Amistad en Cristo - Carlos Aracil Orts

Preguntas y Respuestas

Sobre la ley de Dios

¿No fue hecho el día sábado por causa del hombre?

 
Versión: 10-10- 2013

 

Carlos Aracil Orts

1. Introducción*

En este artículo he combinado las respuestas dadas a los hermanos en la fe José y Oswaldo, –basándome en mi anterior artículo ¿Por qué los cristianos no guardan el reposo sabático?, al que he intercalado y añadido las respuestas específicas para cada uno de ellos–  porque ambos me plantearon el tema de la pretendida vigencia de la Ley del Antiguo Testamento (AT), y en especial la del cuarto mandamiento del Decálogo, que se refiere a la obligatoriedad de observar el sábado como día de reposo (Éxodo 20:8-11; Dt. 5:12-15), que inevitablemente compromete a atenerse al reglamento del mismo, que se registra en varios pasajes del AT. El cuarto mandamiento –el reposo sabático– fue, también, la señal del pacto entre Dios y el pueblo de Israel, y  cuya transgresión implicaba sentencia de muerte. Además, el mandamiento del reposo sabático estaba vinculado a un rígido reglamento que indicaba lo que de ninguna manera se podía realizar en sábado, porque estaba terminantemente prohibido hacer cualquier trabajo secular (Éxodo 20:10; Levítico 23:3), viajar (Hechos 1:12), hacer fuego (Éxodo 35:3), compras (Nehemías 10:31; 13:15-17), llevar cargas (Nehemías 13:19; Jeremías 17:21), etc.  Realizar cualquier trabajo estaba sancionado con la pena de muerte (Éxodo 35:2,3; Números 15:32-36).

Voy ahora a intentar responder a estos dos queridos hermanos, aunque no quisiera extenderme mucho, pues este tema sobre la vigencia o no de la ley de Dios del AT lo he tratado muchas veces, como se puede ver en mi Web, incluso recopilé todos los estudios e hice un libro entero en PDF; el cual también se puede descargar gratuitamente desde la misma.

El hermano Oswaldo me comenta muy correctamente lo siguiente:

“Un buen día....
En la parte que escribió acerca de que si la ley está en vigencia o no, no encuentro nada que me diga que la ley de los 10 mandamientos fue abolida por Cristo, más bien me confirma que están en vigencia todavía...
Según David: son afirmados eternamente....
Nuestro Cristo mismo afirma que nadie puede cambiarlo...
Pablo afirma su vigencia... Rom. 7
Claro está, que No somos salvos por guardar los 10 mandamientos, pero es el amor a Cristo, como resultado de su presencia de su Santo Espíritu en el corazón del ser humano, Cristo afirma que guardemos y enseñemos a guardarla. (Mateo 5: 17 - 20). 
Recuerde que los judíos tenían su ley adicional queriendo perfeccionar el guardar los 10 mandamientos, estos estaban inmiscuidos hasta en la forma de guardar el día sábado lo cual el Señor nos enseñó a guardarla correctamente y nos ordenó que se guardara hasta en momentos difíciles (Mateo 24:20). pero no diga que ese mandato era para los judíos que iban a sufrir  la persecución que sufrieron porque no hay diferencia ni de judíos y gentiles para ser pueblo de Dios.... espero tener una charla con Ud. 
Bendiciones...”
(Oswaldo).

Me dice que usted leyó mi artículo que trataba sobre “si la ley está en vigencia o no”, y que, al parecer no le convenció. Aunque no me concreta el artículo a que se refiere, supongo que se refiere al siguiente:

¿Estará la ley vigente hasta que no pasen el Cielo y la Tierra?

Creo que puedo haber contestado también sus preguntas en alguno de estos estudios:

¿Dictó Dios una ley imposible de cumplir?
¿Es eterna la Ley de Dios del Antiguo Pacto?
¿Cumplir la ley, sin faltar en un punto, para ser salvo?
La ley moral cristiana y los dos Pactos
¿Estará la ley vigente hasta que no pasen el Cielo y la Tierra? (Miscelánea)
Respuesta a siete argumentos en pro vigencia reposo sabático
¿Cuáles son los mandamientos de Cristo?

También el hermano José me hace unos comentarios y preguntas muy interesantes, abundando sobre el mismo tema de la “Ley y el Sábado:

“La cuestión estimado amigo Carlos es, una ley escrita con el "Dedo de Dios" unos mil quinientos años antes de Jesús, guardada y custodiada celosamente dentro de un arca de oro ¿ya no está vigente? ¿Una flor preciosa de diez pétalos descubre un día Su jardinero que le sobra uno? Amigo Carlos, estoy 100% de acuerdo contigo que quién guarde ese mandamiento perfectamente, de ninguna manera quedaría justificado ante Dios. A mí lo que me interesa averiguar es: si yo no puedo guardar los mandamientos de Dios (soy pecador) ¿en qué medida esa circunstancia "obliga" a Dios a rebajar sus "pretensiones" (fuera ese mandamiento) cuando Él sabe que nadie los puede guardar? Para los judíos 10 Mandamientos, para los cristianos 9. Toda la ley dijo Jesús se resumía en dos puntos, a saber: "Amarás a Dios con toda tu mente, con todo tu corazón y con todas tus fuerzas y al prójimo como a ti mismo". Si cada mandamiento dado por Dios, lógicamente no fue dado sino para "marcar" (diferenciar) a Su pueblo del resto de los habitantes (idólatras todos) ¿cuál era la función de ese cuarto mandamiento para los judíos (hombres al fin y al cabo como nosotros) y que hoy (pareciera) ya no resulta adecuada o más bien sería ineficiente para una relación plena del hombre con Dios? ¿No fue HECHO el Sábado (cuarto mandamiento del decálogo) por causa del hombre?” (José).

