Amistad en Cristo - Carlos Aracil Orts

Preguntas y Respuestas

Las profecías de Daniel

Capítulo VI

6. Prólogo de la Profecía de las setenta semanas

 
Versión: 11-06- 2021

 

Carlos Aracil Orts

6. Prólogo de la Profecía de las setenta semanas *

La cuarta profecía de Daniel (Dn. 9:1-27), se encuentra en el capítulo nueve de Daniel; y en sus primeros versículos se nos dice cuándo y cómo se dispuso a recibirla, así como, cuál era su mayor preocupación en ese momento de su vida: En el año primero de Darío hijo de Asuero, de la nación de los medos, que vino a ser rey sobre el reino de los caldeos, (2) en el año primero de su reinado, yo Daniel miré atentamente en los libros el número de los años de que habló Jehová al profeta Jeremías, que habían de cumplirse las desolaciones de Jerusalén en setenta años.” (Dn. 9:1-2).

Todas las fuentes históricas consultadas, y que he citado en lo que antecede, coinciden en afirmar que la invasión y conquista de Babilonia se produjo en  539 a.C., cuando “los persas invadieron Babilonia, y en las batallas que hubo tanto Nabónido como Belshazzar resultaron muertos. Babilonia fue conquistada y convertida en una provincia del Imperio persa”. (46)

Ahora necesitamos recordar de nuevo lo que la fuente bíblica –Daniel 5:29-31– nos relata en relación a lo que le ocurrió al rey Belsasar y al imperio babilonio que él dirigía en ese momento histórico: Entonces mandó Belsasar vestir a Daniel de púrpura, y poner en su cuello un collar de oro, y proclamar que él era el tercer señor del reino. (30) La misma noche fue muerto Belsasar rey de los caldeos. (31) Y Darío de Media tomó el reino, siendo de sesenta y dos años.” (Dn. 5:29-31). Según la manera que tiene el pueblo hebreo de contabilizar los años, es evidente que el año 539 a.C., fue el año incompleto de la ascensión al trono de Darío de Media, por lo tanto, para Daniel, “el año primero de Darío hijo de Asuero, de la nación de los medos”, fue el siguiente, es decir, el año 538 a.C.

En lo que sigue veremos en primer lugar, lo que le preocupaba a Daniel, que era el inminente cumplimiento de los setenta años de cautiverio en Babilonia de su pueblo; y por eso, él estaba indagando en los libros de la Biblia, en especial en el libro de Jeremías, como así lo expresa: “yo Daniel miré atentamente en los libros el número de los años de que habló Jehová al profeta Jeremías, que habían de cumplirse las desolaciones de Jerusalén en setenta años. (Dn. 9:2).

Con toda seguridad, Daniel se fijaría especialmente en los textos que escribió el profeta Jeremías, que se referían a la revelación que Dios le dio acerca del comienzo del cautiverio y subsiguiente desolación y ruina de Jerusalén; pero Dios le anunció a Jeremías no solo el inicio de ese sitio de Jerusalén, sino también el final de ese destierro, que se cumpliría cuando pasaran setenta años; pues entonces el pueblo cautivo de Babilonia sería liberado por Ciro, y comenzaría la restauración de Jerusalén, sus murallas y su Templo: “Palabra que vino a Jeremías acerca de todo el pueblo de Judá en el año cuarto de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, el cual era el año primero de Nabucodonosor rey de Babilonia” (Jer. 25:1).

En lo que antecede, se demostró que el año del primer sitio de Jerusalén fue “En el año tercero del reinado de Joacim rey de Judá, cuando vino Nabucodonosor rey de Babilonia a Jerusalén, y la sitió” (Dn. 1:1). También comprobamos que, históricamente, coincidiendo con los datos bíblicos, este año se corresponde con el año de ascensión al trono del rey de Babilonia, que fue en el año 605 a.C., de ahí que el primer año de Nabucodonosor –año completo– fue el siguiente (605/604 a.C.), que se corresponde, por tanto, con el “año cuarto del rey Joacim de Judá” (Jer. 25:1).

