2ª Timoteo 2:17-19; Romanos 3:8.”

Por tanto, en mi opinión, según interpreto los citados textos bíblicos la mujer en la iglesia se equipara al varón en todo, excepto que no deberá liderar la iglesia como ministro, obispo o Pastor, que corresponde en todos los casos al varón. 

3. ¿Que regla o que mandamiento puso Dios con respecto  de la vestimenta y adorno en la mujer?

Trataremos de no hacer comentarios sino que nos limitaremos a presentar los textos, y que sea el lector el que saca sus propias conclusiones:

Deuteronomio 22:5: No vestirá la mujer traje de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer; porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que esto hace.

Este mandamiento aunque no se aplica a los cristianos, pues pertenece a la ley del AT, tiene una lógica universal. No obstante, en la actualidad son muchas las mujeres que han adoptado una prenda masculina como son los pantalones, para su uso cotidiano. Lo cual se ha extendido tanto que ya no extraña a nadie, pues se ha convertido en costumbre, tanto como la falda. Sin embargo, si sería abominable que el hombre adoptara la falda como alternativa a los pantalones.

“Si aplicáramos el principio de Deuteronomio 22:5 al pantalón moderno, sería que la mujer no debe vestir pantalón de hombre ni el hombre pantalón de mujer; [puesto que] el pantalón de la mujer es diferente del pantalón del hombre y así debe ser.”(3) 

La Biblia no ha registrado reglas o mandamientos específicos sobre la vestimenta o atavío de la mujer en la iglesia, pero sí unos principios fundamentales que deben regir el criterio para que la mujer se vista de forma apropiada para asistir a la misma. Estos principios están registrados en 1ª Timoteo 2:9-10 y 1ª Pedro 3:1-7.

1ª Timoteo 2:9-10: Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, (10) sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad.

1ª Pedro 3:1-7: Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas,  (2)  considerando vuestra conducta casta y respetuosa. (3) Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, (4) sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios. (5)  Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos;  (6)  como Sara obedecía a Abraham, llamándole señor; de la cual vosotras habéis venido a ser hijas, si hacéis el bien, sin temer ninguna amenaza. (7) Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.

4. ¿la mujer se debe cubrir la cabeza estando en la iglesia, todas o las casadas únicamente, ahora en la actualidad? ¿Qué dice la palabra de Dios al respecto?

En 1ª Corintios 11:3-16, el apóstol Pablo parece que enseña que todas las mujeres, tanto las casadas como las solteras, puesto que se refiere a la mujer en general, debían llevar un velo en la iglesia como señal o símbolo de aceptación del liderazgo del varón en la iglesia: “Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo “(1ª Corintios 11:3).

1 Corintios 11:3-16: Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo.  (4)  Todo varón que ora o profetiza con la cabeza cubierta, afrenta su cabeza.  (5)  Pero toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta, afrenta su cabeza; porque lo mismo es que si se hubiese rapado.  (6)  Porque si la mujer no se cubre, que se corte también el cabello; y si le es vergonzoso a la mujer cortarse el cabello o raparse, que se cubra. (7) Porque el varón no debe cubrirse la cabeza, pues él es imagen y gloria de Dios; pero la mujer es gloria del varón. (8) Porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón,  (9) y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón.  (10)  Por lo cual la mujer debe tener señal de autoridad sobre su cabeza, por causa de los ángeles. (11) Pero en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón;  (12)  porque así como la mujer procede del varón, también el varón nace de la mujer; pero todo procede de Dios. (13)  Juzgad vosotros mismos: ¿Es propio que la mujer ore a Dios sin cubrirse la cabeza? (14) La naturaleza misma ¿no os enseña que al varón le es deshonroso dejarse crecer el cabello?  (15)  Por el contrario, a la mujer dejarse crecer el cabello le es honroso; porque en lugar de velo le es dado el cabello.  (16)  Con todo eso, si alguno quiere ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios.

Las evidencias históricas (4) nos dicen que las mujeres en la iglesia cristiana  primitiva usaban un velo para cubrirse.  Esto podía deberse a que existía ya esta costumbre entre las mujeres del primer siglo de esa zona del mundo, que las diferenciaba de las prostitutas.