Tú dices bien que la ley fue escrita con el "Dedo de Dios" hace unos mil quinientos años antes de Jesús, y “guardada y custodiada celosamente dentro de un arca de oro”, pero interpretas mal la intención del Plan de Dios en Su Revelación que es la santa Biblia. Por supuesto, no se trata que Dios se diese cuenta más tarde que sobraba el cuarto mandamiento. Es obvio, que Dios nunca se equivoca –si lo hiciera no sería Dios–, y lo que realmente ocurrió fue que reveló, en cada etapa de la humanidad, lo que ésta precisaba para el cumplimiento del Plan de Salvación de la misma. Al igual que le digo al hermano Oswaldo, creo que he contestado tus preguntas en alguno de los estos estudios citados arriba u otros que se pueden encontrar en mi web:

A continuación, no obstante, trataré de responderles a ambos, contestando sus preguntas u objeciones específicas, pero utilizando una parte central del artículo que será común, dado que los dos hermanos plantean una problemática similar o muy parecida.

2. Si el reposo sabático de la Ley del Sinaí, estuviera vigente hoy día ¿sería lícito huir en el día de reposo para salvar la vida?

Con respecto a sus comentarios que incidiré luego, le puedo adelantar que el Nuevo Pacto sustituye al Antiguo (Jeremías 31:31-34; Lucas 22:20; Hebreos 8:7-13;10:15-18), y deja de estar vigente toda la ley o Torá, es decir, el Pentateuco entero; aunque los principios morales de la ley natural, de los que “depende toda la ley y los profetas” (Mateo 22:40), se mantienen porque son eternos; y se resumen en: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. (38) Este es el primero y grande mandamiento.  (39)  Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 22:34-39).

En relación al cuarto mandamiento, que ordena guardar el reposo en el día sábado (Éxodo 20:8-11; Dt. 5:12-15), usted se refiere a que Jesús mandó a los cristianos judíos: “que se guardara hasta en momentos difíciles” (Mateo 24:20), incluso debían observarlo aun cuando sufrieran  persecución, no importando si ello supusiera perder sus vidas. Y esta interpretación tan drástica, que usted no solo hace, se basa en el siguiente versículo del Evangelio de San Mateo:

Mateo 24:20: Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en día de reposo;

¿Es correcto deducir ese significado de dicho texto? En primer lugar, estas palabras de Jesús no ratifican el cuarto mandamiento de la ley del Sinaí (Éxodo 20:8-11; Dt. 5:2-21), solo expresan la orden de Jesús de orar para que la huida a causa de la futura persecución, que sucedería hacia el año 70 d.C., no se produjese en el día de sábado. A partir de ahí, muchos enseguida han sacado las ilógicas e infundadas conclusiones de que, si se daba esa circunstancia, ellos –los judíos cristianos, que viviesen en Jerusalén en el momento del sitio que realizaría el ejército romano– se verían ante la tesitura de elegir entre huir y salvar sus vidas, o perecer a fin de no transgredir el mandamiento del reposo sabático. Esta es una deducción totalmente gratuita e interesada, y no tiene nada que ver con lo que Jesús quería transmitir a sus discípulos.

Como casi siempre sucede, el extraer una conclusión de un texto aislado lleva irremisiblemente a un disparate. No hay más que comparar con otros textos en los que Jesús se manifiesta respecto a cómo se debe observar el día de reposo. Él, en varias ocasiones, aclaró a los judíos que era lícito hacer el bien y toda obra de misericordia en sábado (Mateo 12:10-14; Lucas 13:12-17; Juan 9:13-16) o realizar cualquier necesidad apremiante o urgente (Mateo 12:1-8). Jesús les recrimina su proceder hipócrita de la siguiente manera: “Hipócrita, cada uno de vosotros ¿no desata en el día de reposo su buey o su asno del pesebre y lo lleva a beber?”  (Lucas 13:16).

Si era lícito cuidar a los animales domésticos, curar a los enfermos o arrancar las espigas en sábado para comerlas y saciar el hambre ¿cómo no iba a ser lícito huir para salvar la vida en día de sábado? ¿No fue hecho el día de reposo “por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo” (Marcos 2:27-28)? ¿No es más importante la vida de un ser humano que la de los animales? Veamos los textos bíblicos, y luego que cada uno saque sus propias conclusiones:

Marcos 2:27-28: También les dijo: El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo.  (28)  Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo.

Mateo 12:10-14: Y he aquí había allí uno que tenía seca una mano; y preguntaron a Jesús, para poder acusarle: ¿Es lícito sanar en el día de reposo?  (11)  Él les dijo: ¿Qué hombre habrá de vosotros, que tenga una oveja, y si ésta cayere en un hoyo en día de reposo, no le eche mano, y la levante?  (12)  Pues ¿cuánto más vale un hombre que una oveja? Por consiguiente, es lícito hacer el bien en los días de reposo. (13)  Entonces dijo a aquel hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y le fue restaurada sana como la otra.  (14)  Y salidos los fariseos, tuvieron consejo contra Jesús para destruirle.