Ahora podemos comprender la preocupación que tenía Daniel, pues desde el año 605 a.C., en que él y sus compañeros fueron deportados, hasta el año 538 a.C. –momento en que Daniel se dispone a indagar cuándo se cumplirían los setenta años de desolación de Jerusalén–, habían transcurrido un poco menos de sesenta y nueve años, teniendo en cuenta que, como hemos visto, los hebreos contabilizan tanto la primera unidad de tiempo como la última para designar los periodos de tiempo.

Daniel, pues, sabía que estaba muy cerca el cumplimiento de los setenta años de exilio en Babilonia, y que Dios debía cumplir Su Palabra, para que se permitiera a su pueblo regresar a Jerusalén para reconstruir el Templo y también la ciudad. Por esa razón, una vez consultados los libros que contienen la Palabra de Dios, en particular el libro de Jeremías, pudo comprobar que estaba muy cercano el día en el que sería liberado su pueblo. Sin embargo, en lugar de permanecer pasivamente y dejar pasar el tiempo hasta ver si se cumplía la Palabra de Dios, Daniel intercede por su pueblo, mediante la siguiente hermosa oración a Dios, que puede ser modelo para cualquier c:ristiano:

“Y volví mi rostro a Dios el Señor, buscándole en oración y ruego, en ayuno, cilicio y ceniza. (4) Y oré a Jehová mi Dios e hice confesión diciendo: Ahora, Señor, Dios grande, digno de ser temido, que guardas el pacto y la misericordia con los que te aman y guardan tus mandamientos” (Dn. 9:3-4)

Daniel comienza su oración buscando y alabando a Dios con total humildad, reconociendo que Dios es fiel y confiable porque “guardas el pacto y la misericordia con los que te aman y guardan tus mandamientos” (Dn. 9:4).

(5) hemos pecado, hemos cometido iniquidad, hemos hecho impíamente, y hemos sido rebeldes, y nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus ordenanzas. (6) No hemos obedecido a tus siervos los profetas, que en tu nombre hablaron a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros padres y a todo el pueblo de la tierra. (7) Tuya es, Señor, la justicia, y nuestra la confusión de rostro, como en el día de hoy lleva todo hombre de Judá, los moradores de Jerusalén, y todo Israel, los de cerca y los de lejos, en todas las tierras adonde los has echado a causa de su rebelión con que se rebelaron contra ti. (8) Oh Jehová, nuestra es la confusión de rostro, de nuestros reyes, de nuestros príncipes y de nuestros padres; porque contra ti pecamos. (9) De Jehová nuestro Dios es el tener misericordia y el perdonar, aunque contra él nos hemos rebelado, (10) y no obedecimos a la voz de Jehová nuestro Dios, para andar en sus leyes que él puso delante de nosotros por medio de sus siervos los profetas. (11) Todo Israel traspasó tu ley apartándose para no obedecer tu voz; por lo cual ha caído sobre nosotros la maldición y el juramento que está escrito en la ley de Moisés, siervo de Dios; porque contra él pecamos. (12) Y él ha cumplido la palabra que habló contra nosotros y contra nuestros jefes que nos gobernaron, trayendo sobre nosotros tan grande mal; pues nunca fue hecho debajo del cielo nada semejante a lo que se ha hecho contra Jerusalén. (13) Conforme está escrito en la ley de Moisés, todo este mal vino sobre nosotros; y no hemos implorado el favor de Jehová nuestro Dios, para convertirnos de nuestras maldades y entender tu verdad. (14) Por tanto, Jehová veló sobre el mal y lo trajo sobre nosotros; porque justo es Jehová nuestro Dios en todas sus obras que ha hecho, porque no obedecimos a su voz.  (Dn. 9:5-14).