“Ahora tenemos que entender el significado del velo y el significado de una mujer con la cabeza descubierta, o sea sin velo. En el versículo cinco de I Corintios 11 el apóstol Pablo dice que "toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta, AFRENTA su cabeza". Es decir que ella muestra falta de respeto por la autoridad del varón. Él explica diciendo, "porque lo mismo es que si se hubiese rapado. Porque si la mujer no se cubre, que se corte también el cabello; y si le es vergonzoso a la mujer cortarse el cabello o raparse, que se cubra". Este no era un significado espiritual; era un significado moral entendido por toda la gente de aquella zona del mundo. Fue basado en costumbres sociales del primer siglo y específicamente de la ciudad de Corinto. El doctor A. T. Robertson, erudito en el idioma griego y en la historia de las costumbres del tiempo del primer siglo escribe que entre los griegos solamente, las prostitutas, tan numerosas en Corinto, andaban sin velo; esclavas fueron rapadas como también las adúlteras. El código Justiniano también mandaba que raparan las cabezas de las adúlteras. Cuadros Gráficos En El Nuevo Testamento, Volumen IV, página 160, Broadman). La Enciclopedia Bíblica Normal Internacional (International Standard Bible Encylopaedia en Inglés) cita el historiador romano Plutarco, diciendo: "En los tiempos del Nuevo Testamento, sin embargo, entre ambas griegas y romanas, mujeres honrosas llevaban un velo en público y aparecer sin el velo era un acto de arrogancia (bravata) o peor (Volumen V Página 3047 citando Plutarco, Quaest. Rom. XIVJ.  Como usted puede ver, no fue el Espíritu Santo quien lo llevó a Corinto. Las mujeres de Corinto ya usaban el velo como señal de sumisión a su esposo y pureza de vida. Según sus costumbres, una mujer que no era fiel a su esposo fue rapada. El apóstol Pablo enseña que para ellas, el no llevar el velo representaba lo mismo que tener el cabello rapado; representaba falta de respeto y fidelidad a su esposo y no era aceptable para una cristiana. Pero tenemos que entender que estas instrucciones son basadas en las costumbres sociales que ya se encontraban en esa zona del mundo antiguo. Antes que la iglesia hubiera sido establecida en la ciudad de Corinto, las mujeres honrosas y respetuosas de Corinto ya tenían la costumbre del velo. Esto no era un principio que había sido introducido por las enseñanzas de Cristo. Pero ¿puede imaginarse usted el escándalo si una cristiana de Corinto se hubiera presentado en público sin el velo? Para los paganos de este lugar, ella estaría representándose como una prostituta. No es difícil imaginar lo que hubieran dicho de la iglesia. Además, en la iglesia en la ciudad de Corinto, una mujer que se encontraba sin velo estaría violando el orden de autoridad que Dios había establecido. Según las costumbres de ese lugar estaría mostrando su falta de respeto por la autoridad del varón. Es a este problema que el apóstol Pablo se dirige en 1ª Corintios capítulo once. Pero el problema en Corinto no era que las cristianas corintias estuvieran desobedeciendo un mandato divino de usar el velo. El mandato divino es que el varón tenga autoridad sobre la mujer. En Corinto las costumbres exigían que la mujer llevara el velo para mostrar su sujeción al varón. Por tanto, las cristianas tenían que observar esta costumbre social del velo para no violar el mandato divino de sujeción al varón. PERO hoy en día no tenemos tal costumbre en la América Latina. Una mujer que aparece en público sin velo no es considerada prostituta. Las señales de la "vida fácil" son otras para nuestro tiempo. La mujer no afrenta a su esposo por no llevar el velo. De acuerdo con nuestras costumbres y el entendimiento general del pueblo latinoamericano, una mujer bien puede ser honrosa, respetuosa, honesta, pura, y completamente sometida bajo la autoridad del varón sin ponerse el velo. Nosotros tenemos otras normas para considerar la fidelidad y sumisión de una mujer a su esposo. Pero el velo no es una de ellas, ni en el mundo, ni en la iglesia. El significado del velo fue determinado por las costumbres sociales del tiempo. Y según las costumbres sociales de nuestro tiempo, el velo no tiene significado.

¿Estamos diciendo que esta porción del Nuevo Testamento no es aplicable a nosotros hoy en día? En ninguna manera. Siempre será necesario aceptar las enseñanzas divinas en cuanto al tema de la autoridad. Como en el primer siglo, también hoy en día la mujer debe mostrar su sujeción bajo el varón, pero no lo puede hacer por medio del velo, porque el velo no tiene tal significado hoy en día. Así que los principios básicos del texto tienen que ser aplicados a las cristianas del siglo veinte pero no tenemos que someternos a las costumbres sociales del primer siglo, tales como el uso del velo.”

"En resumen: Los cristianos verdaderos de la América Latina no aceptan la doctrina de algunas denominaciones que exigen el uso del "velo" hoy en día por las siguientes razones: (1) Lo que usan los miembros de estas sectas no es un velo sino una mantilla. (2) El velo no tiene ningún significado en nuestra sociedad en cuanto a la autoridad del varón sobre la mujer. (3) El mandamiento de llevar el velo fue dado basado en las costumbres de una localidad (Corinto) y un tiempo (el primer siglo). Hoy en día no tenemos tal costumbre. (4) En nuestra sociedad no es necesario llevar el velo para obedecer el principio que Pablo está enseñando en este texto: que el varón tiene autoridad sobre la mujer.” (5)

 

 

 

Afectuosamente en Cristo.

Bendiciones

 

Carlos Aracil Orts
www.amistadencristo.com

 

Si deseas hacer algún comentario a este estudio, puedes dirigirlo a la siguiente dirección de correo electrónico: carlosortsgmail.com

 


Referencias bibliográficas

* Las referencias bíblicas están tomadas de la versión Reina Valera de 1960 de la Biblia, salvo cuando se indique expresamente otra versión. Las negrillas y los subrayados realizados al texto bíblico son nuestros.

(1) http://www.mercaba.org/FICHAS/Teologia_latina/interpretacion_biblica_papel_mujer.htm 
(2) Ibid.
(3)  Volumen 2, Págs.31-34; Cursos Bíblicos para Obreros Cristianos -www.cbpoc.net ã Larry J. White 2000
(4) El velo de la mujer cristiana (http://www.elcristianismoprimitivo.com/velodelacristiana.htm)
La historia de la iglesia primitiva da testimonio que las mujeres cristianas de entonces llevaban el velo. Tertuliano, un líder de la iglesia que vivió en los años 160–222 d.c. escribe que no sólo las mujeres casadas, sino también las vírgenes usaban el velo en las iglesias que fueron establecidas en la época apostólica. Otro líder cristiano de la antigüedad, Crisóstomo, testifica que en su época también todas lo llevaban. En las catacumbas [Un conjunto de pasillos y cuartos subterráneos debajo de Roma donde se escondían los cristianos durante tiempos de persecución.] se pueden ver muchos dibujos en las paredes hechos por los cristianos de los primeros siglos. En esos dibujos las mujeres tienen la cabeza cubierta con un velo.
(5) Volumen 9, Págs.39 e.a.  Cursos Bíblicos para Obreros Cristianos -www.cbpoc.net ã Larry J. White 2000

 

 

 

 

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