Lucas 13:12-17: Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad.  (13)  Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios.  (14)  Pero el principal de la sinagoga, enojado de que Jesús hubiese sanado en el día de reposo, dijo a la gente: Seis días hay en que se debe trabajar; en éstos, pues, venid y sed sanados, y no en día de reposo.  (15)  Entonces el Señor le respondió y dijo: Hipócrita, cada uno de vosotros ¿no desata en el día de reposo  su buey o su asno del pesebre y lo lleva a beber?  (16)  Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años, ¿no se le debía desatar de esta ligadura en el día de reposo?  (17)  Al decir él estas cosas, se avergonzaban todos sus adversarios; pero todo el pueblo se regocijaba por todas las cosas gloriosas hechas por él.

Juan 9:13-16: Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego.  (14)  Y era día de reposo  cuando Jesús había hecho el lodo, y le había abierto los ojos.  (15)  Volvieron, pues, a preguntarle también los fariseos cómo había recibido la vista. Él les dijo: Me puso lodo sobre los ojos, y me lavé, y veo.  (16)  Entonces algunos de los fariseos decían: Ese hombre no procede de Dios, porque no guarda el día de reposo. Otros decían: ¿Cómo puede un hombre pecador hacer estas señales? Y había disensión entre ellos.

Mateo 12:1-8: En aquel tiempo iba Jesús por los sembrados en un día de reposo; y sus discípulos tuvieron hambre, y comenzaron a arrancar espigas y a comer.  (2)  Viéndolo los fariseos, le dijeron: He aquí tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en el día de reposo. (3)  Pero él les dijo: ¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y los que con él estaban tuvieron hambre; (4) cómo entró en la casa de Dios, y comió los panes de la proposición, que no les era lícito comer ni a él ni a los que con él estaban, sino solamente a los sacerdotes?  (5)  ¿O no habéis leído en la ley, cómo en el día de reposo[c] los sacerdotes en el templo profanan el día de reposo, y son sin culpa?  (6)  Pues os digo que uno mayor que el templo está aquí. (7) Y si supieseis qué significa: Misericordia quiero, y no sacrificio, no condenaríais a los inocentes;  (8)  porque el Hijo del Hombre es Señor del día de reposo.

Juan 5:18: "Entonces, por esta causa, los judíos aún más procuraban matarle, porque no sólo violaba el día de reposo, sino que también llamaba a Dios su propio Padre, haciéndose igual a Dios"

A la vista de todos estos textos no es difícil discernir que el motivo por el que Jesús dijo la citada frase –“Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en día de reposo” (Mateo 24:20)– no fue porque no quería que sus discípulos se vieran ante el “terrible dilema” de salvar sus vidas mediante la huida, o no huir y perecer entregando sus vidas para no transgredir “el sagrado precepto” del reposo sabático; de ninguna manera es así; la razón auténtica es porque Jesús sabía que en ese día, precisamente en sábado, la huida iba a ser mucho más difícil, pues las puertas de las murallas de Jerusalén estaban cerradas, como era la costumbre de los judíos a fin de impedir todo tráfico comercial; el interés de Jesús se centraba en que sus discípulos pudieran salvar sus vidas y no en que guardaran el día de reposo, que, además, cuando ese evento ocurriera, ya no estaría en vigor dicho mandamiento. Veamos un texto del AT, que prueba lo que antecede.

Nehemías 13:19-20:  Sucedió, pues, que cuando iba oscureciendo a las puertas de Jerusalén antes del día de reposo, dije que se cerrasen las puertas, y ordené que no las abriesen hasta después del día de reposo; y puse a las puertas algunos de mis criados, para que en día de reposo no introdujeran carga.  (20)  Y se quedaron fuera de Jerusalén una y dos veces los negociantes y los que vendían toda especie de mercancía.

3. Los dos Pactos: El primer o Antiguo Pacto y el Nuevo Pacto

Para entender este tema de la ley de Dios de forma correcta, debemos preguntarnos ¿por qué la Biblia se compone de Antiguo y Nuevo Testamento (AT y NT)?  Es decir, hay un Pacto que Dios hizo en la antigüedad para preparar un pueblo, donde tendría que nacer Su Hijo. Este Pacto, se conoce como el primer Pacto (Hebreos 8:7,13; 9:1,15,18) o, también, Antiguo Pacto (2 Corintios 3:14). Este Pacto se circunscribe solo para los judíos, es decir, el pueblo del Israel físico, y dejó de estar vigente en el momento que Jesús murió en la cruz. Desde entonces empezó el Nuevo Pacto (Jeremías 31:31; Mateo 26:28; Mr.14:24; Lc. 22:20; 1 Co.11:25; 2 Co. 3:6; Heb. 8:8,13; 9:15).

Es necesario tener claro que Dios hizo el Antiguo Pacto o Primer Pacto solo con el Israel físico, por lo que lo que solo a éste concernía y le vinculaba. Por tanto, ninguna otra nación tuvo nada que ver con el mismo. Obviamente todas las leyes –morales, ceremoniales, sobre la alimentación, sobre los esclavos, sobre actos de violencia, sobre la restitución, humanitarias, de la guerra, etc.–, que Dios dictó a Israel, eran solo para Su pueblo elegido, y constituían la legislación sobre la que este pueblo debía de gobernarse, y también relacionarse con las naciones vecinas que lo rodeaban. Su objetivo era formar y capacitar un “pueblo santo a Jehová” (Dt. 14:2), que fuera custodio de Su Palabra, luz, ejemplo y testimonio para las naciones, y que recibiera a Su Hijo, el “Salvador del mundo” (Juan 4:42).