Cuando algún mal nos sobreviene nunca deberíamos culpar a Dios. De ahí la amplia, profunda y extensa confesión sincera de Daniel, así como su reconocimiento de culpa, no considerándose mejor que el resto de su pueblo, sino identificándose totalmente con él. De la misma manera como hizo Daniel así deberíamos hacer todos los cristianos: “porque justo es Jehová nuestro Dios en todas sus obras que ha hecho, porque no obedecimos a su voz.”  (Dn. 9:14).

“Ahora pues, Señor Dios nuestro, que sacaste tu pueblo de la tierra de Egipto con mano poderosa, y te hiciste renombre cual lo tienes hoy; hemos pecado, hemos hecho impíamente. (16) Oh Señor, conforme a todos tus actos de justicia, apártese ahora tu ira y tu furor de sobre tu ciudad Jerusalén, tu santo monte; porque a causa de nuestros pecados, y por la maldad de nuestros padres, Jerusalén y tu pueblo son el oprobio de todos en derredor nuestro. (17) Ahora pues, Dios nuestro, oye la oración de tu siervo, y sus ruegos; y haz que tu rostro resplandezca sobre tu santuario asolado, por amor del Señor.” (Dn. 9:15-17).

Este párrafo es casi el final de esta hermosísima oración, en el que Daniel, sin dejar de reconocer en ningún momento que todo el mal que había ocurrido a su pueblo era responsabilidad de todos ellos, ruega para que se cumpla, no sus propios deseos sino la voluntad de Dios: haz que tu rostro resplandezca sobre tu santuario asolado, por amor del Señor. (18) Inclina, oh Dios mío, tu oído, y oye; abre tus ojos, y mira nuestras desolaciones, y la ciudad sobre la cual es invocado tu nombre; porque no elevamos nuestros ruegos ante ti confiados en nuestras justicias, sino en tus muchas misericordias. (19) Oye, Señor; oh Señor, perdona; presta oído, Señor, y hazlo; no tardes, por amor de ti mismo, Dios mío; porque tu nombre es invocado sobre tu ciudad y sobre tu pueblo”. (Dn. 9:18-19).

Así como Daniel reconoce que “no elevamos nuestros ruegos ante ti confiados en nuestras justicias, sino en tus muchas misericordias”, así debemos hacer nosotros. Esto es clave en la oración, ninguna justicia ni mérito propio tenemos, y todo crédito se le debe dar a Dios. (Dn. 9:18-19). Daniel termina su oración rogando que se cumpla la Palabra de Dios, en este caso, que al cumplirse los setenta años de cautividad de su pueblo en Babilonia, éste sea liberado y se vuelva a reconstruir el Santuario, es decir el Templo, el lugar de oración y culto y de comunión con Dios de Israel.

Con la respuesta de Dios a esta oración empieza “la Profecía de las setenta semanas”, que dada la extensión de mi explicación, analizaremos en epígrafe siguiente.

 

 

0. Índice de las profecías de Daniel *

 

1. Introducción a las profecías de Daniel

 

2. Calendario hebreo en la Biblia para computar los años y los meses

 

3. Contexto histórico durante el destierro del pueblo de Dios.

 

4. Una perspectiva del libro de Daniel

 

5. Un resumen de las principales profecías de Daniel


6. Prólogo de la Profecía de las setenta semanas

 

7. La Profecía de las setenta semanas

 

8. Conclusión al libro de las profecías de Daniel

 

 

Quedo a disposición del lector para lo que pueda servirle.

 

Afectuosamente en Cristo

 

Carlos Aracil Orts
www.amistadencristo.com

 

Si deseas hacer algún comentario a este estudio, puedes dirigirlo a la siguiente dirección de correo electrónico: carlosortsgmail.com

 

 

 

 

 


Referencias bibliográficas

*Las referencias bíblicas están tomadas de la versión Reina Valera de 1960 de la Biblia, salvo cuando se indique expresamente otra versión. Las negrillas y los subrayados realizados al texto bíblico son nuestros.