Deuteronomio 14:2: Porque eres pueblo santo a Jehová tu Dios, y Jehová te ha escogido para que le seas un pueblo único de entre todos los pueblos que están sobre la tierra.

Sin embargo, el Antiguo o Primer Pacto no era para siempre (Hebreos 8:13).

Hebreos 8:13: Al decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer.

Dios mismo lo anunció a Su pueblo: “He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá” (Jeremías 31:31-34). El cumplimiento de esta profecía se registra en Hebreos 8:8-13 y 10:15-18. Veamos su contexto, así como los pasajes que prueban que Cristo cumplió esta profecía.

Profecía del Nuevo Pacto registrada en el libro de Jeremías

Jeremías 31:31-34: He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá.  (32)  No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová.  (33)  Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.  (34) Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.

Profecía del Nuevo Pacto cumplida, registrada en el libro de Hebreos

Hebreos 8:8-13: Porque reprendiéndolos dice: He aquí vienen días, dice el Señor,  En que estableceré con la casa de Israel y la casa de Judá un nuevo pacto;  (9)  No como el pacto que hice con sus padres  El día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto;  Porque ellos no permanecieron en mi pacto,  Y yo me desentendí de ellos, dice el Señor.  (10)  Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel  Después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos,  Y sobre su corazón las escribiré;  Y seré a ellos por Dios,  Y ellos me serán a mí por pueblo;   (11)  Y ninguno enseñará a su prójimo,  Ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor;  Porque todos me conocerán,  Desde el menor hasta el mayor de ellos.   (12)  Porque seré propicio a sus injusticias,  Y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades.  (13)  Al decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer.

Hebreos 10:15-18: Y nos atestigua lo mismo el Espíritu Santo; porque después de haber dicho: (16)  Este es el pacto que haré con ellos  Después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones,  Y en sus mentes las escribiré, (17) añade: Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones.  (18)  Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado.

Con el nacimiento, vida y muerte de Jesús se cumplen el Antiguo Pacto y sus leyes, y se inaugura el Nuevo Pacto en Cristo que –al contrario del Antiguo que comprometía a un pueblo solo– se dirige a todas las naciones (Lucas 24:47), teniendo, por tanto,  un carácter universal, porque Él es el Salvador del mundo.

Lucas 16:16-17: La ley y los profetas eran hasta Juan; desde entonces el reino de Dios es anunciado, y todos se esfuerzan por entrar en él. (17)  Pero más fácil es que pasen el cielo y la tierra, que se frustre una tilde de la ley.

Lucas 24:46-49: y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día;  (47)  y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.  (48)  Y vosotros sois testigos de estas cosas.  (49)  He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.

Ni “una tilde de la ley” se frustró, porque Cristo lo cumplió todo; pero “Desde entonces el reino de Dios es anunciado” (Lucas 16:16), y ya no rige nunca más el Antiguo Pacto ni la ley dada por Dios a Moisés en el Sinaí. Porque ahora –en Cristo– estamos “bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra” (Romanos 7:6). “Queda, pues, abrogado el mandamiento anterior a causa de su debilidad e ineficacia” (Hebreos 7:18). Porque él [Cristo] es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, (15) aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz,  (16)  y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.  (17)  Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca;  (18)  porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.  (19)  Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios,  (20)  edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,  (21)  en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor;  (22)  en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu (Efesios 2:14-22).

Romanos 7:6: Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra.

2 Corintios 3:2-18: Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres;  (3)  siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón.  (4)  Y tal confianza tenemos mediante Cristo para con Dios;  (5)  no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios,  (6)  el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica.  (7)  Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer,  (8)  ¿cómo no será más bien con gloria el ministerio del espíritu?  (9)  Porque si el ministerio de condenación fue con gloria, mucho más abundará en gloria el ministerio de justificación.  (10)  Porque aun lo que fue glorioso, no es glorioso en este respecto, en comparación con la gloria más eminente.  (11)  Porque si lo que perece tuvo gloria, mucho más glorioso será lo que permanece.  (12)  Así que, teniendo tal esperanza, usamos de mucha franqueza;  (13)  y no como Moisés, que ponía un velo sobre su rostro, para que los hijos de Israel no fijaran la vista en el fin de aquello que había de ser abolido.  (14)  Pero el entendimiento de ellos se embotó; porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado.  (15)  Y aun hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos.  (16)  Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará.  (17)  Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.  (18)  Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.

4. Los cristianos no estamos bajo la Ley del Sinaí sino bajo la Ley de Cristo

Ahora no estamos bajo la ley del Sinaí sino bajo los mandamientos de Cristo: Todo el Nuevo Testamento (NT), y debemos obedecer a Cristo y dejarnos guiar por el Espíritu Santo (Efesios 1:11-14; Romanos 8:1,2,9,14).

Mateo 24:14: Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.

Mateo 28:18-20: Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.  (19)  Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;  (20)  enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

Entonces ¿qué queda del Antiguo Pacto y de la ley?

En primer lugar, la letra de la ley no tiene más vigencia; solo quedan sus principios morales: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. (38)  Este es el primero y grande mandamiento.  (39)  Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.  (40)  De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas (Mateo 22:37-40; compárese con Mateo 5).

Mateo 22:34-40: Entonces los fariseos, oyendo que había hecho callar a los saduceos, se juntaron a una.  (35)  Y uno de ellos, intérprete de la ley, preguntó por tentarle, diciendo: (36)  Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley?  (37)  Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.  (38)  Este es el primero y grande mandamiento.  (39)  Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.  (40)  De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.

En segundo lugar, los cristianos no pertenecemos al Antiguo Pacto sino al Nuevo Pacto en Cristo; ¿qué significa esto? Pues que los cristianos no estamos bajo la ley del Sinaí sino bajo la ley de Cristo (Véase 1 Corintios 9:20-21):

1 Corintios 9:20-21: Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley;  (21)  a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley.

¿Cuál es la ley de Cristo?

La ley del amor, y, además, toda Su Palabra es también ley para el cristiano; es decir, el Nuevo Testamento es ley para los cristianos, y se nos insta a obedecerlo (Romanos 6:17-18), pero solo se puede obedecer si se es nacido de nuevo (Juan 3:5), porque entonces somos templos del Espíritu Santo (1ª Corintios 3:16-17; 6:19-20).

Veamos lo que mandó Jesús y sus apóstoles:

Juan 13:34-35: Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.  (35)  En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.

Juan 15:7-17: Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.  (8)  En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.  (9)  Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor.  (10)  Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.  (11)  Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.  (12)  Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado.  (13)  Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.  (14)  Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.  (15)  Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer.  (16)  No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.  (17)  Esto os mando: Que os améis unos a otros.

Juan 14:21-26: El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.  (22)  Le dijo Judas (no el Iscariote): Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo?  (23)  Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.  (24)  El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió.  (25)  Os he dicho estas cosas estando con vosotros.  (26)  Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.

Los mandamientos de Cristo son Su Palabra:

1 Juan 2:7-17: Hermanos, no os escribo mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio; este mandamiento antiguo es la palabra que habéis oído desde el principio.  (8)  Sin embargo, os escribo un mandamiento nuevo, que es verdadero en él y en vosotros, porque las tinieblas van pasando, y la luz verdadera ya alumbra.  (9)  El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas.  (10)  El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo.  (11)  Pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe a dónde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos.  (12)  Os escribo a vosotros, hijitos, porque vuestros pecados os han sido perdonados por su nombre.  (13)  Os escribo a vosotros, padres, porque conocéis al que es desde el principio. Os escribo a vosotros, jóvenes, porque habéis vencido al maligno. Os escribo a vosotros, hijitos, porque habéis conocido al Padre.  (14)  Os he escrito a vosotros, padres, porque habéis conocido al que es desde el principio. Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno.  (15)  No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.  (16)  Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.  (17)  Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

1 Juan 4:18-21: En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.  (19)  Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.  (20)  Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?  (21)  Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano.

Jesús mantuvo los principios morales que hay detrás de la letra de cada mandamiento de la ley del Sinaí –excepto el cuarto– pero no en su letra sino en su espíritu, pues guardar la ley formalmente, es decir, de forma legalista atendiendo solo a la letra, es lo que hacían los fariseos. Pero eso no es lo que manda Jesús, sino que la ley se guarde internamente, desde lo más profundo de las intenciones y motivaciones del corazón, no solo de cara al exterior. Por ejemplo, yo puedo tener odio en mi corazón a las personas, pero disimulo y guardo la ley, porque no mato, ni robo, ni hago daño a nadie. Sin embargo Jesús exige que la ley moral debe ser algo que se cumpla internamente, y eso es algo que solo se puede hacer desde un corazón renovado y convertido (Juan 3:5), mediante la obra del Espíritu Santo (Romanos 8:9-17).

Por eso Jesús hizo el siguiente fuerte contraste entre la ley del AT y la del Nuevo Testamento:

Mateo 5:27-48: Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio.  (28)  Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.  […] (31)  También fue dicho: Cualquiera que repudie a su mujer, dele carta de divorcio.  (32)  Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio.  (33)  Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos.  (34)  Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios;  (35)  ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey.  (36)  Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello.  (37)  Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede. (38)  Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente.(Y)  (39)  Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra;  (40)  y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa;  (41)  y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, vé con él dos.  (42)  Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses.  (43)  Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo.  (44)  Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;  (45)  para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.  (46)  Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos?  (47)  Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles?  (48)  Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.

Romanos 12:9-10: El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno.  (10)  Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros.

Los cristianos no son guiados por la Ley sino por el Espíritu Santo (Romanos 8:9-17)

Romanos 8:1-17: Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.  (2)  Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.  (3)  Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne;  (4)  para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.  (5)  Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu.  (6)  Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.  (7)  Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden;  (8)  y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.  (9)  Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.  (10)  Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia.  (11)  Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.  (12)  Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne;  (13)  porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.  (14)  Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.  (15)  Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!  (16)  El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.  (17)  Y si hijos, también herederos;(A) herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

El cuarto mandamiento de observar el reposo en el día sábado  (desde puesta del sol del viernes hasta puesta del sol del sábado) no existe para ningún creyente en Cristo, fue abolido totalmente, porque era sombra y figura de lo que había de venir (Colosenses 2:16-17; Gálatas 4:9-11), es decir, Cristo es el verdadero reposo de todo cristiano, porque por la fe entramos en el reposo: “Pero los que hemos creído [en la buena nueva-Hebreos 4:1-2] entramos en el reposo,” (Hebreos 4:3). Lean detenidamente y reflexionen en cada texto siguiente, teniendo en cuenta su contexto.