Abreviaturas frecuentemente empleadas:

AT = Antiguo Testamento

NT = Nuevo Testamento

AP = Antiguo Pacto

NP = Nuevo Pacto

Las abreviaturas de los libros de la Biblia corresponden con las empleadas en la versión de la Biblia de Reina-Valera, 1960 (RV, 1960)

pp, pc, pú referidas a un versículo bíblico representan "parte primera, central o última del mismo ".

Abreviaturas empleadas para diversas traducciones de la Biblia:

NBJ: Nueva Biblia de Jerusalén, 1998.

BTX: Biblia Textual

DHHe (D): versión Dios habla hoy con Deuterocanónicos

Jünemann: Sagrada Biblia-Versión de la LXX al español por Guillermo Jüneman

N-C: Sagrada Biblia- Nacar  Colunga-1994

JER 2001: *Biblia de Jerusalén, 3ª Edición 2001

BLA95, BL95: Biblia Latinoamericana, 1995

LBLA: La Biblia de las Américas

BNP: La Biblia de Nuestro Pueblo

NVI 1999: Nueva Versión Internacional 1999

LPD: El Libro del Pueblo de Dios, Levoratti y Trusso

SB-MN: . La Santa Biblia-Martín Nieto

SRV2004: Spanish Reina Valera 2004

Bibliografía citada

(1) Comentario bíblico Adventista Séptimo día. Tomo 2, Pág. 105. Publicaciones Interamericanas, 1984
(2) Comentario bíblico Adventista Séptimo día. Tomo 2, Pág. 113. Publicaciones Interamericanas, 1984
(3) Comentario bíblico Adventista Séptimo día. Tomo 2, Pág. 139. Publicaciones Interamericanas, 1984
(4) Comentario bíblico Adventista Séptimo día. Tomo 2, Pág. 139-140. Publicaciones Interamericanas, 1984
(5) Comentario bíblico Adventista Séptimo día. Tomo 2, Pág. 140. Publicaciones Interamericanas, 1984
(6) Comentario bíblico Adventista Séptimo día. Tomo 2, Pág. 140. Publicaciones Interamericanas, 1984
(7) Comentario bíblico Adventista Séptimo día. Tomo 2, Pág. 141-142. Publicaciones Interamericanas, 1984
(8) Comentario bíblico Adventista Séptimo día. Tomo 2, Pág. 164-165. Publicaciones Interamericanas, 1984
(9) Comentario bíblico Adventista Séptimo día. Tomo 2, Pág. 105-106. Publicaciones Interamericanas, 1984
(10) Comentario bíblico Adventista Séptimo día. Tomo 2, Pág. 103-108. Publicaciones Interamericanas, 1984
(11) Comentario bíblico Adventista Séptimo día. Tomo 3, Pág. 88. Publicaciones Interamericanas, 1984
(12) Comentario bíblico Adventista Séptimo día. Tomo 3, Pág. 89. Publicaciones Interamericanas, 1984
(13) Comentario bíblico Adventista Séptimo día. Tomo 3, Pág. 89. Publicaciones Interamericanas, 1984
(14) Comentario bíblico Adventista Séptimo día. Tomo 3, Pág. 86. Publicaciones Interamericanas, 1984
(15) Comentario bíblico Adventista Séptimo día. Tomo 3, Pág. 89-90. Publicaciones Interamericanas, 1984
(16)  Cid, Carlos y  Riu, Manuel. “Historia de las Religiones”. Pág. 309
(17)  Cid, Carlos y  Riu, Manuel. “Historia de las Religiones”. Pág. 309
(18)  Cid, Carlos y  Riu, Manuel. “Historia de las Religiones”. Pág. 311
(19) Comentario bíblico Adventista Séptimo día. Tomo 2, pág. 163-164. Publicaciones Interamericanas, 1984
(20) Comentario bíblico Adventista Séptimo día. Tomo 3, pág. 93. Publicaciones Interamericanas, 1984