Hebreos 4:1-11: Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado. (2)  Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron.  (3)  Pero los que hemos creído entramos en el reposo, de la manera que dijo: Por tanto, juré en mi ira, No entrarán en mi reposo; aunque las obras suyas estaban acabadas desde la fundación del mundo.  (4)  Porque en cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo día.  (5)  Y otra vez aquí: No entrarán en mi reposo.  (6)  Por lo tanto, puesto que falta que algunos entren en él, y aquellos a quienes primero se les anunció la buena nueva no entraron por causa de desobediencia,  (7)  otra vez determina un día: Hoy, diciendo después de tanto tiempo, por medio de David, como se dijo: Si oyereis hoy su voz, o endurezcáis vuestros corazones.  (8)  Porque si Josué les hubiera dado el reposo, no hablaría después de otro día.  (9)  Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios.  (10)  Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas. (11)  Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia.

Queridos hermanos, el reposo al que se nos impele es el reposo en Cristo, es vivir por la fe en Él; esta es la única y bíblica manera de descansar de todas nuestras obras. Este es el descanso que prefiguraba el séptimo día cuando descansó Dios. Ahora podemos entrar en ese reposo, no observando un día, porque los siete días a la semana son iguales para Dios en Cristo, eso quiere decir, que se camina en la fe no solo cuando se descansa de trabajar, sino cuando se descansa de todas nuestras obras muertas (Hebreos 9:14). Es más, el que trata de guardar cualquier día de la semana ya sea el sábado o el domingo o cualquier otro, porque cree que está cumpliendo la ley de Dios, se equivoca terriblemente, y está tratando de salvarse por las obras de la ley (Romanos 3:28; Gálatas 2:16-21), y entonces deberá tener que guardar toda la ley (Santiago 2:10-12), sin fallar en un punto, y como eso es imposible, habrá hecho vano el sacrificio de Cristo, que murió por nosotros, cumpliendo toda la ley moral, que le es imposible al hombre cumplirla. Si los seres humanos pudieran amar a Dios con todo el corazón, y con toda el alma, y con toda la mente y al prójimo como a uno mismo (Mateo 22:37-40), entonces la salvación sería por las obras de la ley (Gálatas 3:10-19).

Gálatas 3:10-18:  Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas.(D)  (11)  Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá;  (12)  y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá por ellas.  (13)  Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero),  (14)  para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.  (15)  Hermanos, hablo en términos humanos: Un pacto, aunque sea de hombre, una vez ratificado, nadie lo invalida, ni le añade.  (16)  Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo.  (17)  Esto, pues, digo: El pacto previamente ratificado por Dios para con Cristo, la ley que vino cuatrocientos treinta años después, no lo abroga, para invalidar la promesa.  (18)  Porque si la herencia es por la ley, ya no es por la promesa; pero Dios la concedió a Abraham mediante la promesa.

El propósito de la ley

Gálatas 3:19-26: Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador.  (20)  Y el mediador no lo es de uno solo; pero Dios es uno.  (21)  ¿Luego la ley es contraria a las promesas de Dios? En ninguna manera; porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley.  (22)  Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes.  (23)  Pero antes que viniese la fe, estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada.  (24)  De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe.  (25)  Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo,  (26)  pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús;

Romanos 7:6: Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra.

Por tanto, ningún cristiano tiene que guardar el reposo sabático. No existen argumentos ni razones para observar el reposo sabático, ni tampoco el reposo del domingo ni de ningún día de la semana. Sencillamente no existe precepto en el Nuevo Testamento para que los creyentes guarden un día  a la semana. Hay muchos textos, que lo prueban, no puedo ser exhaustivo ahora. Les recomiendo lean algunos de los veintitantos artículos que he redactado, al respecto.

Queridos hermanos, Dios no ha “rebajado” nunca Sus "pretensiones" o exigencia. Él siempre ha exigido el cumplimiento perfecto de la ley moral, pero no en la letra ni externamente, sino desde el corazón, teniendo en cuenta sus motivaciones e intenciones más profundas del mismo. Si los seres humanos hubiésemos sido capaces de hacerlo así, en vano hubiera tenido que morir Cristo por nosotros (Gálatas 2:21).

Gálatas 2:21:  No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo.

Por eso fue necesario, en primer lugar, que muriese Cristo, “porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6:23). Y, en segundo lugar, que mediante la fe en Cristo, Dios implantara en nosotros un corazón nuevo en el que more el Espíritu Santo, y nos capacite para amarle a Él sobre todas las cosas, y al prójimo como a nosotros mismos. Sin embargo, solo lo cumplimos en la medida de nuestra conversión, y entrega a Dios, pero, podemos tener nuestros momentos de debilidad y no estar a la altura de la exigencia de Dios, porque la carne es débil; entonces, si pecamos “abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo” (1 Juan 2:1).

1 Juan 2:1: Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.

Dios sabe que nadie puede guardar Sus mandamientos de una manera perfecta, por eso la justicia que nos exige no es la nuestra, sino que nos apropiemos de la de Su Hijo, que se entregó por nosotros y cumplió la totalidad de la ley de forma perfecta. Desde ese momento Cristo es nuestra justicia y también se convierte en la justicia de Dios; es decir, Dios cumple en sí mismo la justicia que nosotros no somos capaces de cumplir (Jeremías 23:6; 1 Co. 1:30). ¿Cómo cumple esa justicia? Haciéndose hombre para poder morir por nosotros y pagar la penalidad de la ley; Él paga con Su vida, entregándose a una muerte de cruz, a fin de que seamos justificados ante Dios, declarados justos, por Su gracia, y hechos dignos de la vida eterna.

Somos salvos por la gracia por medio de la fe, no por obras (Efesios 2:8,9)

Romanos 8:3:  Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne;

2 Corintios 5:21:  Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

No es verdad que los judíos tengan solo Diez Mandamientos, pues ellos tienen más de seiscientos, y los cristianos tampoco tenemos solamente nueve, sino todo lo que manda la Palabra de Dios.

¿Cuál era la función de ese cuarto mandamiento para los judíos? 

El cuarto mandamiento fue la señal del Pacto Antiguo que Dios dio a Israel (Éxodo 31:1); Así como a Noé le dio el arco iris en las nubes, y a Abraham le dio la circuncisión. A cada pacto Él dio una señal que servía de recordatorio de ese compromiso o pacto adquirido y de su relación de hijos o pueblo de Dios. Además, el abstenerse de hacer cualquier obra secular en el día sábado, es decir, guardar el reposo sabático, simbolizaba el descanso, el confiar por la fe en el Salvador, el dejar de obrar para conseguir la salvación. Los cristianos ya no necesitamos reposar en el sentido espiritual porque nuestro reposo es Cristo; ya no confiamos en nuestras obras sino en Él, en Su obra de Redención; Él y solo Él es el reposo de todos los cristianos verdaderos o convertidos (Ver Hebreos 4:3,9-10) “Los que hemos creído entramos en el reposo” (Hebreos 4:3).

5. ¿No fue hecho el Sábado (cuarto mandamiento del Decálogo) por causa del hombre?”

Cristo no dice que el cuarto mandamiento “fue hecho por causa del hombre” sino que “El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo” (Marcos 2:27-28). Esto quiere decir, que los seres humanos tenemos la necesidad fisiológica y también espiritual de descansar un día  a la semana, y dedicarlo a actividades distintas a las que se hacen durante los otros días de la semana. Jesús, que es Dios, conoce muy bien a Sus criaturas; Él sabe que si no descansamos al menos un día a la semana podemos enfermar, o no desarrollar armoniosamente nuestras vidas, de acuerdo al Plan de Dios. Pero, en ningún caso es un mandamiento para los cristianos, sino que lo fue para los judíos, pero cuando Cristo murió en la cruz, ya no es obligatorio para nadie. Para nosotros –los no judíos– nunca lo fue.

Marcos 2:27-28: También les dijo: El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo.  (28)  Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo.

No debo extenderme para no reiterar los argumentos que se pueden encontrar más ampliamente en los siguientes artículos:

¿Es el reposo sabático un símbolo de la salvación en Cristo?
¿Qué simboliza el reposo de Dios del séptimo día?

6. Conclusión

Tenemos que saber que las leyes del AT no se aplican a los cristianos. Tengan en cuenta, vuelvo a repetir, que la ley del sábado fue dada exclusivamente para el pueblo judío. Cristo no la confirmó en absoluto, sino que por el contrario, Él fue quitando poco a poco el  carácter obligatorio del reposo sabático, aunque lógicamente, como estaba bajo la ley (Gálatas 4:4-5), no podía dejar de cumplirlo. Cristo no vino a abolir la ley sino a cumplirla, y con su muerte en la cruz, el reposo sabático, quedó abolido porque era un símbolo del reposo en la salvación proporcionada por Jesús, sin las obras de la ley. Les recomiendo, lean detenidamente todo el capítulo 4 de Hebreos, y Colosenses 2:14-17; Romanos 14:5-6; Gálatas 4:9-11; Efesios 2:15. En todo el NT no se puede hallar ninguna mención de la obligatoriedad del reposo sabático para los cristianos, sino que por el contrario, como puede comprobar, hay muchos versículos que confirman que ese mandamiento no está vigente para los cristianos.

Habrán podido comprobar que he publicado en www.amistadencristo.com muchos artículos que tratan del tema de “la ley y el sábado”, la mayoría de ellos, por no decir todos pensando en rebatir esta doctrina de los Adventistas del Séptimo Día. Comprendo perfectamente sus sentimientos, pues a mí me pasó lo mismo. Este servidor suyo que les escribe fue miembro de la Iglesia adventista durante veintiocho años, la cual abandoné en septiembre del 2003, al darme cuenta de sus importantes errores doctrinales.

Los cristianos estamos bajo la Gracia de Dios (Romanos 6:14; 3:27; Gálatas 2:16), y no bajo la ley moral; me he referido a la ley moral natural, porque la ley del AT nunca ha concernido o vinculado a los no judíos. Lo que quiere decir, que Cristo ha cumplido la ley por mí, y ya soy libre de la ley (Romanos 7:6), lo que no quiere decir que tenga licencia para pecar o transgredirla, pero ahora soy guiado por el Espíritu Santo, mediante Su Palabra (Romanos 8:1,2), y no por la ley. Leer más al respecto en:

¿Estar bajo la Gracia implica licencia para pecar?

La ley del Sinaí no ha sido dada para los cristianos sino la ley de Cristo (Mateo 5), que no está en tablas de piedra sino grabada en la conciencia del cristiano (Jeremías 31:31-33), compárese con Hebreos 8:7-11, donde, Dios cumple su promesa de grabar la ley del amor en el corazón del creyente. A partir de entonces, su guía es el Espíritu Santo (Romanos 8:14).