(21)  Cid, Carlos y  Riu, Manuel. “Historia de las Religiones”. Pág. 312
(22) La Biblia Dios Habla Hoy (Notas) (DHHn) al texto del libro de  Daniel (1:21)
(23) Imperio Babilónico (2020). Recuperado de Historia Universal. https://mihistoriauniversal.com/edad-antigua/imperio-babilonico
(24) Nabonido, el último rey de Babilonia. https://historia.nationalgeographic.com.es/a/nabonido-ultimo-rey-babilonia_8189
(25) Ibid.
(26) Comentario bíblico Adventista Séptimo día. Tomo 3, pág. 93. Publicaciones Interamericanas, 1984
(27)  Cid, Carlos y  Riu, Manuel. “Historia de las Religiones”. Pág. 314
(28) Aracil Orts, Carlos. https://amistadencristo.com: ¿Es el Arcángel Miguel el que detiene al Anticristo?, El dragón, la bestia, los reinos mundiales y el Reino de Dios
(29) Imperio Babilónico (2020). Recuperado de Historia Universal. https://mihistoriauniversal.com/edad-antigua/imperio-babilonico
(30) Ibid.
(31) Nabonido, el último rey de Babilonia. https://historia.nationalgeographic.com.es/a/nabonido-ultimo-rey-babilonia_8189
(32) Imperio Babilónico (2020). Recuperado de Historia Universal. https://mihistoriauniversal.com/edad-antigua/imperio-babilonico
(33) Nabonido, el último rey de Babilonia. https://historia.nationalgeographic.com.es/a/nabonido-ultimo-rey-babilonia_8189
(34) Imperio Babilónico (2020). Recuperado de Historia Universal. https://mihistoriauniversal.com/edad-antigua/imperio-babilonico
(35) Comentario bíblico Adventista Séptimo día. Tomo 4, pág. 842. Publicaciones Interamericanas, 1984
(36) Ibid.
(37) Ibid. Pág. 843
(38) Ibid. Pág. 844
(39) Anderson Steven. Darío el medo: una solución a su identidad | TruthOnlyBible
(40) Alejandro Magno - Wikipedia, la enciclopedia libre
(41) Antíoco IV Epífanes - EcuRed
(42) Ibid.
(43) Biblia de Jerusalén (NBJ, 1998), pág. 609.  Editorial Desclée Brouwer, S.A., 1998, Bilbao.
(44) Ibid. pág. 658
(45) Aracil Orts, Carlos. https://amistadencristo.com: La profecía de los 2.300 días-años y el juicio investigador
(46) Imperio Babilónico (2020). Recuperado de Historia Universal. https://mihistoriauniversal.com/edad-antigua/imperio-babilonico
(47) Comentario bíblico Adventista Séptimo día. Tomo 4, págs. 878-879. Publicaciones Interamericanas, 1984
(48) Comentario bíblico Adventista Séptimo día. Tomo 4, págs. 879. Publicaciones Interamericanas, 1984
(49) Ivorra, Carlos. Profesor de la Universidad de Valencia. https://www.uv.es/ivorra/index.html: El año cero no existe (uv.es)
(50) Ibid.
(51) Comentario bíblico Adventista Séptimo día. Tomo 4, págs. 879. Publicaciones Interamericanas, 1984
(52) Felipe del Rey, Pedro de, 2000: Jesús de Nazaret  (Un Personaje histórico), pág. 69. Ediciones Garfisus, S.L. Sector Oficios,23;  28760 Tres Cantos (Madrid)
(53) Ivorra, Carlos. Profesor de la Universidad de Valencia.
(54) Ivorra, Carlos, Profesor de la Universidad de Valencia. https://www.uv.es/ivorra/Historia/Imperio_Romano/SigloIg.htm 50 - 70 (uv.es))
(55) Ibid.

 

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