Consideren con detenimiento los siguientes puntos:

Primero. La ley del Sinaí fue dictada por Dios exclusivamente para los judíos, es decir, el pueblo de Israel; en especial el cuarto mandamiento que es la señal del Pacto Antiguo (Éxodo 31:13-17; Deuteronomio 5:2-3). Antes de Moisés no existía esta ley sino únicamente la ley moral escrita en la conciencia. Ningún gentil tuvo nunca la obligación de cumplir con el cuarto mandamiento que ordena reposar de todo trabajo secular, de acuerdo a un reglamento minucioso, que prohibía, además de trabajar bajo pena de muerte (Éxodo 35:2,3), cocinar, llevar cargas, encender fuego, viajar, etc. Aunque esta ley, en lo que respecta a sus otros nueve mandamientos, fue siempre un buen ejemplo o modelo moral para todos los gentiles, porque pudo servir para avivar muchas conciencias dormidas, embrutecidas o cauterizadas, pero ellos siempre dependieron de sus conciencias, pues la ley de los judíos no les concernía en absoluto.

Segundo. “Los gentiles que no tienen ley” (Romanos 2:14) darán cuenta a Dios por la ley moral que hay escrita en sus corazones, (Romanos 2:15). Es decir, serán juzgados no por la ley del Sinaí –que no les concierne–, sino por la ley moral escrita en sus conciencias. Sin embargo, los que rechazan la luz del Evangelio serán juzgados por la ley evangélica, que es dada para toda la humanidad, sin hacer distinción entre judíos y gentiles (Mateo 5:21-48). Esta es la nueva ley que sustituye a la del Sinaí porque es más exigente que la letra de los Diez Mandamientos, porque juzga no solo las acciones u obras sino también las intenciones del corazón. Ya no basta con no matar sino que también hay que evitar enojarse con el prójimo. No basta con “no adulterarás” sino que hay que evitar mirar a la mujer para codiciarla (Mateo 5:22,28). Los mandamientos de Jesús, la ley de Cristo es amaos unos a otros como yo os he amado” (Juan 13:34-35), incluso “Amad a vuestros enemigos” (Mateo 5:42-45).

Tercero. Los cristianos no estamos bajo la ley moral, ni por supuesto la del Sinaí que nunca estuvimos, porque en Cristo hemos muerto a ella Romanos 7:6. “Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia” (Romanos 6:14). La ley moral –no los Diez Mandamientos– no puede condenarnos porque Cristo la ha cumplido en lugar nuestro (Gálatas 2:16; 3:13).

Cuarto. Los cristianos pertenecemos al Pacto de Abraham. La promesa de bendición a toda la humanidad no viene por el Pacto de la ley, que vino 430 años después (Gálatas 3:8,9,16) sino por la promesa a la simiente de Abraham, que es Cristo (Gálatas 3:16), por la que serían benditas todas las naciones. Por tanto, la salvación no es por las obras de la ley sino por la sola fe en Jesús (Gálatas 3:9,10).

Quinto. En el Nuevo Pacto en Cristo queda abolida en su carne, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas (Efesios 2:15). El cristiano queda solo sujeto a todo lo que manda el Nuevo Testamento, y éste recoge nueve principios morales que estaban en el Decálogo pero no recoge el precepto del reposo sabático. Incluso la iglesia primitiva, cuando se emancipa de la de los judíos, se congrega en el primer día de la semana, domingo, y no en sábado. No hay precepto en todo el Nuevo Testamento de guardar el reposo sabático, porque era símbolo y figura del reposo que obtiene el cristiano en Cristo, cuando deja de trabajar por su salvación y se acoge por fe a la salvación que Cristo le ofrece sin las obras de la ley (Hebreos 4). El cristiano no está bajo la ley de Moisés sino bajo la ley de Cristo (1ª Corintios 9:21), y además, está sujeto a todos los mandamientos que dio Cristo en el Nuevo Pacto.

Sexto. San Pablo, afirma claramente que el reposo sabático se abroga en Cristo (Colosenses 2:16,17; Romanos 14:5,6; Gálatas 4:9-11). 

En el Nuevo Pacto en Cristo se recogen nueve principios morales que estaban en la letra de la ley del Sinaí –cambia la letra pero el espíritu es el mismo–, que se espiritualiza y amplifica y profundiza; como por ejemplo: “Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo.  (44)  Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen” (Mateo 5:43-44). El Mandamiento del reposo sabático desaparece.

Colosenses 2:16-17: Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo,  (17)  todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo.

Romanos 14:5-6: Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente.  (6)  El que hace caso del día, lo hace para el Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace. El que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da gracias a Dios.

Gálatas 4:9-11: mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar?  (10)  Guardáis los días, los meses, los tiempos y los años.  (11)  Me temo de vosotros, que haya trabajado en vano con vosotros.

 

 

Quedo a su entera disposición en lo que pueda servirles.

Bendiciones

 

 

Carlos Aracil Orts
www.amistadencristo.com

 

Si deseas hacer algún comentario a este estudio, puedes dirigirlo a la siguiente dirección de correo electrónico: carlosortsgmail.com

 


Referencias bibliográficas

* Las referencias bíblicas están tomadas de la versión Reina Valera de 1960 de la Biblia, salvo cuando se indique expresamente otra versión. Las negrillas y los subrayados realizados al texto bíblico son nuestros.

Abreviaturas:

AT = Antiguo Testamento

NT = Nuevo Testamento


 

 

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